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Bundt cakes

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Bundt Cake de Plátano con Frosting de Caramelo Salado

 Y llegó septiembre.



3

Pastelitos de Zanahoria y Naranja (receta vegana)

Tiempos inciertos estos que nos está tocando vivir. Hace cuatro días, estaba preparando mis vacaciones en las Afortunadas, un par de semanitas de campo y playa (más bien lo último), y ahora me veo relegada en mis cuatro paredes sin mucho qué hacer y si mucho en qué pensar. Ha tenido que aparecer un insufrible bichito para que nos replanteemos todo... ¡incluso la forma de alimentarnos! Ahora no es posible comprar a toda hora ni hay de todo en todas partes...

pastelitos-zanahoria-naranja-receta-vegana


Ahora es tiempo de agudizar el ingenio, de preparar cosas ricas con lo que tengamos a mano y de disfrutar con ello.

4

Banana Bread Vegano

Es la hora del café, id sirviendo una taza que yo pongo el dulce. Y antes de que me lo digáis, sí, es mi enésima receta con plátanos. Y las que quedan.

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Tenía muchas ganas de conseguir una receta de banana bread vegana que quedara jugosa y sabrosa, sin azúcar blanco y con sus deliciosas pepitas de chocolate. Había probado mil y una combinaciones, todas distintas pero siempre tenían algo de huevo, ya que no me terminaba de creer que pudiera quedar bien sin ellos. Y eso que bizcochos veganos tengo varios en el blog, y en lo que coincido con todos es que sólo están deliciosos el primer día. Al día siguiente ya han perdido gran parte de su jugosidad, así que lo normal es hacerlos para consumirlos enseguida, y los restos congelarlos sin demora. Así sí. Pero un bizcocho que aguante al menos dos días... mmm difícil. Ahora que pienso, mi bundt cake de zanahorias vegano sí que pasó la prueba con nota.
4

Flan de Turrón (sin horno).

Parece que fue ayer cuando se acabaron las Navidades, y ya estamos casi en marzo. El tiempo tan caluroso aumenta la sensación de primavera, pese a que aún estamos inmersos en el crudo invierno. Y las lorzas que se han formado en nuestra cintura, recuerdo de cenas interminables y comidas familiares pantagruélicas, nos recuerdan que dentro de poco nos tocará sacar el cuerpo serrano a relucir de debajo de nuestros refajos.

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Pero... ¿y qué pasa con esas pastillas de turrón, extrañamente olvidadas en el fondo de la despensa? ¿quién es el/la valiente que se la termina sin remordimientos de conciencia?
2

Falso Pastel Frío de Marisco (microondas).

Sí, habéis leído bien: falso pastel frío de marisco. Porque es más falso que una moneda con dos caras.

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Pero rico está un rato, y más sencillo imposible. Además haremos limpieza de restos con él, que a estas alturas ya sabéis que aquí no se tira nada.
2

Confitura de Corteza de Sandía con Lima.

Hoy os traigo una confitura deliciosa para combinar con quesos y jamón.

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La primera vez que vi este dulce fue en el blog de mi amiga Marisa, Thermofan. Me pareció muy curiosa, y me extrañó no haberla visto antes, ya que resulta que muchos de mis conocidos sí que la habían visto hacer en casa. Supongo que es una de esas recetas, creadas en épocas de necesidad, que con en tiempos de bonanza se van perdiendo. Y no debe ser así: estas recetas nos acercan a nuestras abuelas y nos permiten disfrutar de bocados que suponen un total aprovechamiento de los recursos. Véase sino los paparajotes (pincha aquí si no sabes lo que son), que no hago sencillamente porque no tengo limoneros. O. sin ir más lejos, mi sopa de hojas de rábano (aquí). Y eso sólo por citar algún ejemplo.

1

Trinxat de Patata y Hojas de Col.

Un bocado de este plato resucita a un muerto...



Bien calentito, está buenísimo. El trinxat es un plato típico de Cataluña, que consiste en sofreír a fuego muy bajo patata y repollo cocidos, junto con unos ajos ya dorados, y pinchando continuamente hasta que la verdura queda casi como un puré, de ahí el nombre trinxat: pinchado hasta deshacerse. Suele servirse con tocino o embutido frito, consistiendo en un plato muy reconfortante para épocas de frío.

