Platos fríos

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Helados y polos

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Bundt cakes

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Mostrando entradas con la etiqueta TARTAS. Mostrar todas las entradas
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Tarta de Queso LIgth (sin azúcares añadidos)

Una tarta de queso y las penas desaparecen, ¿sois tan adictos como yo a estas delicias?

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Porque si es así, estaréis de acuerdo conmigo que no es conveniente tomarlas muy a menudo, por aquello de las calorías.
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Tarta de Chocolate Raw

¡Bienvenido Octubre! Poco a poco van desvaneciéndose los días de calor, las noches se vuelven fresquitas y, salvo este condenado Veranillo de San Miguel que nos está regalando días bochornosos, las tardes son más suaves y las horas de luz se han reducido considerablemente. Era el momento perfecto para probar esta receta.

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Le tenía ganas a esta especie de cheesecake vegana. Pero quería chocolate, y no se me ocurrió mejor manera de hacerla. Además, había comprado un paquete de cacao puro de sudamérica (no especifica de dónde), y tenía que darle un estreno digno. Bendito Amazon que hace que el mundo sea un lugar más cercano.
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New York Cheesecake. Receta sin gluten.

A la porra la dieta, los michelines y el sentimiento de culpa: hoy nos damos un homenaje.

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¿Cómo he tardado tanto en publicar mi tarta favorita ever?

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Tarta Red Velvet

Hoy os traigo el postre. Y segura estoy de que no me lo rechazaréis... el chocolate siempre es bienvenido, ¿verdad?


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Nada menos que una Red Velvet, una de mis tartas preferidas.
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Tarta Cruda de Fresas.

Soy feliz. El mercado está lleno de fresas. Rojas y jugosas fresas. Y forma parte de la Santísima Trinidad Frutera de mi casa, junto a los plátanos y las naranjas. Bueno, tengo más frutas favoritas, pero si tengo que hablar de los gustos del resto de la familia, (lo que viene a ser mi costilla y yo), ese triángulo amoroso es el reinante.

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Por eso no puedo dejar de hacer cosas con ellas. No siempre mis recetas con fresas triunfan en casa, pero yo me las papo tan feliz. Y al resto de la casa, pues se las pongo tal cual con un poco de azúcar en un bol, y todos somos felices.
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Torta di Carote (Tarta de zanahoria)

¿Os apetece un trocito de tarta?



El pasado mes fue mi cumpleaños, y para la ocasión, preparé una tarta muy especial. Una vuelta de tuerca a la clásica carrot cake, pero diferente.
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Tarta de fresa y almendra. Receta sin gluten.

...¿Y en qué hemos utilizado ese estupendo curd de fresas del otro día?

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Pues en una tartita deliciosa, sencilla y con esfuerzo mínimo.
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Pastel de Naranja Marroquí.

¡Es tiempo de naranjas!

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Es increíble todo lo que se puede hacer con unas naranjas... para muestra, la tarta que os traigo hoy, que más exótica y sencilla no puede ser.
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Tarta Guinness 2.0

Lo único bueno de cumplir años entre semana, es poder celebrarlo dos veces.

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Porque claro, si tus compañeros saben que eres una cocinillas, y no haces nada para demostrarlo, quedas como una bocazas. Y por supuesto, tiene que haber celebración en el finde más inmediato a la fecha en cuestión, que en mi caso fue el sábado anterior.

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Tarta de Creps de Moras rellena de Crema de Vainilla.

Para alguien tan goloso como yo, el prescindir de horno es un suplicio... lo que no me podría imaginar que iba a tener tanto repertorio a la hora de preparar el postre.

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Imaginación al poder. Me compré este verano la maquinita para hacer gofres en forma de flor, y no le estaba sacando el rendimiento suficiente. Claro que tampoco es que haya tenido demasiado tiempo para experimentar... lo que sí he tenido es prisa por atesorar recetas, y gracias a aquellas búsquedas ha visto la luz esta delicia.

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Milhojas Helado de Trufa

¿Os apetece un trocito de tarta helada?



La cosecha ha dado comienzo. Mi particular veraneo ya está en marcha. Me esperan unas ocho semanas de mañanas trabajando en el huerto y tardes recolectando sus frutos. No puedo ser más feliz. No sabéis lo placentero que me resulta ver el proceso de las plantas: desde los primeros brotes, pasando por la floración y terminando cuando disfrutamos de esos frutos inmensos y jugosos.

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Tarta de Limón con Glaseado de Frutas Rojas.

¡No hay nada más refrescante que una tarta de limón! ¿No os parece?

