Hola.
Después de tanto tiempo, no sé muy bien cómo retomar el ritmo. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿nueve meses ya? IG nos ha hechizado de tal manera, que ya no teníamos tiempo para más. Pero el castillo de naipes se ha caído, IG ha perdido toda su esencia y nos ha dejado (a muchos), desengañados.
Pero l@s que teníamos un espacio como éste, digo un blog donde demos rienda suelta a nuestra creatividad, donde somos los únicos dueños, amos y señores, y donde nadie nos dice qué publicar o no. Donde la audiencia nos la trae literalmente al pairo, y donde se forjaron amistades sólidas mucho antes de que IG nos cautivara con sus artimañas. Pues si, señores. Me he aburrido de Instagram, literalmente. Seguiré por supuesto, publicando, ya que es un escaparate maravilloso aunque el dichoso algoritmo nos esconda a ojos de nuestros propios seguidores. Pero he decidido que ésta es mi casa, mi espacio, y donde debe estar todo el contenido, que al fin y al cabo es de nuestra propiedad.
Dicho esto, he decidido volver con algo facilito, dulce y muy efectista, para acompañar ese café virtual que hoy me tomo con vosotros. Sólo necesitáis una lámina de hojaldre y un poco de fruta y mermelada. No me diréis que os lo pongo difícil...lo que sí que olvidé es tomar fotos del proceso de formado de los molinillos, pero vamos, que no tienen ciencia alguna.
Gracias, por estar ahí a quienes me leáis. He vuelto.
Tiempo: 10 min + 20 min de horno.
Ingredientes (para 4 molinillos):
- 1 lámina de hojaldre congelado de Consum.
- 2 albaricoques frescos.
- mermelada de albaricoque pura fruta de Helios.
- 1 clara de huevo.
- opcional: beso de cereza de Just Spices para rematar.
- azúcar, azúcar glas
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