Mi versión es muy libre, espero que ningún purista se me ofenda. La pasada semana compré una coliflor blanquísima y fresquísima, tanto que daban ganas de comerse las hojas que protegen las inflorescencias cortadas en juliana y con vinagreta. Claro que no me las comí de esa guisa, pero si que las hice hervidas en la olla rápida pensando que algo haría con ellas.



En estas que tenía un trozo de magro de cerdo de esos que vienen enlatados, pululando por la nevera. Sí, ese magro que compraban nuestras abuelas y que no sé muy bien porqué había caído en desuso. Bueno, sí sé porqué: tenemos tanto donde elegir que no reparamos en esos productos tan humildes.

Pero un día quiso la fortuna que me parase delante de un stand lleno de esas latas de magro. Recordé mi infancia y las ensaladas y bocadillos que me preparaba mi abuela con esa carne, y decidí darle una oportunidad.

Lo demás vino sólo: vi la receta del trinxat, vi el magro por la nevera, y sólo me faltó cocer patatas (sí, cuando cuezo patatas siempre cuezo varias, siempre vienen bien).

Para hacer esta receta necesitáis que las hojas y tallos de la coliflor sean muy frescos. No me aventuraría a cocer unos que ya tuvieran las señales de corte muy oscuras, pero si la coliflor es fresca, es un crimen tirarlos. Están buenísimos incluso recién cocidos y aliñados con un hilo de aceite de oliva y un pellizco de sal.

Con esta receta participo en el reto de Marisa y Rosalía, Reciclando Sabores.




Tiempo: 1 hora y 15 min.

Ingredientes (para 4 raciones):

-las hojas y tallos de una coliflor, que sea bien fresca.
-2 patatas medianas.
-Un trozo de magro de lata, o de jamón cocido o curado.
-2 dientes de ajo.
-aceite de oliva virgen extra.

Ponemos en la olla rápida las hojas y tallos de la coliflor, bien limpios, troceados y desprovistos de nervios, junto con las patatas con su piel. Cubrimos de agua y cocemos, desde que empieza a silbar la olla, unos 15 minutos.

Cuando acabe la cocción, abrimos, escurrimos y dejamos enfriar.

En una sartén antiadherente, echamos un chorro de aove. Sofreímos los ajos cortados en rebanaditas, y cuando empiecen a dorar añadimos el magro a cubitos, Dejamos un momento.

Añadimos la col y la patata, pelada y troceada, y vamos dando vueltas y pinchando con una cuchara de madera, a fuego bajo y sin prisas, hasta conseguir una consistencia parecida a un puré. Rectificamos de sal y listo.

Servimos sólo, o acompañado de huevo o una rica morcilla...

Nota: el tiempo es variable: el plato estará listo cuando las verduras empiecen a mostrar un aspecto cremoso.

Nos vemos en la próxima receta.

Mabel

8

Crema de verduras del cocido.

No hay nada mejor para este frío ártico que un plato de cuchara bien caliente.



Es ahora cuando mi costilla me pide cocido (aquí le llamamos olla, también llamado puchero y con otras nomenclaturas depende de dónde nos hallemos), y es que no hay nada mejor para reconfortar cuerpo y alma que un buen plato de caldo con arroz o fideos. Y claro, después de hacer el cocido en cuestión siempre tengo el mismo dilema: qué hacer con las sobras.



Yo cuando hago cocido tengo la comida prácticamente solucionada para el resto de la semana. Es un buen recurso en este mes de apuros y recortes, que en navidad quien más y quien menos se ha pasado un poquitín de rosca (y no me refiero sólo a comilonas varias, que también). Yo, sin ir más lejos, con los aguinaldos de los sobrinos he llorado en silencio (nótese mi tono sarcástico...) y eso que la mitad ya trabajan por cuenta ajena y todo. Así que os voy a contar mi método para regular balanzas, ése que ya usaba mi abuela y seguro que la tuya también: optimizar una buena marmita de cocido.