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Estamos en plena temporada de fresas, y en casa no hay día que no tengamos un puñadito para el postre. Me entraron ganas de preparar algo más elaborado que una simple macedonia con canela, y me acordé de mi libro de Linda Lomelino: Repostería, Estilismo y Fotografía. Recordé en concreto una tarta con un topping de fresas marinadas en jarabe de limón, y decidí crear mi propia versión de aquella maravilla.

No he seguido la receta al pie de la letra por: a) no tengo horno, ya os dije que se me ha roto y estaré hasta julio sin él; b) quería aprovechar para experimentar con el agar agar, que tengo en la despensa un paquete y cada vez que la abro me hace ojitos.

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El resultado me ha encantado: la  base de galleta con un toque de cacao, ese relleno etéreo que casi casi parece una mousse y el topping de fresas y frambuesas que ni os cuento lo ricas que están. El único "pero" es que, al no estar horneada la base, es un poco delicada de manejar precisamente porque el relleno no es demasiado consistente, aunque me encanta la textura que ha quedado. Qué más da que no quede superfirme, si lo que importa es que está deliciosa...

tarta-limón-frutos-rojos


Esta tarta hay que prepararla con algo de antelación, es necesario que repose una noche en la nevera. Incluso la podéis congelar, sin el topping, y sacar un par de horas antes de degustarla, decorándola antes de servir.

Y con esta receta declaro inaugurada la temporada de recetas de verano, aunque aún falten tres meses.

Ingredientes (para 6-8 raciones):

Para la base:

-125 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
-200 gr de galletas Digestive.
-2 cucharadas soperas de cacao 0% azúcar (Chocolates Valor).

Para el relleno:

-200 ml de nata 35% mg.
-200 ml de leche de arroz.
-1 limón grande, su ralladura y su zumo.
-4 cucharadas soperas rasas de azúcar glas.
-4 gr de agar agar

Para el topping:

-un puñado de fresas pequeñas.
-un puñado de frambuesas.
-1 limón grande, su ralladura y su zumo.
-3 cucharadas soperas rasas de azúcar.

Para la base, ponemos las galletas en el robot de cocina y las reducimos a migas. Mezclamos con la mantequilla y el cacao hasta que esté bien integrado.

En una base desmontable (de unos 24 cm de diámetro), bien engrasada con mantequilla, repartimos la mezcla. Nota: a mi me gusta poner en la base un círculo de papel de hornear, que me facilita mucho el desmoldado. No lo hice en esta ocasión, y preferí no sacar la tarta de su molde para evitar daños. Pero os recomiendo que lo pongáis.

Presionamos bien por todas partes para que quede bien firme la base. Llevamos a la nevera.

Mientras, montamos la nata (que estará bien fría) con el azúcar glas. La dejamos semimontada, que no quede muy firme, ya que lo que buscamos es una textura esponjosa. Reservamos.

En un cazo, ponemos la leche de arroz, la ralladura, el zumo de limón y el agar agar. Llevamos a ebullición sin parar de remover ni un momento, y hervimos a fuego medio unos cuatro minutos. Apagamos el fuego y dejamos templar.

Una vez tibio, incorporamos a la nata, con movimientos envolventes, hasta que esté integrado y no queden trazas sin mezclar. Vertemos sobre la base y llevamos a la nevera al menos 12 horas.

Para el topping: ponemos las fresas partidas por la mitad y las frambuesas en un bol. En un cazo, echamos el zumo y la ralladura del limón junto al azúcar, y llevamos a ebullición. Bajamos el fuego y removemos hasta que quede textura de jarabe. Vertemos sobre las frutas y dejamos enfriar.

Para servir, repartimos las frutas marinadas sobre la superficie de la tarta. Lista.

Suave y deliciosa... no digo más.

Mabel.

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Cheesecake de Ricotta y Moras con base de Avellanas.

No hay nada más bonito que el campo después de la lluvia. Me encanta el olor que desprende la tierra, y la humedad en las hojas de las plantas. Es como tomar una bebida isotónica después de hacer ejercicio.



Hoy he ido a coger tomates y ha empezado a llover justo antes de acabar. Lo justo para mojarnos ligeramente, pero suficiente para sentir la humedad refrescando la mañana. Tras un día soporífero como el de ayer, la lluvia nos ha dado un respiro. Además seguro que ayuda a que sigan engordando las moras que tenemos junto al huerto, y así mis sobrinos pueden coger más y yo preparar más mermelada como la del otro día. Y, sobre todo, podré preparar delicias como la que os traigo hoy.



