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HOY COMPARTIMOS... ME LO CONTÓ MI ABUELA.

Otro mes aquí.


Hoy compartimos somos un grupo de bloggers que nos reunimos virtualmente una vez al mes para encarar cada uno a su modo un tema común. Y el de este mes es de lo más entrañable: ME LO CONTÓ MI ABUELA.



Para ponernos en antecedentes os presentaré a mi abuela.

Mi abuela.

Se llamaba Josefa. Era de Córdoba (¿será el motivo de mi gusto por los sombreros?). Fue una mujer valiente que tuvo que abandonarlo todo (incluso a su marido), y se vino con su familia y sus hijas hacia Valencia. Era inteligente, concienzuda y autoritaria, pero cariñosa y consentidora con sus tres nietos a más no poder. Amaba su jardín y el gazpacho de su tierra (aquí os hablo de su gazpacho). Te curaba casi cualquier cosa con el zumo de un limón o un diente de ajo. Nos llenaba de mercromina cada vez que nos hacíamos un rasguño. Era capaz de tirarse una semana entera comiendo exclusivamente migas a cambio de irse dos veces al año durante quince días a un balneario, a aliviar el reuma que le fastidiaba las rodillas. Al cuerpo hay que escucharlo cuando se queja, decía...

No tengo material digital para mostrárosla, pero en esta foto podría ser perfectamente la segunda comenzando por la izquierda. El resto: las vecinas, sentadas en la calle a la fresca en sus sillas de enea, entregadas a sus labores y en el suelo, yo, jugando con cualquier cosa.




Podría tirarme horas y horas contando sus enseñanzas, pero me voy a decantar por tres.

La Santísima Trinidad de las enseñanzas de mi abuela:

La primera: el gusto por los sabores y aromas en la cocina: Uvas con queso saben a beso, solía decir. Sobran comentarios... Yo tenía una tía, que se quedó soltera y vivía con mi abuela. Mi tía solía ir dos veces al año a Andorra (por aquel entonces aún no conocíamos el euro ni el mercado europeo), y traía una buena provisión de chocolate belga, galletas danesas y queso de bola holandés (ay, hicieron de mí una sibarita...). Este queso era el que estaba destinado a las uvas.



La segunda: La siesta no es negociable. Recuerdo no sin sonreírme las peleas diarias en las sobremesas estivales para meternos en la cama durante al menos media hora... ¡y ahora no la perdono! ¿será la edad?



La tercera: Una mujer tiene que saber coser y tejer. Y yo odiaba hacerlo. Quien lo diría hoy... Mi abuela era una experta ganchillera, tenía unas manos privilegiadas, aún en los últimos años de su vida. Todos los veranos mi hermana y yo estrenábamos el (o los) vestidito(s) de rigor con el cuerpo de ganchillo y su chal con flecos a juego. Era una mujer enérgica en infatigable...



Mi abuela seguro que estará feliz allí arriba viendo que sus enseñanzas han llegado a buen puerto... Un beso, yaya.

Y ahora os invito a visitar, a cual más interesante, los posts de mis compañeros de quedada.

La fragua
Amor por la decoración
Nika Vintage
Podemos charlas juntas
El perro de papel
Mi pequeño gran mundo
A quien pueda interesar
Manualizando
Ruth simple life
Lo veo y me gusta
Casa Mairim
Vainilla, coco y algo más
Fetiches de cartón
El horno de mami
Mums and kids Madrid
I want it I need it 
Historias y pinturas
El nido de mamá gallina
Mamy a la obra
You planter
La bici azul

Y aquí tenéis el enlace a la página de Facebook.

¡Un beso!

19 comentarios

  1. Que bonito Mabel....... como peleaba la gente de antaño.... verdad????

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    1. Ya lo creo que sí... ¡nuestra generación es una privilegiada! Besos, María Jesús.

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  2. Como me ha gustado volver a oir la frase: Uvas con queso saben a beso", mi madre tambien lo dice, aunque a veces lo aumenta con: uvas pan y queso saben a beso".
    Me ha encantado conocer la personalidad de tu abulas, que fantastica!
    Besos!
    Veronica

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    1. Jajaja, tu madre sí que sabe... Pero como decía mi abuela, a falta de pan buenas son tortas! Besos!

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  3. Precioso post y me quedo con el de la siesta que siendo niña no había manera de hacerla y ahora de mayor no la perdono...Un saludo.Helen. :)

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  4. Que lindo lo que contas de tu abuela.. que bien que las enseñanzas han llegado, seguro estaría orgullosa de eso.
    Saludos desde Buenos Aires.

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  5. Muy sabia tu abuela y es curioso que muchas de nosotras volvamos a recuperar como hobby lo que para ellas era obligación.
    Besitos

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  6. Me encantan todas las cositas que has contado...yo poco pude disfrutar de mi abuela pero casi todo lo he escuchado a mi suegra y me lo estás recordando ¡¡¡hasta la casa!!!
    Genial post..besotes

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  7. Comparto lo que comenta Saralu, es increíble como han cambiado los tiempos y ahora soto es un hobby cuando antes simplemente se tenia que hacer y ya.

    Saludos.

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  8. Hay que ver con las cordobesas!!! preciosa historia y preciosas fotos. Gracias por presentárnosla. Besos.
    Mamen.
    Vainilla, Coco y algo más

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  9. Mi abuela también decía lo de coser. Me arrepiento tanto de que no me enseñase. Ahora tengo su máquina de coser (una singer de los años 20) y la miro para ver si me inspira y cose por sí misma. Me hubiese gustado tanto aprender de ella.

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  10. Me alegro que hayas sacado adelante el legado de tu abuela y que lo mantengas!!! mi abuela tambien cosia y yo no he sacado esa veta...no por falta de ganas..
    muchas gracias por compartir!
    bsitos
    Flor

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  11. Que mujeres las de antes, mi abuela también es de las que nos obligaba a coser y gracias a eso creo que amo las manualidades.
    Genial post, besos.

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  12. Esas abuelitas incansables...
    La abuelita de mi novio también dice lo del queso y la uva, y cada vez que vamos a su casa a comer, si puede lo pone de postre!! :-)

    Un post precioso!!

    Un besazo y gracias por compartir!

    Laura

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  13. ¡Cuántas cosas se pueden aprender de los abuelos! y eso de las uvas y el queso lo voy a probar.
    Saludos,
    Ruth

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  14. Yo me apunto a la siesta...zzzzz. Que maravilla. Saludos desde www.youplanter.blogspot.com

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  15. Buenísimo post, con gran sentido del humor
    y las suficientes fotos para hacernos una idea
    de esas enseñanzas que siempre están grabadas ya en nuestras vidas..
    un beso!
    genial el hurón (creo que es) en la hamaca... jajaja

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  16. Me alegra saber que no hiciste el tonto como yo! Mil veces quiso enseñarme a hacer punto y yo no tenía paciencia. Ella tenía unas manos prodigiosas para tejer. Aún conservo sus bolsa de labores y no descarto aprender en su honor cuando el tiempo me lo permita.

    Gracias por compartir la historia de tu abuela con nosotras. Una gran mujer!!

    Besos

    Podemos charlar juntas

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  17. Como me ha gustado tu post!! me encanta como describes todas esas enseñanzas de tu abuela, que ahora y a pesar de que cuando eras pequeña no compartías, ahora te has dado cuenta de que te han servido y mucho... que gustazo darse una buena siesta, si señor!! y lo que me hubiera gustado a mí que mi abuela me hubiera enseñado a coser o tejer, con lo bien que lo hacía!!

    Muchos besos corazón y decirte que esa foto es mi favorita de todos los post.

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