Cuando silba mi olla rápida se respira una atmósfera de alegría en mi casa. Los aromas de la cocción perfuman hasta el piso de abajo, y funciona de reclamo para ese marido hambriento y difícil de contentar. Si por él fuera, todos los días comería lo mismo. Yo, sólo el primer día; luego raciono los restos de la siguiente manera:

Con el caldo hago un día fideos; otro un sabroso arroz como por ejemplo este arròs amb fessols i naps

 o bien un arroz caldoso con verduritas que pululen por la nevera. Con la carne la cosa está más cruda, ya que aunque hay mil soluciones, mi querido marido sólo admite este supremo arroz al horno,

 aunque yo a veces me hago para mi unas estupendas croquetas de cocido como éstas de Webos Fritos.

¿Y con la verdura qué? Pues lo normal es que me la coma de guarnición en la cena durante un par de días, pero lo más rico es prepararla en forma de puré: así nadie dice que no a unas verduras deshechas y un poco desabridas.

Con esta sencilla receta participo en el reto de mi amiga Marisa y de Rosalía, Reciclando Sabores. No dejéis de pasar por allí para ver otras estupendas recetas de aprovechamiento.



Ingredientes (para dos, pero es un poco a ojo):

-restos de la verdura del cocido. en mi caso patata, zanahoria, apio y napicol. En total como unos 200 gr.
-1 vaso (200 cl) de leche, en mi caso de soja.
-1 cucharada generosa de mantequilla.
-sal al gusto.

Tan sencillo como poner la verdura troceada en un cazo, regamos con la leche y trituramos a conciencia con la minipimer. Ponemos a calentar añadiento la mantequilla sin parar de remover con una cuchara. Cuando esté bien caliente y la mantequilla fundida, rectificamos de sal y servimos.

Yo la he acompañado con unos costrones de mi pan favorito, de la casa Rivita.

Y vosotras ¿cómo aprovecháis las sobras del cocido?

Mabel.


2

Pudding de Pan de Molde al Microondas.

Vamos a desempolvar este pobre artilugio relegado a calentamientos y descongelados.



Nuestro microondas puede dar mucho más de sí. No os voy a decir que podréis cocinar un solomillo Wellington en él (por cierto, hace mil que no lo hago), pero sí muchas cosas ricas, como este pudding cremosito y delicioso.



Quienes me seguís por Instagram sabréis que me he vuelto asidua al pan de espelta. En concreto a uno de molde que me preparan en mi horno habitual, que he de decir que lo hacen delicioso: tierno y jugoso y aguanta cinco días perfectamente en la nevera. Lo único malo es que es gigantesco, y claro, como lo tomo yo sola lo que hago es congelarlo de dos en dos rebanadas. Porque mi costilla dice que sí, que está bueno, pero que él su pan blanco (del mismo obrador) no lo cambia por nada.



Así que me encontré con las tapas del pan y una de las rebanadas resecándose en el frigo y ya tocaba reponer pieza, y tuve que ingeniármelas. Hacía mil que no preparaba este postre, y de paso me sirvió para dar salida a otros ingredientes que se morían de risa junto a las sobras del pan: 125 ml de leche evaporada que me sobró del bizcocho de chocolate y peras y un resto de compota de manzana sin azúcar que empezaba a presentar signos de no estar en su mejor momento.



Como ya os conté en los brownies sin/sin/sin, la compota de manzana es una perfecta sustituta del huevo en ciertos dulces. Aquí me vino genial para prescindir de uno de ellos. Y como suelo decir, este tipo de preparaciones mejoran con uno o, mejor aún, dos días de reposo.

Tiempo: 5 min + 10 min+/- de cocción y 1 día de reposo.

Ingredientes (para 4/6 raciones):

-3 rebanadas generosas de pan de molde. Si es de tamaño normal, una más.
-1 medida (125 ml) de leche evaporada.
-2 medidas de leche de soja.
-1 medida de compota de manzana sin azúcar.
-2 huevos L.
-1 medida de azúcar.
-canela en polvo.
-caramelo líquido para el molde.
-fruta para decorar (optativo).

En un bol, ponemos el pan con las leches y la compota de manzana. Reservamos.

En otro bol, batimos los huevos con el azúcar y la canela al gusto. Incorporamos al pan remojado y trituramos bien con la batidora de mano, hasta dejarlo bien fino.

Vertemos el caramelo en el fondo de un recipiente apto para microondas. Yo tengo una ollita con tapa de Pyrex que me va fenomenal.

Vertemos la mezcla y ponemos la tapa o, en su defecto, tapamos con film haciendo algún agujerito para permitir que respire el vapor.