Sabéis que a mi costilla no le gusta el queso, pero sí al resto de la prole. Y a los habitantes del #pisodearriba les he subido esta mañana esta tarta, pequeña pero matona, elaborada con requesón (ricotta en otras latitudes), yogur griego y avellanas molidas en la base. El requesón o ricotta lo he utilizado con sal, lo cual hace que se intensifique el sabor de este postre. Me ha faltado ponerle más ralladura de limón, ya que sólo tenía medio y rallarlo sin estar entero es harto difícil. De cualquier forma, esta tarta os encantará si sois amantes de los sabores intensos. Sólo deciros que es necesario que repose un día en la nevera, y tomarla bien fría.



 Por cierto, la receta es una adaptación de ésta.

Con esta receta aprovecho y participo en el reto de Pilar Color y Sabor de Temporada.



Ingredientes (para un molde de 20-22 cm):

-125 gr de galletas, yo he usado las Creme Tropical de Gullón.
-125 gr de avellanas.
-125 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
-250 gr de requesón (ricotta) con sal, yo de Granja Rinya.
-250 gr de yogur griego sin azucarar.
-125 ml de nata para montar.
-el zumo de medio limón y su ralladura.
-3 huevos L.
-1 taza (250 ml) de azúcar glas.
-confitura de moras para la cobertura, al gusto.

Encendemos el horno a 150º.

Primero, mezclamos las galletas y las avellanas muy bien trituradas con la mantequilla hasta que quede una masa compacta. Forramos el fondo de un molde desmontable de 20-22 cm y llevamos a la nevera.

Mientras, en un bol mezclamos el requesón, el yogur, la nata, el limón, el azúcar glas y los huevos y batimos muy bien. Yo lo hago con la batidora eléctrica para que no queden grumos de requesón (ricotta).

Sacamos la base de la nevera y vertemos, con mucho cuidado, la mezcla anterior encima. La base tiene que estar muy firme y fría, de lo contrario se disolverá al verter la mezcla líquida. Llevamos al horno hasta que se cuaje. Cada horno es un mundo, a mi me tardó 1 hora (en la receta original decía 40 min.). Mi consejo es que una vez pasados 45 min, vayáis comprobando que el centro está cuajado pinchando con una brocheta, que ha de salir limpia.

Sacamos y dejamos templar. Vertemos la confitura por encima al gusto. Yo le puse además unas moras enteras congeladas.  Llevamos a la nevera hasta el día siguiente.

Podéis cambiar la confitura por otra de bayas, como una de frambuesa o de arándanos. Estará igual de deliciosa.

¡Disfrutad!
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Pastel Mágico de Manzana Caramelizada.

Y los días del verano se van sucediendo, con sus noches bochornosas y sus tardes infernales (no tenéis idea de lo que supone ir al campo a las cuatro de la tarde), pero la alegre compañía de los habitantes de #elpisodearriba hace que todo sea mucho más llevadero.


Pregunté de qué querían el dulce del fin de semana, la respuesta fue unánime: de manzana. Fácil, sencillo, un sabor que nos gusta a todos. Pero yo, cómo no, quise complicarme la vida. Y no paré hasta encontrar una receta que utilizase manzanas caramelizadas, que me apetecía a mi hacerlas así, y buceé por cientos de bizcochos y cakes de distintas caras y formatos, hasta que encontré esto. ¿Manzana y tarta mágica? Séase tu voluntad.


No había hecho hasta ahora la tarta mágica, y confieso que, aunque seguí al pie de la letra las instrucciones que tan claras nos expone aquí Elena, la mezcla se parecía más a un engrudo de empapelar que a un postre, las manzanas no quedaron en el fondo como yo creía que debía ser, y en definitiva, pensé que tendría que tirar el bodrio a la basura. Craso error.


La tarta mágica todo el mundo la conoce, pero para quienes no os diré que es un dulce que, partiendo de una sola mezcla, se separa en el horno al cocer, dividiéndose en una fina capa de bizcocho en la base, un corazón de crema y una capa superior de flan. Y el añadido de la manzana, una idea genial la mires por donde la mires. Gran post el de esta chica, explicado con todo lujo de detalles.


Eso sí, el horno tienes que encenderlo, pero a baja temperatura. Yo la hice a las nueve de la noche, mientras cenábamos se coció. La dejé templar una hora y a la nevera hasta el día siguiente. Bien fresquita, es una delicia cremosa y llena de sabor. Y aunque os dije que no seguiría utilizando harina de trigo, lleva muy poca cantidad y tenía que terminar los restos que me quedaban por la despensa.

Las medidas, como siempre, de andar por casa. Hay quien no se lo cree, pero no tengo báscula de cocina y la vida me va genial.

Tiempo: 15 min y 1 hora de horneado, más una noche de reposo en la nevera.

