Platos fríos

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Vichyssoisse de Boniato. Receta Vegana.

El otro día me sorprendieron regalándome hortalizas varias. ¿Te imaginas? me aparecieron en casa con varios calabacines, pepinos, una bolsita de cherries y un hermoso puñado de puerros.

vichyssoise-boniato-receta-vegana

Este año estoy algo desganada, mira que me apetecía probar recetas nuevas, pero la verdad es que, aunque aún así hice cosas ricas y dignas de repetir, la inspiración no terminaba de llegar.

Este calor infernal no ayudaba en absoluto, de hecho empecé a hacer salmorejo porque no quería complicarme la vida. Y ensaladillas, de todos los colores y formas. Pero al final, este despliegue de buena materia prima me animó a cocinar: los pepinos fueron cayendo en ensaladas, los cherries los utilicé en una preciosa y deliciosa tatín y los calabacines los voy gastando poco a poco. Pero los puerros... además de formar parte en el relleno de la tatín, tenían un destino fijado: una deliciosa y fresquita vichyssoise. Ya hice hace mil la receta tradicional de vichyssoise, pero esta vez quería aligerarla, además no tenía caldo ni tampoco ganas de hacerlo. Y como últimamente veganizo casi todo lo que puedo, pues decidí reinventar la receta. Sólo me faltaba un detalle: necesitaba color.

vichyssoise-boniato-receta-vegana


En estas que un par de boniatos me miraban con languidez desde el verdulero... y la receta se cocinó solita. Bien sabéis que me encantan los boniatos y que no los preparo tanto como me gustaría, ya que mi costilla no es tan entusiasta como yo. Así que esta receta es perfecta, porque no sabes que lleva boniatos si no te lo dicen... sabe a puerro básicamente así que si os gusta este último tenéis que probarla.

vichyssoise-boniato-receta-vegana


Estos platos fríos mejoran con un reposo en la nevera, así que me gusta prepararlos de víspera. Por supuesto podéis usar mantequilla y nata láctea si lo preferís. Lo que sí es seguro es que es un plato sin gluten, facilísimo y adecuado para toda la familia. Eso sí, ligero ligero no es mucho... pero está taaaa rico...

Tiempo: 1 hora + al menos 5 horas de reposo en la nevera.

Ingredientes (para 4 raciones):



  • 3 puerros hermosos, sólo la parte blanca.
  • 1 patata grande.
  • 1 boniato mediano.
  • 750 ml de agua.
  • 50 gr de margarina con aove.
  • 125 ml de nata de soja, más un chorrito para servir.
  • sal al gusto y un pellizco de orégano.

Para los chips de boniato:


  • unas cortadas muy finas de boniato.
  • aove y sal.



Preparación:


En una cacerola de fondo grueso, (yo la cociné en mi nueva cocotte), ponemos la mantequilla y los puerros limpios y cortados en rodajas finas. Dejamos pochar despacito hasta que estén bien blanditos. Incorporamos la patata y el boniato pelados y cortados en trocitos, rompiendo los trozos con el cuchillo para ayudar a espesar la crema. Dejamos un par de minutos sin dejar de remover.

Incorporamos la nata, el agua, un pellizco generoso de sal y otro de orégano. Tapamos bien y dejamos cocer 20 min.

Pasado este tiempo, trituramos muy bien con la turmix y volvemos a llevar a ebullición. Apagamos el fuego y dejamos enfriar por completo. En este punto rectificamos la crema de sal.

Llevamos a la nevera el tiempo indicado. 

Para los chips de boniato, encendemos la plancha y untamos de aove. Hacemos las rodajitas lentamente, un par de minutos por cada lado y vuelta, hasta que se doren. Dejamos enfriar y utilizamos para decorar la crema.

Listo. Decoramos cada ración con un chorrito de nata extra y un puñadito de semillas. A disfrutar.
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Gazpacho de Calabaza.