Horneamos al 80% de potencia 6 minutos. Pasados éstos, comprobamos si ha cuajado, de no ser así dejamos 2 minutos más. Yo repetí esta operación otra vez (6+2+2), pero dependerá de la potencia de tu microondas. Cuando esté firme pero aún blandito por el centro, estará listo.

Dejamos enfriar y llevamos al frigo hasta el día siguiente. Servimos con fruta, con más caramelo o simplemente sin nada más.

Con esta receta participo en el reto de mi amiga Marisa y su compañera Rosalía, Reciclando Sabores.



Espero que os haya gustado. Nos vemos en la próxima receta.

Mabel.

10

Chutney de Melón.

Esto es lo que pasa cuando te regalan un melón delicioso pero demasiado grande para dos personas, que sobra la mitad. Y, o bien lo regalas o bien lo reciclas, ¿os suena?



Pues sí, esta es mi propuesta para este mes en el reto Reciclando Sabores. Una salsa agridulce de melón que, lejos de ser una mermelada como pareciera a simple vista, enriquecerá cualquier filete a la plancha (es ideal para el pollo) con su sabor afrutado y especiado. Los chutneys son unas salsas de origen indio que combinan fruta, verdura, especias y casi siempre vinagre, lo que hace necesario un tiempo de reposo, pasado el cual la salsa "madura", pierde la acidez y los azúcares se han disuelto con el resto de ingredientes, dando como resultado un producto lleno de matices.



Es cierto que para nosotros resultan difíciles de combinar, de hecho preparé hace tiempo este chutney de tomates, y no terminé de encontrarle un acompañante que me agradara. No sucede ésto con el chutney que hoy os enseño, ya que su sabor es mucho más suave, y combina con cerdo y pollo. Pero la idea que tuve esta mañana, supera cualquier otra cosa: una tostada con brie, chutney de melón y un huevo revuelto: deliciosa.



Bueno, volviendo al origen de este reciclaje, resulta que tenía medio melón (como un kilo de pulpa) marchitándose en la nevera. Pensé lo primero en hacer mermelada, claro está. Pero como me habían regalado unas cebollas frescas y dulces, me vino la idea a la cabeza y no paré hasta encontrar una combinación que me gustase. Incluso las especias quedan tan tenues que no las notaréis. Yo la he abierto a los quince días (se me pasaba la fecha para publicar), pero ha de estar un mes macerando, yo aún le he notado aroma a vinagre, aunque de sabor había perdido ya toda acidez.



He utilizado la olla rápida, con lo que está preparado en un periquete y además ahorramos en energía y calores extras. He vuelto a reencontrarme con este artilugio tan práctico, que no sé porqué lo tenía absolutamente abandonado.

Ingredientes (para unos 5 botes de 240 ml):

-1 kg aprox. de pulpa de melón muy maduro, cortada en cuadraditos de 1 cm.
-1 manzana, pelada y cortada en cuadraditos de 1 cm.
-1 cebolla grande o dos pequeñas, cortada en cuadraditos de 1 cm.
-1 taza de azúcar moreno (250 ml).
-1/2 taza de vinagre de vino (125 ml).
-el zumo de 1 lima (o limón, en su defecto).
-1/2 cucharadita de café de jengibre en polvo.
-1/2 cucharadita de café de canela (Especias Antonio Catalá).

-Ponemos todos los ingredientes en un recipiente capaz y dejamos macerar al menos 6 horas. Lo ideal es dejarlo de un día para otro.
-Vertemos en la olla rápida, posición 1, Cuando empiece a silbar, bajamos el fuego al mínimo y dejamos 10 minutos. Mientras, esterilizamos los frascos y las tapas.
-Una vez abierta la olla, tenemos unos minutos destapado a fuego vivo para espesar la mezcla.
-Vertemos en los tarros, cerramos fuertemente y dejamos enfriar boca abajo.
-Volvemos a esterilizar, esta vez los tarros ya llenos y fríos, hirviéndolos unos 10 minutos en una olla con un paño en el fondo, para evitar roturas. Volvemos a poner boca abajo para que enfríen de nuevo.
-Etiquetamos y empezamos a consumir pasado un mes.