Ingredientes (de 8 a 12 raciones, según gula):

Para la manzana caramelizada:

-2 manzanas hermosas, yo usé las tipo Marlene, pero cualquiera os sirven.
-3 cucharadas soperas de azúcar moreno integral.
-un chorro de zumo de limón.

Para el pastel:

-4 huevos.
-500 ml de leche (yo semidesnatada).
-1 vasito de los de yogur de harina blanca.
-125 gr (media pastilla) de mantequilla derretida.
-10 cucharadas soperas de azúcar glas.
-1/2 cucharadita de café de canela molida (yo de Especias Antonio Catalá).
-un poco de mantequilla para engrasar el molde.

Encendemos el horno a 150º.

Primero caramelizamos las manzanas. Ponemos en un cazo de fondo grueso el azúcar moreno con el limón hasta que se caramelice a fuego medio. Añadimos las manzanas, peladas y cortadas en gajos de máximo medio centímetro y estos a su vez por la mitad, Damos unas vueltas. Veremos que el caramelo saca los jugos de la manzana. Tenemos un minuto sin parar de remover y sacamos la manzana, escurriéndola bien y reservamos en un platito y también reservamos el caramelo que estará líquido.

Batimos las yemas en un bol con 7 cucharadas de azúcar glas. Cuando la mezcla esté cremosa, añadimos la mantequilla y volvemos a meter las varillas. Una vez bien integrada, añadimos la leche y la canela y volvemos a batir muy bien. Reservamos.

Montamos las claras con las 3 cucharadas de azúcar glas sobrante. Cuando estén bien firmes, incorporamos a la mezcla de las yemas, con movimientos suaves y envolventes, hasta que esté más o menos mezclado (aquí es cuando la mezcla parece engrudo de empapelar).

Reducimos el caramelo en el microondas al máximo en intervalos de 1 minuto, hasta que se espese bastante. A mi me tardó cuatro. Bañamos con este caramelo el fondo del molde.

Ponemos las láminas de manzana en el fondo del molde, bien esparcidas. Vertemos la mezcla y llevamos al horno 50 min.

Sacamos, dejamos templar una hora y a la nevera muy bien tapado.

Para desmoldar, sumergimos la base del molde en agua caliente un minuto, de lo contrario al estar frío no volcará.

-Mi molde es de 27 cm. Te aconsejo uno igual o de menor diámetro, si es mayor no se apreciarán las capas.
-No te esmeres mucho en colocar la manzana, luego se deposita por sí sola en el medio de la masa, como puedes comprobar en las fotos. Simplemente que esté bien esparcida.
-Nunca desmoldar sin un reposo previo de al menos cuatro horas en la nevera, o el pastel se romperá, mandando al garete nuestro esfuerzo.
-Sírvelo muy frío, me lo agradeceréis.

Hasta la próxima receta, ¡Sean felices!
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Tarta de Manzana #singluten.

Ya lo sé, no me he podido esperar, no. Cuando aún la mayoría de vosotras ni siquiera ha leído el post anterior, yo ya voy, como dicen en mi pueblo, "por delante de las tronás".




Pero es que si no pongo en práctica lo antes posible lo aprendido, de qué me sirve. Además tenía los ingredientes en casa, y que mis sobrinos puedan todos ellos probar lo que cocino, me produce una gran satisfacción...


¿Lo mejor? que no sabe raruno. Es una coca de almendra como Dios manda, un poco más seca quizás, pero eso no hace sino darle una textura crujiente por los bordes de lo más agradable. No le he puesto más aromas que un poco de cáscara de limón rallada, porque quería apreciar los sabores limpios, sin interferencias.



Lo que más me preocupaba era que no creciera, y crece ¡vaya si crece! También que la textura no quedara granulosa, o poco compacta. Pero no, quedó genial y super rica.



¿Lo más mejor? que al día siguiente está aún más húmeda, y por lo tanto, más apetitosa. Vamos, que nadie diría que es apta para intolerantes. Tengo claro que esa humedad se debe a mi afición por la leche agria y el aceite de oliva, pero vosotras podéis sustituirla perfectamente por yogur natural y margarina o aceite de girasol.

Bueno, pues ahí va, tomad nota:

Tiempo: 10 min + 45 min de horneado.

Ingredientes:

-1 manzana hermosa, yo usé Fuji.
-1 vasito de los de yogur de harina de arroz.
-1 vasito de Maicena.
-1 y 1/2 vasitos de almendra molida.
-2 vasitos de azúcar.
-1 vasito de leche (o yogur).
-3/4 vasito de AOVE (o aceite de girasol o margarina).
-1 cucharada de las de postre de levadura sin gluten (yo uso la del Consum).
-2 huevos L (a temperatura ambiente).
-algo de margarina para engrasar el molde.
-ralladura de limón, al gusto.
-si usamos leche, una cucharadita de las de café de vinagre de vino.

