Verduras

Verduras
Verduras

Bundts

Bundts
Bundts

Tartas

Tartas
Tartas

Cómo Hacer Leche de Avena.

Me encanta la leche de avena.

Como-hacer-leche-avena


No es que no me guste la leche de vaca, lo que pasa es que no siempre me sienta bien. Me explico, no me pongo mala ni nada parecido, pero noto que me estriñe y se me hincha la tripa cuando la tomo más de dos días seguidos. Este es el motivo por el cual empecé a aficionarme a las leches vegetales.




Empecé con la de soja. La primera vez que la probé, no me disgustó, pero al mezclarla con el café soluble aquello era cualquier cosa menos apetecible. Claro está, la densidad de estas leches no es como la de vaca, y pronto me di cuenta que necesitaba menos cantidad de café para dejarla a mi gusto. Pero lo mejor, era que me sentaba (y me sentía) bien. Yo he sido siempre muy regular, y en un momento dado noté que algo no funcionaba como debía, y caí en la cuenta de que buena culpa la tenía la leche de vaca.

Como-hacer-leche-avena


Después, empecé a aburrirme del sabor más bien insípido de la leche de soja, y empecé a probar otras muchas: la de almendras (que no me gustó por ser demasiado dulce), la de avellanas (esta sí, pero me sabía a postre y su precio era elevado), la de avena. Aquí fue cuando me planté, ya que la encontré lo suficientemente sabrosa para desayunar, y además casi siempre tomo porridge o overnigth oats para desayunar, así que había encontrado mi leche favorita.

Como siempre me ha parecido muy cara este tipo de bebida, empecé a investigar un poquito. Cuando dí con la receta de Danza de Fogones, se acabó la búsqueda. La leche queda perfecta, más blanca que la envasada, con el grado de dulzor justo (gracias a los dátiles, que dicho sea de paso me encantan), y como sólo la tomo yo, con estas cantidades tengo para tres o cuatro días. Y lo mejor, que la preparas en quince minutos.



No siempre la haré casera, ya que hay épocas en que no tengo tiempo ni de mirarme al espejo, pero cuando esté lo suficientemente organizada (la mitad del año, más o menos), no compraré más leche de avena comercial. Os dejo mi receta, casi exacta a la de los chicos de ese blog tan chulo. Y un par de truquitos de cosecha propia. En breves, os contaré cómo he aprovechado la pulpa que queda después de escurrir los copos que, por supuesto, no se tira.

Tiempo: 15 min. (más la noche de reposo previa).

Ingredientes (para 1200 ml):

  • 40 gr de copos de avena integrales.
  • 6 dátiles desuesados.
  • 1 litro de agua mineral.

Preparación:

Ponemos los copos de avena apenas cubiertos de agua en un recipiente, llevamos bien tapado a la nevera toda la noche.

Al día siguiente, escurrimos bien la avena y añadimos el agua mineral y los dátiles deshuesados y troceados. Trituramos lo más fino posible.

Filtramos, con ayuda de una tela de gasa de algodón o un colador especial de tela para hacer queso, escurriendo muy bien la tela, para sacar el máximo de jugo posible.

Podemos colarlo una segunda vez, pero a mi me gusta como queda así. Ponemos en una botella de cristal y ya está lista para usar.

Consejos:


  • Para una mejor conservación, prefiero el envase de cristal. El cierre tipo gaseosa es el más hermético.
  • Yo he omitido la vainilla que sí figura en la receta original, para poder utilizarla en recetas saladas (sí, aunque lleve dátiles, no se aprecian después).
  • Yo sólo la tamizo una vez, porque me gusta que tenga textura. Como decanta con mucha facilidad, la guardo en horizontal en la nevera, y cuando hay que usarla sólo hay que batir enérgicamente la botella antes de servirla. Por este motivo es necesario un cierre hermético, que nos asegure que la botella no tendrá fugas.
  • El remojo, lo hago en la nevera con agua corriente. Luego ya utilizo agua mineral para elaborar la leche propiamente dicha.
  • Se conserva perfectamente 4 ó 5 días en la nevera.
No tiramos la pulpa que queda en la tela, la podemos congelar si no la vamos a utilizar enseguida. Es perfecta para hacer patés veganos, o para una idea que os daré en breves.

Mabel.




No hay comentarios