Os aviso que estoy de reformas. Tal vez no vuelva a publicar hasta el próximo mes, es que tengo la casa patas arriba, pero es que necesitaba renovar mi espacio. Ya queda menos.

¡Besos!
5

Merengue de Plátano (Sin Gluten).

Que vivo en el campo, ya lo sabéis. Lo que no sabéis es que mi casa es una finca que se construyeron David y los hermanos. En el piso de abajo vive mi cuñado mediano, en el primero vivo yo y en #elpisodearriba no vive nadie. No, porque es de mi cuñado mayor y ellos residen fuera. La novedad es que están ultimando los preparativos para arreglar la casa e instalarse aquí a pasar los veranos.




Así pues, tendré a mis adorables sobrinos pululando por casa prácticamente todos los días. Mi cuñado es agricultor como nosotros, y se pasa aquí en el pueblo todos los estíos, y aunque entre semana el trabajo nos impida juntarnos todo lo que nos gustaría, los fines de semana cenaremos todos juntos en la terraza, y de paso fisgarán a ver qué cosa apetitosa les ha preparado su tía para la merienda.



He creado para tal fin dos hagstags: el primero es #elpisodearriba. y el otro #miterrazabonita, en la cual a partir de ahora escribiré la mayoría de mis posts,

Para estrenar la nueva temporada, he preparado este exquisito merengue de plátano. Super sencillo de preparar, e ideal para aprovechar los plátanos que se maduran demasiado. Es más, cuanto más negros estén tanto mejor, ya que mayor será la concentración de azúcares naturales en la fruta. Ideal para servir bien fresquito, es ligero como una nube y entra sin sentir. Además es sin gluten, y sólo le he puesto azúcar glas al merengue.



Receta encontrada en la revista Topchef nº 8, y con ella participo en el reto mensual de Marisa y Rosalía, Reciclando Sabores.



Tiempo: 35 min.

Ingredientes (6 raciones):

-2 plátanos de Canarias muy maduros.
-3 huevos.
-6 cucharadas soperas de azúcar glas.
-canela (Especias Antonio Catalá)
-un poquito de esencia de vainilla.
-una pizca de aceite de oliva para engrasar el molde.

Primero encendemos el horno a 180º.

Trituramos los plátanos con las yemas, la canela y la vainilla hasta que quede una mezcla homogénea y sin grumos.

Vertemos la mezcla en el molde (que será de 20 cm de diámetro, más o menos), previamente pincelado con el aceite. Llevamos al horno 10 min.

Mientras, montamos las claras a punto de nieve fuerte con el azúcar glas.

Pasados los 10 min, vertemos el merengue sobre la base de plátano, hacemos unos picos y volvemos a llevar al horno unos 15 minutos o hasta que se dore. Sacamos y dejamos enfriar.

Al salir del horno estará muy hinchado, pero bajará al enfriarse.

Un postre sencillo y muy aromático. ¡Una delicia!

Nos vemos en el próximo post.
6

Flan de Naranja con Caramelo de Naranja y Balsámico, Sin Gluten.

A todos nos pasan pequeñas catástrofes, incluso cuando has hecho varias veces una misma cosa, nunca tienes la certeza de que saldrá todo perfectamente bien.



Esto me pasó ayer a mi. Hice la mezcla de leche y yogur para hacer yogur casero. Pero oye, que no tenía yo el día. Aquello después de 24 horas estaba en el mismo estado que al principio: totalmente líquido. Un poco más espeso, eso sí, pero estaba más líquido que el yogur líquido (nótese la ironía).

Peero... como la leche estaba en perfectas condiciones, decidí consumirla así tal cual. Cual no fue mi revelación, cuando encontré por casualidad unos sobres para hacer flan en casa que llevaban lustros escondidos en el fondo de mi despensa. Y justo en ese momento me acordé de esas naranjas mustionas que tengo en el cajón de la fruta del frigorífico.



1+1:2. Matemática pura. Me dije: voy a marcarme un flan enriquecido con yogur y con caramelo de naranja. Que eso no puede estar malo lo mires por donde lo mires.

Aquí entra en juego ese insulso de mi costillo. Le ofrecí un flan casero (de sobre), aceptó. Lo degusta, me mira con cara de asco y refunfuña que qué puñetas le he puesto al flan... que el flan toda la vida es de huevo y punto. En fin...