Primero, encendemos el horno a 180º Si vamos a utilizar leche, ponemos la cucharadita de vinagre en ella y mezclamos.

En un bol limpio, batimos los huevos con el azúcar, hasta que empiecen a espumar. Añadimos el aceite, incorporamos, y por último la leche cortada y la ralladura. Volvemos a batir hasta que quede bine homogéneo.

En otro bol, cernimos la harina de arroz y la Maicena con la levadura. Añadimos la almendra  y mezclamos bien.

Incorporamos las harinas a la mezcla de huevos. Vamos mezclando con las varillas hasta que no quede ningún grumo.

Engrasamos un molde para el horno, con la margarina y espolvoreamos con una pizca de harina de arroz. Vertemos la masa en él.

La manzana la colocamos encima en escamas, intoduciendo cada lasca en la masa dejando que asome el borde. De esta forma conseguimos que la fruta llegue hasta la base del bizcocho.

Llevamos al horno. Cuando lleve 25 minutos, abrimos y espolvoreamos con un poco de azúcar extra. Volvemos a llevar al horno y cocemos hasta que pinchando una brocheta en el centro, esta salga totalmente limpia.

NOTA: A mi me tardó 45 min. Tal vez si utilizáis yogur y/o aceite de girasol o margarina, en 30-35 min. ya esté cocido.

Disfrutar cuando empiece a templarse...

Mabel.



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Tarta Fría de Vainilla y Frutas del Bosque.

Hoy os traigo una tarta fácil, resultona y sin horno.




El domingo tenía comida familiar. A mi sobrina le han operado de anginas y me pidió que llevase algo fresquito y suave de tomar. Pensé que hacía tiempo que no preparaba una tarta tipo cheescake, y decidí hacerla. 



Le puse yogur porque mi costilla odia el queso. Yo sabía positivamente que aún así no la iba a probar (como él dice, por si acaso), pero yo tenía que poner de mi parte... Y la cobertura es de mermelada de frutas del bosque, que nos encanta a todos. Al relleno le he añadido vainilla, para darle un toque diferente. Sólo os diré que les encantó a todos (excepto a mi marido, claro está) y que la devoraron sin remordimientos.




Necesita su reposo. Lo mejor es prepararla de víspera. Y la mermelada, mi favorita es la de la Vieja Fábrica, ya que tiene unos trozos de fruta entera preciosos. Me gusta más así, queda más descuidada y encontrarse un trozo de fruta siempre es una delicia.

Tiempo: 30 min más los reposos.

Ingredientes:

-500 ml de yogur natural griego (sin azúcar).
-200 ml de nata para montar (35% mg).
-5 cucharadas soperas de azúcar.
-16 galletas, al gusto. Yo doradas para el desayuno.
-30 gr de margarina.
-1 bote de mermelada al gusto. Yo de frutas del bosque.
-1 cucharada sopera de aroma de vainilla Vahiné.
-1 envase de gelatina neutra Royal (2 sobres, para un litro de preparación).

Trituramos las galletas hasta reducirlas a polvo. En un bol grande, mezclamos la harina de galletas con la margarina. Vamos incorporando la una a la otra con cuidado hasta que se convierta en una masa moldeable. Cubrimos con este preparado la base de una tarta preferiblemente desmontable, apretando muy bien por todas partes hasta dejar una capa más o menos uniforme que cubra toda la base. Llevamos a la nevera al menos media hora para que asiente bien.

Del yogur, separamos un vasito y el resto lo ponemos junto a la nata en un cazo a ebullición. Mientras se calienta, a fuego no muy fuerte, añadimos un sobre y medio de gelatina al yogur reservado, batiendo muy bien hasta integrar.
En el cazo, sin parar de remover con un batidor de varillas, llevamos a ebullición la nata y el resto del yogur. Cuando empiece a borbotear, retiramos del fuego, añadimos el azúcar y la vainilla y unimos al yogur con la gelatina. Batimos muy bien hasta integrar todo. Dejamos templar un ratito y vertemos sobre la base de galletas. Dejamos reposar al menos una hora.

Vertemos la mermelada junto un poquito de agua en un cazo y calentamos al fuego. Aparte, disolvemos el resto de la gelatina en un poquito de agua y reservamos. La mermelada la llevamos a ebullición, y cuando esto ocurra la mezclamos, fuera del fuego, con la gelatina disuelta. Dejamos templar la mezcla y vertemos sobre la tarta.

Llevamos al frigorífico hasta el día siguiente.

Deliciosa y más ligera que si llevara queso. Bon profit.