¿Te gusta la calabaza? Si es así te encantará este gazpacho.

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En veranito sólo apetecen platos fríos al mediodía. Mi menú estival se basa en salmorejos, ensaladillas rusas, ensaladas de patata variadas, huevos rellenos y algún arroz de pescado. Y poco más.

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Puré de Judías Verdes con Anacardos y Jengibre.

Creo que el tema del jengibre se me está yendo de las manos.

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Pero es que tiene ese aroma tan delicioso, y encima nos calienta el cuerpo y nos estimula el apetito.
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Crema de Coliflor.

Me encanta la coliflor, y si es hecha crema aún más.

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Parece que por fin esa primavera anticipada ha decidido volver a su debido tiempo, y el frío vuelve a arreciar.
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Sopa de Tomate Holandesa.

Brrr, qué frío hace...

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Qué bien nos sienta una sopita caliente ahora, ¿verdad?

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Gazpacho de Ciruelas.

Hoy os traigo un gazpacho, con aires otoñales, ya que aún las temperaturas nos piden comidas frescas.

gazpacho-ciruelas


Se nos avecina un veroño en toda regla. Aunque las noches son fresquitas, durante el día hay horas de calor. No todos los días, pero sin ir más lejos el pasado miércoles me fui al centro y las pasé canutas al volver en mi coche. Lo que sudé esa media hora no lo sudaría ni en un baño turco.

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Borsch Fría.

Y volvemos a la rutina...

borsch-fria


Los días de verano se han acabado. Aunque oficialmente quede aún una semana, ya se siente el otoño. Hasta la temperatura ha dado un bajón brusco. El regreso a la cotidianidad ha hecho que nos cambie hasta el humor. Y, por supuesto, estamos a ver si conseguimos quitarnos ese flotador que hemos criado alrededor de nuestra (sí, un día la hubo) cintura.
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Crema de Curry de Zanahorias y Leche de Coco.

Que me gusta a mí una cremita de verduras para cenar... y si está bien fresquita, tanto mejor.

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Me encanta la leche de coco, y tenía ganas de probarla en una receta salada. Mirando por aquí y por allá, encontré esta receta y me gustó. Lo único que he hecho es adaptarla, ya que yo no tengo Thermomix, y sustituir el puerro por cebolla. Ya hay alguna crema de zanahorias en el blog, pero ésta está tremenda tomada fresquita, es saciante y tiene un sabor delicioso.

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Gazpacho de Calabacín, Pepino y Manzana Verde.

Me encantan los calabacines. Casi con cualquier cosa.

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Sí, con cualquier cosa. No sólo en pistos o guarniciones, también en bizcochos (ver aquí) y en magdalenas (aquí). Ya habíamos probado el calabacín en ensalada (aquí) y ahora sólo me falta probarlos en mermelada. Todo se andará.

gazpacho-calabacín-pepino-manzana


Esta hortaliza se caracteriza por ser rica en folatos y en vitamina C. Es una buena fuente de potasio, aportando también magnesio, fósforo y hierro, aunque en menos cantidad. También destaca por la presencia de mucílagos, que son un tipo de fibra que suaviza las mucosas del aparato digestivo. Y no olvidemos su escaso aporte calórico: 29´5 calorías por cada 100 gr.

Es tan fácil de encontrar en verano y tan asequible, que se merece un puesto de honor en nuestra cocina de estío, junto a las patatas y a los tomates. En mi casa no falta nunca, ya que soy la principal víctima de una plantación casera de esta humilde hortaliza, y me las suministran por kilos.

gazpacho-calabacín-pepino-manzana


Hoy os traigo una receta fresca, sabrosa y diferente. Os solucionará igual un momento de sed, tomándolo más aguado, o un primer plato refrescante. De cualquier manera, es original y delicioso. Sólo tenéis que ajustar el punto del ajo a vuestro gusto.

Tiempo: 15 min. + 3 horas de enfriado.