Al final se lo comió, con gestos extraños pero se lo terminó. Pero para mi esto no es ningún agravio, porque me durarán como tres días (y eso que me han salido 8 raciones). Aunque creo que lo que encontró raro es esa pincelada agridulce del caramelo, ya que le añadí un poco de crema de balsámico al cacao negro, de SIBARI. Y, pese a lo que opine mi pejiguera particular, os digo ya que está delicioso. (Y sí, las cremas de balsámico de esta casa son aptas para celíacos). Y así voy utilizando de forma creativa esos maravillosos regalos que nos dieron en el Encuentro de Bloggers Gastronómicos en TSK.

Y con esta receta participo de nuevo en el reto de Marisa y Rosalía, Reciclando Sabores.



Tiempo: 15 min más tiempo de enfriado.

Ingredientes (8 raciones):

-1 litro de leche semidesnatada.
-1 yogur natural (125ml).
-2 sobres para hacer flan (yo del Consum, son sin gluten).
-10 cucharadas soperas de azúcar moreno.
-1 naranja.
-100 ml de agua.
-1 cucharada sopera de crema de balsámico al cacao negro SIBARI.
-1 punta de cuchillo de canela de Ceylán (yo, de especias Antonio Catalán).

Preparación:

Ponemos toda la leche menos un vaso en una olla junto a la mitad del azúcar y el yogur. El resto de la leche, la ponemos en un bol y añadimos un poco de ralladura de naranja y el contenido de los sobres, batiendo hasta quedar totalmente disuelto.

La leche de la cacerola la llevamos a ebullición, sin dejar en ningún momento de batir con unas varillas. Cuando empiece a borbotear, añadimos el contenido del flan y volvemos a llevar a ebullición sin dejar de batir con las varillas. Enseguida espesará. Repartimos en ocho vasitos o cuencos.

En un cazo ponemos la naranja con la piel cortada en rodajas, el resto del azúcar, la canela y el agua. Llevamos a ebullición sin dejar de remover. Cuando empiece a espesar, en un par de minutos, colamos bien el caramelo en un bol de cristal. Enseguida añadimos la cucharada de crema de balsámico y lo mezclamos bien. Vertemos sobre los flanes.

Nota:  Este flan no queda con una textura tan firme como para ser desmoldado. Está pensada para ser presentada en vasitos o cuencos, pero en vasitos queda más resultona.

Cuando estén fríos, llevamos a la nevera. Lo ideal es dejar hasta el día siguiente.

Bon profit.

Mabel.

9

Alcachofas En Aceite (con limón y clavo).

Estamos en plena temporada de alcachofas.



Cuando te aparecen con un bolsón de alcachofas puedes hacer tres cosas: o te las comes todas enseguida (lo que supone un problema siendo dos en casa), o las regalas a tu vez (no está el horno para bollos) o haces conserva con parte del cargamento.



Yo he optado por lo tercero. Me encantan las alcachofas, pero a mi lo de comer todos los días lo mismo como que no. Y no digamos mi costilla, que más delicado no puede ser. Eso sí, dale patatas fritas a diario que verás como no se queja. A ver, que cuando no hay más donde elegir es comprensible (y necesario), pero viviendo en el campo y con la variedad de verduras que tenemos, no hay excusa.



Si no os gusta el clavo, suprimidlo. Mis comensales (léase mi suegro e hijo), las encontraron algo fuertes de sabor. Pero no dejaron ni una en el plato. Pôr cierto, son ideales para preparar esta quiché.

Una tarde de enredo pero bien valen la pena. Y ya de paso, con esta receta participo (in extremis) en el reto de Marisa y de Rosalía, Reciclando Sabores.



Ingredientes (para 4 botes de 330 ml):

-16 alcachofas bien frescas y firmes.
-2 limones.
-1 vaso de 200 ml de AOVE.
-1 vaso de 200 ml de vinagre de vino.
-clavos de especia.
-1 cucharada de sal.
-4 botes de cristal de 330 ml con sus tapas, que cierren bien.

Primero, hervimos los botes con sus tapas, unos cinco minutos. Sacamos del agua, ponemos en una superficie limpia y dejamos enfriar.