Mabel.
1

Galette de paraguayos y arándanos.

¿Queréis probar algo delicioso, fácil y con frutas de temporada?



¡Pues helo aquí! Madre mía... rico es poco. Le tenía ganitas yo a una galette de frutas. Y claro, estando en plena campaña del melocotón, el ingrediente estaba más que claro.

En mi pueblo hay muchísimos melocotones. Y paraguayos. El paraguayo es una variedad de melocotón debida a una mutación. Comparten algunas cualidades físicas y organolépticas pero, a mi juicio, los paraguayos son infinitamente más aromáticos y jugosos. Soportan muy bien la cocción, aunque el color de su carne sea menos llamativo.



Conclusión: una fruta perfecta para comer tanto cruda como cocida. Me encantan. Y en esta preparación están riquísimos. La base es de masa quebrada, pero al no llevar huevo no tiene consistencia, lo que hace necesario comer con cuchara. Un postre perfecto, os lo digo yo.




Me he inspirado en estas dos versiones (deliciosas ambas) de Bake-Street y de Entrando en la Cocina. Para gustos los colores, os encantarán todas. Y la mía, ¡por supuesto! Además no hay cosa más fácil de hacer que una galette, que en realidad es una tarta rústica de masa quebrada. Rellenar, dejar unos cm libres en el borde y cerrar sobre sí misma. Y el resultado genial.




¡Y los arándanos! Me chiflan. Quienes me seguís por Instagram habréis visto que los encontré de oferta. Dan un color espectacular a cualquier preparado y están llenitos de vitaminas y antioxidantes. Como estaban ya a puntito de caducar, los lavé bien y los congelé. Quizás por eso no se han deshecho en el horno...

Ingredientes (para unas 6 raciones):

Para la masa:

-200 gr de harina.
-40 gr de azúcar.
-100 gr de mantequilla muy fría, cortada en cubitos.
-un pellizco de sal.

Para el relleno:

-3 paraguayos de buen tamaño.
-un buen puñado de arándanos.
-azúcar
-jengibre en polvo.

Además:

-1 huevo pequeño.
-un chorro de leche.

En un bol, mezclamos los ingredientes de la masa. Amasamos bien hasta que la mantequilla quede bien integrada y reservamos una hora en la nevera, bien cubierto de papel film.

Sacamos la masa y la extendemos sobre un papel de hornear con ayuda de un rodillo. Para evitar que se pegue espolvoreamos de harina. Damos una forma más o menos redonda con un grosor de algo menos de medio cm.

Colocamos en el centro la fruta pelada y en rodajitas, dejando libres los bordes en unos tres cm. Espolvoreamos de azúcar y de un poco de jengribre en polvo. Repartimos los arándanos.

Doblamos los bordes sobre sí mismos. Pintamos la masa con un huevo batido con un chorro de leche y espolvoerado de un poco más de azúcar.

Llevamos al horno una media hora, o hasta que se dore.

Manipular cuando esté templado, si no corremos el riesgo de que se desmorone.

¡Huele genial! Os lo aseguro, os encantará.

Mil besos, amores.



1

Naked Cake de frutos rojos.

Cómo nos gustan las fresas... y si las combinamos con arándanos ya ni os cuento.




Los naked cakes no son otra cosa que las tartas de dos o más pisos sin ningún tipo de cobertura, dejando así a la vista el relleno. Yo soñaba con una tarta de éstas en mi boda, como ya os comentaba aquí (aún sin saber entonces que se denominaban Naked Cakes), pero se impuso el criterio del chef y me la presentaron, tras un acalorado intercambio de opiniones entre él y yo, cubierta de nata. He de decir que nos entendimos perfectamente y que me bordó mi tarta nupcial.




Pues bien, desde entonces quería hacer un pastel de éstos, y tenía que ser necesariamente con un bizcocho genovés almendrado. Mi experiencia con esta preparación no había sido precisamente fructífera... bizcochos que no subían, duros como piedras. O quemados. Despropósitos al fin y al cabo.



Pero me armé de paciencia. Leí muy bien la receta y puse los cinco sentidos. No hay cosa más fácil ni con tan pocos ingredientes, el único del que no disponía era de paciencia... ya me entendéis.

Pero lo hice siguiendo los pasos y resultó perfecto. Sólo lamenté no haber tenido tiempo de emborracharlo, pero mis comensales dijeron que no lo necesitaba en absoluto.

¿Y el relleno? Pues unas sencillas fresas, unos arándanos y un poco de nata montada... ¡No necesita nada más!



La tarta perfecta. Nos gustó a todos. Por cierto, estad atentas a esa velita en forma de 3... ¡el viernes os desvelo el misterio!

