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Tartas

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Rosca de Trigo Sarraceno.

¡Me encanta hacer pan! Si es que no hay nada como amasar tu propio pan, hornearlo y compartirlo con tus seres queridos. ¡Ojo!, yo compro todos los días el pan en mi horno habitual, donde dicho sea de paso hacen un pan estupendo. Lo que sí evito es comprarlo en el súper, ya que proviene de masas congeladas y en el momento en que se enfría se queda incomible. Desde aquí hago un llamamiento a comprar en obradores donde cuidan con mimo cada artículo que sale al mostrador. 



Pero eso no quita que el fin de semana me entren ganas de amasar. Adoro hacer pan. Además no es demasiado complicado, mis primeros pasitos los di siguiendo las recomendaciones de blogs expertos en el tema. Uno que me resultó muy útil fue Webos Fritos. La sra: Webos explica todo de una manera muy sencilla y cercana. Y lo mismo con todo lo demás, son un blog de referencia en estos temas.

Pues eso, que tenia mono panarra. Llevaba sin hacer pan desde primavera. Y también desde entonces tenía un paquete de harina de trigo sarraceno en la nevera, sin estrenar. Así que se alinearon los elementos y esto es lo que ha salido. He experimentado un poco, ya que teoría he leído mucha, pero harinas que no sean de trigo (integral o no), no he utilizado demasiadas a la hora de panificar. Y tengo que decir que no me ha disgustado, vaya que no.



Sólo me falta probar con un sustituto de la harina de trigo normal para conseguir un pan sin gluten, que es mi asignatura pendiente, que resulte jugoso. Porque este pan es jugoso, mucho. Y ese colorcito grisáceo que atribuyo al sarraceno (que es blanco en crudo), le da un aspecto rústico muy apetecible. Bueno, menos a mi marido, que ése si no es pan blanco de corteza dorada y de Su Horno Habitual, si puede ni lo prueba. Asquerosito que nos ha salido. Como tampoco le gusta el queso (???), ni la pizza (????) a veces pienso que le debieron dar un buen golpe en la cabeza de niño, porque estas secuelas no son normales...

El tema de los tiempos me resulta difícil de precisar. Es mejor hacerlo una mañana que estemos en casita, mientras atendemos otros menesteres, y cuando sea preciso ir hacia la masa. Pero en unas tres horas (en esta época, en invierno tarda más y, por ende, en verano menos), en total (incluyendo levados), lo tenemos listo.

Ingredientes (para una rosca grande):

Para la masa madre:

-1 vaso de agua mineral, tibia.
-1/3 de vaso de leche.
-1/3 de vaso de aceite de oliva.
-1 cucharada de azúcar.
-1 cucharadita de sal.
-1 pastilla de levadura fresca (25 gr).
-3 cucharadas soperas de harina de trigo.

Para la masa

-1 vaso de harina de trigo sarraceno.
-1 vaso de harina de arroz.
-1 vaso de harina de trigo.
-Harina de trigo, la necesaria.
-1 cucharadita de sal.

Primero mezclamos en un bol, con ayuda de las varillas, los ingredientes de la masa madre. Dejamos reposar hasta que espumee. Dependerá de la temperatura ambiente, a mi me ha tardado unos veinte minutos.

Mientras preparamos un mix con los tres vasos de harinas distintas, mezclándolos bien.

Una vez activada la masa madre, añadimos el medio vaso de agua, la sal y el mix de harinas. Mezclamos bien, ya sea con la amasadora eléctrica o con las manos, que llevaremos bien enharinadas. Una vez bien integrado todo, añadimos poco a poco la harina de trigo necesaria hasta conseguir una masa elástica, lisa y que no se nos pegue a las manos. Amasamos unos minutos.

Ponemos en un bol limpio y enharinado y cubrimos con un paño, dejando reposar hasta que duplique su tamaño. A mi me ha costado una hora escasa, pero dependerá de la temperatura ambiente.

Apretaremos la masa con los nudillos para eliminar todo el aire. Espolvoreamos de harina y la amasamos hasta volver a formar una bola. Hacemos un agujero en medio y vamos agrandándolo hasta conseguir una especie de donut gigante. Depositamos la masa sobre una bandeja de horno. Yo para asegurarme que el agujero central no se me cerraba, lo he bloqueado con un aro de emplatar.




Pintamos bien la masa con una mezcla de agua y aceite. Con unas tijeras hacemos unos cortes a nuestro gusto en la superficie y terminamos espolvoreando con un pelín de harina. Llevamos al horno a 180ºC unos cuarenta minutos, o hasta que se nos dore.



Yo, para asegurarme una buena hidratación de la masa durante la cocción pongo un recipiente con agua en el fondo del horno. Así la masa queda mucho más jugosa.

Resulta muy frágil mientras está aún caliente. En frío resulta una miga densa, jugosa y con finas burbujitas. El sabor es ligeramente ácido, ¡Y en rebanadas con mantequilla está riquísimo!

Y vosotras, ¿también sois panarras?

Gracias por visitarme, mil besos.

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