Ingredientes (para 2-4 raciones, dependiendo de lo aguado que os guste):

-2 calabacines pequeños.
-1 pepino.
-1 manzana verde.
-aceite de oliva virgen extra.
-1-2 dientes de ajo.
-vinagre de sidra.
-un trozo de unos 10 cm de pan del día anterior.
-300 ml de agua muy fría.
-sal al gusto.

Ponemos en un bol los calabacines cortados en trozos regulares y sin pelar, el pepino pelado y troceado y la manzana sin piel y descorazonada cortada en dados. Añadimos el agua bien fría, un chorro de aove, un chorrito de vinagre de sidra, los dientes de ajo y un pellizco de sal. Trituramos a conciencia, hasta que quede bien fino. Añadimos el pan, remojamos bien y volvemos a triturar a conciencia. Rectificamos de sal y/o aceite, ajustamos el grado de espesor añadiendo o no algo más de agua y a la nevera unas tres horas mínimo.

Degustamos con un chorritín extra de vinagre, de aceite y un pellizco más de sal.

Delicioso y refrescante, ¡palabra!

Mabel.
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Crema de Zanahoria y Coco.

Que me gusta a mi una crema de verduras para la cena...



Voy probando nuevos sabores. Las zanahorias me encantan tanto crudas como ralladas o en el sofrito que uso de base para mis guisos. Y la verdad es que aunque tengo ya una crema de zanahorias muy parecida (ver aquí), la combinación de sabores que os traigo hoy me despertó la curiosidad... además de que voy incorporando el aceite de coco en algunas elaboraciones. En recetas dulces ya le había cogido el punto, pero con las saladas no me había atrevido aún.




El resultado es interesante. Además ese frosting de crema de coco es una agradable sorpresa: lo veo incluso sobre unas patatas asadas con hierbas o como aderezo de un plato de pasta. Iremos probando.



Todavía nos quedan muchas noches de frío, y un plato como éste siempre es bienvenido. Además es sin lactosa y completamente vegano, e incluso sin gluten si los corruscos de pan los ponemos adecuados para esta intolerancia (estos desde luego no lo son, sí contienen gluten). Y siempre es agradable encontrar una receta con ese toque dulce, casi asiático, que siempre aporta el coco.



Tiempo: 40 min.

Ingredientes (para 3-4 raciones):

-500 gr de zanahorias tiernas.
-1 patata mediana.
-750 cc de caldo de verduras, mejor casero.
-3 cucharadas soperas de coco rallado.
-125 cc de leche de soja.
-1 cucharada de postre de aceite de coco.
-unas hojitas de perejil fresco.
-unos curruscos de pan, yo elegi estos al pesto de Fresh Gourmet.

Ponemos el coco con la leche en el vaso de la batidora. Reservamos.

Troceamos las zanahorias y la patata en trozos regulares. Ponemos en una olla junto al perejil y el aceite de coco y cubrimos con el caldo de verduras. Cocemos a fuego bajo 30 min.

Una vez cocido, trituramos a conciencia con la batidora de mano. Rectificamos de sal.

Limpiamos la mano de la batidora y la introducimos en el vaso con la leche y el coco. Batimos sin mover la batidora un minuto, o hasta que la salsa emulsione ligeramente.

Servimos la crema con una cucharada de la salsa de coco y curruscos de pan al gusto.

No os quejaréis de opciones de cremas de verduras, pronto caerá alguna más.

Mabel.

4

Crema de Brocoli y Boniato.

El frío y duro invierno ha llegado para quedarse.



Esta mañana el termómetro marcaba 1 grado negativo. No, no estamos acostumbrados a esto por estos lares. Pero como ha salido un día muy soleado, he aprovechado para comenzar con mis caminatas invernales. Siempre acompañada de mi querida Sonia, compañera de fatigas y de algún que otro despeñe por caminos no demasiado practicables.