Bizcocho genovés:

-6 huevos.
-1 vaso de los de agua lleno de almendra molida fina.
-1 vaso de los de agua lleno de harina.
-1 vaso de los de agua lleno de azúcar.
-1 pellizco de canela en polvo.

Separamos las yemas de las claras. Las claras, las montamos a punto de nieve. Cuando esté casi firme, añadimos la mitad del azúcar y terminamos de montar. Han de quedar muy firmes. Yo para estas recetas utilizo las varillas de la batidora eléctrica. Si tenéis la KA, sois las mujeres más afortunadas del mundo mundial.

Las yemas, las mezclamos con el resto del azúcar y batimos bien. Al principio la mezcla será amarillenta, pero se irá poniendo blanquecina y duplicará su volumen.

Cuando tengamos las yemas hechas mayonesa, añadimos la harina, la almendra y la pizca de canela. Integramos bien, pero sin batir mucho.

Añadimos la mezcla a las claras. NO BATIR. Las incorporaremos delicadamente con una espátula.

En un molde de horno, previamente engrasado y salpicado ligeramente con harina, vertemos la mezcla y nivelamos la superficie.

Horneamos a 180º durante 30 minutos.

Una vez hecho, dejamos reposar y cuando pasen quince minutos volcamos sobre una rejilla. Dejamos enfriar por completo antes de ser utilizado.

Relleno y montaje:

Montamos 200 ml de nata muy fría con cuatro cucharadas de azúcar. Reservamos.

Cortamos el bizcocho por la mitad. Rellenamos con fresas en rodajas y arándanos partidos por la mitad al gusto. Cubrimos la fruta con una capa de nata montada. Colocamos la mitad del bizcocho encima.

Untamos bien la superficie con la nata. Decoramos al gusto con fresas partidas por la mitad y arándanos enteros.

Llevamos a la nevera. Mejora mucho con un día de reposo en frío.

Para servir, espolvoreamos de azúcar glas al gusto.

Tentador, ¿verdad?

Muchísimas gracias por acompañarme hasta aquí. Estad atentas al viernes.

¡Mil besos!

3

Choco Mayo Cake (pastel de chocolate y mayonesa) con frosting de caramelo salado.

No. No me he vuelto loca. Habéis leído bien: pastel de chocolate y mayonesa.



A algunos no os sorprenderá, pero sé que a la mayoría sí. No he descubierto las américas. Esta receta es bastante antigua aunque no parece estar claro el origen, excepto que es americana. Lo que la hizo famosa fue la avispada empresa Hellmann´s que se la apropió y que podemos encontrar en su web, pinchando aquí.


Lo cierto es que no es nada extraño: simplemente se sustituye la grasa, léase aceite o mantequilla, por mayonesa. Y si tenemos en cuenta que ésta no es más que una mezcla de huevos y aceite, no suena tan raro.




El resultado es un bizcocho ligero, húmedo y con un intensísimo sabor a chocolate. Ayer fui a comer a casa de unos buenos amigos, y como suelen ser los mejores testers que tengo pues ellos fueron los encargados de dar el veredicto... ¡Triunfo total!

He utilizado cacao en polvo Valor. Tengo que probar de una vez el Hersey's, a ver si lo encuentro. Y otro consejo: la mayonesa no nos vale light. Tiene que ser mayonesa de verdad.




Para más inri, decidí cubrirla con un frosting de caramelo salado, que también tenía ganas de probar. Y unas frambuesas glaseadas, para aportar color. El resultado es buenísimo: apenas se nota el intenso sabor de la cobertura y las frutas, al reposar un día la tarta en la nevera, aromatizan con su jugo el bizcocho, y todos se pelearon por meter la cuchara en el centro del pastel.




Totalmente recomendable. Ahora sólo falta que la probéis. No os defraudará.

Tiempo: 15 min + 40 min de horneado.

Ingredientes:

-1 bote pequeño (220 ml) de mayonesa Hellmann's.
-la misma medida en agua caliente.
-3/4 de taza (220 ml) de cacao amargo.
-2 tazas de harina.
-1 taza de azúcar blanco.
-1/2 taza de azúcar moreno.
-1 cucharadita de vainilla en polvo.
-3 huevos.
-1 cucharadita de café de levadura en polvo.
-1/2 cucharadita de café de bicarbonato.

Para el frosting:

-100 gr de mantequilla.
-100 gr de azúcar moreno.
-1 cucharada sopera de leche.
-100 gr de azúcar glas.
-1 cucharadita rasa de café de sal.