En un bol bien grande, lleno de agua, colocamos el zumo de un limón y sus cáscaras troceadas. Pelamos las alcachofas hasta dejar el corazón bien limpio, troceamos en cuartos y vamos depositando en el agua con limón, para evitar que ennegrezcan. Seguimos hasta tener troceadas las 16 alcachofas.

En una olla ponemos el aceite, el vinagre, 200 ml de agua, la sal,  el otro limón a trocitos con su cáscara y los corazones escurridos. Llevamos a ebullición durante dos minutos. Apagamos el fuego y dejamos templar en la misma olla.

Llenamos los botes hasta el borde. Cerramos bien. Colocamos un paño de cocina en el fondo de una olla (para evitar que los botes se rompan durante el hervido). Colocamos los botes y llenamos de agua hasta cubrir los botes por encima. Necesitaremos una olla alta, yo uso la exprés. Ponemos al fuego y hervimos 20 minutos.

Sacamos del fuego y dejamos enfriar. A partir del siguiente día se pueden consumir, durarán meses si los conservamos en un sitio oscuro y fresco.

Espero que os haya gustado.

Mabel.


7

Chop Suey de Ternera.

Ya os dije que me encantaba la comida china. También os dije que poco a poco veríais recetas por aquí. La de hoy es una de ellas.

Por cierto, este pañito es de herencia familiar. bordado, en las clases de costura que impartían las monjas, por mi querida tía Pepa.


No sé como nunca lo había probado a hacer, bueno como muchos otros platos. El chop suey puede traducirse así como "mezcla de restos", y aunque hay varias versiones de su historia, más o menos todas vienen a contar que un día algún noble chino se encontró con visitantes inesperados, y tuvo que mandar a sus cocineros improvisar un plato para agasajarlos. Como resultado salió este plato denominado así. Y los ingredientes pueden ser diferentes: verduras, tallarines, habas mung (lo que conocemos como los brotes de soja germinados), etc. Y el ingrediente principal puede ser pollo, ternera, gambas o cerdo. Siempre aderezado todo con salsa de soja y jengibre.



El caso es que el otro día hice unos contundentes ossobucos de ternera guisados. Tan hermosos eran, que me sobró casi una rodaja, ya que mi marido me dijo que era demasiado. Y claro, yo no quería utilizar esa sabrosa carne en unas croquetas o un picadillo. Y la congelé esperando a las musas.

Por casualidad encontré esta receta, y no me lo pensé. Además tenía un poco de aceite de oliva condimentado con soja y jengibre que me regalaron y aún me queda algo, y para esta receta es perfecto. De forma que hemos aprovechado todo al máximo.



Ideal para servir con arroz blanco cocido, pero con unas patatas fritas estará igual de rico, ¿que no? jajaja.

Con esta receta, participo en el reto de mi amiga Marisa y de Rosalía, Reciclando Sabores. Pinchad aquí para ver el resto de las propuestas de este mes.



Tiempo: 30 min.

Ingredientes (para dos personas):

-Un trozo de ternera ya guisada y sobrante de otras preparaciones. También podemos sustituirla por pechuga de pollo si no tenemos sobras.
-1 puñado de brotes de soja germinados.
-3 champiñones hermosos.
-1/2 cebolla.
-Aceite de oliva aromatizado con soja y jengibre. Si no tenemos, un chorrito de aceite, otro de salsa de soja y un pellizco de jengibre en polvo o rallado.
-Aceite de girasol, para sofreír.
-Maicena, un poco de azúcar moreno, sal.

En una sartén profunda o wok, ponemos un chorrito de aceite de girasol. Cuando esté caliente, salteamos ligeramente la carne limpia de grasas y cortada en dados. Retiramos la carne y reservamos.

Salteamos la cebolla cortada en tiras. Pasados unos minutos, añadimos los champiñones a rodajitas y los brotes de soja y salamos ligeramente. Dejamos hacer a fuego medio-bajo unos cinco minutos.

En un bol, ponemos un vasito de agua, el aceite aromatizado, una cucharadita de café de maicena, otra de azúcar y un pellizco de sal. Pasados los cinco minutos de cocción de las verduras, añadimos esta salsa y dejamos cocer diez minutos más a fuego medio.

Apagamos el fuego, dejamos reposar unos minutos y a devorar. Podemos preparar con antelación ya que mejora con el reposo.

Espero que os haya gustado.

Mabel.
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