Encendemos el horno a 175º.
Mezclamos en un bol la mayonesa, el agua y los huevos. Batimos bien. En otro bol, mezclamos el resto de ingredientes. Suavemente, incorporamos los ingredientes secos en el bol de la mezcla de huevos y batimos con un batidor de varillas hasta que esté todo perfectamente integrado.

Vertemos la mezcla en un molde engrasado y llevamos al horno hasta que esté hecho. A mí me tardó 40 minutos, comprobamos que está cocido por el centro pinchando con una brocheta que ha de salir limpia. En caso contrario dejamos diez minutos más.

Sacamos del horno y dejamos enfriar.

Una vez frío, cubrimos con el frosting:

Ponemos en un cazo al fuego la mantequilla y el azúcar moreno y dejamos hasta que burbujee la mantequilla y se haya licuado el azúcar. Fuera del fuego, añadimos la leche y la sal y vamos batiendo con intensidad mientras vamos incorporando el azúcar glas. La mezcla ha de quedar homogénea. Tenemos que trabajar rápido ya que se solidifica enseguida. Vertemos inmediatamente sobre el bizcocho.

Cuando la cobertura esté fría ya se puede tomar. Yo lo adorné con unas frambuesas pasadas por azúcar y lo tuve un día en la nevera. Puro vicio.

¿Os ha gustado? Porque os aseguro que a nosotros sí, ¡y mucho!

Mil besos y gracias por estar aquí.
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Lemon Pie (Tarta de Limón).

Si hay algo que a mi madre le gusta (y mucho) son los merengues. Lástima que esta delicia no llegará a sus manos... demasiada tentación en mi nevera.




Nunca antes había hecho merengue, que recuerde yo. Y el caso es que conocía la técnica de sobra... pero no me había puesto a probar. Y he de decir que cuando hice el Lemon Curd (receta aquí), tenía claro que iba a ir destinado a una tarta de limón al estilo inglés.




No me diréis que no apetece un trocito de esta golosina a la hora del té... o con el cortado de las cinco. El caso es que está igual de rica la tomes con lo que la tomes.

Ideal para prepararla de buena mañana y dejar un par de horas de enfriado. Así la tenemos lista para el postre o para el café. Es necesario que se enfríe totalmente para que se asiente el relleno y tome cuerpo la tarta. Bien fresquita es todo un pecado...



He simplificado la base y la he hecho con galletas. Con Yayitas, mis favoritas. Me encanta ese sabor a miel que tienen. Y ha caído en mis manos la receta de las galletas de miel americanas, así que no tardaremos en probar.



Os pongo la versión sencilla del relleno de leche condensada, ya que el Lemon Curd no es dificultoso pero lleva su tiempo. El resultado será más dulce, y creo que más al gusto de la mayoría. Mi relleno tiene un punto de acidez que me resulta adictivo... ¡pero para gustos los colores!

¿Nos animamos?

Ingredientes:

-150 gr de mantequilla a temperatura ambiente.
-250 gr (un paquete) de galletas Yayitas.
-330 cc de Lemon Curd.
-las 4 claras de huevo que sobran del Lemon Curd.
-una tacita de café de azúcar glas.
-una pizca de sal.

Si no tenemos Lemon Curd:  un bote pequeño de leche condensada, 10 cl de zumo de limón y la ralladura de uno y cuatro yemas de huevo.

Preparación:

Trituramos las galletas hasta reducirlas a polvo. Mezclamos con la mantequilla y amasamos hasta hacer una bola más o menos compacta. Llevamos una media hora a la nevera.

Pasado este tiempo, forramos el fondo de un molde, preferentemente desmontable, con la bola de galleta. Vamos presionando hasta dejarlo de un 1cm de grosor aproximadamente. Yo he utilizado mi nuevo molde para Pies de KitchenCrat. Fue un flechazo. Pero no es muy práctico para servir este tipo de tartas...

Extendemos el Lemon Curd sobre la base. No se hornea. Si no tenemos y queremos hacer la crema:

Batimos las yemas con la leche condensada, el zumo de limón y la ralladura. Volcamos sobre la base y llevamos al horno a 160º durante 15 minutos.

En caso de hornear, esperamos a que se haya enfriado la tarta antes de verter el merengue. En caso contrario, podemos seguir.

Batimos las claras con una pizca de sal hasta montarlas a punto de nieve fuerte. Mientras batimos, vamos incorporando el azúcar glas.

Extendemos el merengue sobre la tarta con ayuda de una espátula.

Encendemos el grill del horno y ponemos la tarta a dorar. Tardará muy poco en coger color, estad atentas.

Dejamos enfriar y a disfrutar.

Con esta receta participo en el reto Color y Sabor de Temporada:



¡Que aproveche y gracias por visitarme!


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