Me encanta el brócoli. El otro día en el mercado mi puesto favorito tenía unos ramilletes preciosos, de un verde realmente fresco y brillante. Os enseñé una foto de las flores en cuestión por mi instagram, ¿recordáis? Pues bien, resulta que un boniato solitario languidecía en mi frutero... y decidí casarlos con la esperanza de que la unión fuese dichosa.



Y lo fue, vaya si lo fue. El resultado fue una deliciosa crema, de sabor dulce y muy suave. Aquí, el único secreto fue la minipimer, ya que la olla se encargó de todo el resto del proceso.



Es tan tan sencilla, que cuesta más contarla que hacerla. Y con esta cremita, amplío mi carta de cremas de verduras sencillas y bien calentitas, para reconfortar almas ateridas de frío.

Tiempo: 35/40 min.

Ingredientes (4 raciones):

-1 ramito de brócoli, con su tallo.
-1 bonitato mediano.
-100 cl de leche de soja.
-laurel
-orégano.
-agua y sal.

Troceamos el brócoli separando los ramilletes, pero sin dejarlos muy pequeños. El tallo, lo pelamos y lo troceamos en trozos regulares.

El boniato, lo pelamos y lo troceamos también en trozos de unos 2 cm.

Ponemos en una olla baja, el brócoli y el boniato. Cubrimos apenas de agua y añadimos una hoja de laurel y un pellizco generoso de orégano. Ponemos a cocer y, cuando llegue a ebullición, bajamos el fuego, tapamos la olla y dejamos cocinar unos 25-30 minutos, o hasta que el boniato esté tierno.

Retiramos el laurel y trituramos la sopa, añadiendo la leche de soja. Rectificamos de sal al gusto.

Deliciosa.

Nos vemos el domingo con nueva receta. ¡Sed felices!

Mabel.
3

Crema de verduras del cocido.

No hay nada mejor para este frío ártico que un plato de cuchara bien caliente.



Es ahora cuando mi costilla me pide cocido (aquí le llamamos olla, también llamado puchero y con otras nomenclaturas depende de dónde nos hallemos), y es que no hay nada mejor para reconfortar cuerpo y alma que un buen plato de caldo con arroz o fideos. Y claro, después de hacer el cocido en cuestión siempre tengo el mismo dilema: qué hacer con las sobras.



Yo cuando hago cocido tengo la comida prácticamente solucionada para el resto de la semana. Es un buen recurso en este mes de apuros y recortes, que en navidad quien más y quien menos se ha pasado un poquitín de rosca (y no me refiero sólo a comilonas varias, que también). Yo, sin ir más lejos, con los aguinaldos de los sobrinos he llorado en silencio (nótese mi tono sarcástico...) y eso que la mitad ya trabajan por cuenta ajena y todo. Así que os voy a contar mi método para regular balanzas, ése que ya usaba mi abuela y seguro que la tuya también: optimizar una buena marmita de cocido.

Cuando silba mi olla rápida se respira una atmósfera de alegría en mi casa. Los aromas de la cocción perfuman hasta el piso de abajo, y funciona de reclamo para ese marido hambriento y difícil de contentar. Si por él fuera, todos los días comería lo mismo. Yo, sólo el primer día; luego raciono los restos de la siguiente manera:

Con el caldo hago un día fideos; otro un sabroso arroz como por ejemplo este arròs amb fessols i naps

 o bien un arroz caldoso con verduritas que pululen por la nevera. Con la carne la cosa está más cruda, ya que aunque hay mil soluciones, mi querido marido sólo admite este supremo arroz al horno,

 aunque yo a veces me hago para mi unas estupendas croquetas de cocido como éstas de Webos Fritos.

¿Y con la verdura qué? Pues lo normal es que me la coma de guarnición en la cena durante un par de días, pero lo más rico es prepararla en forma de puré: así nadie dice que no a unas verduras deshechas y un poco desabridas.

Con esta sencilla receta participo en el reto de mi amiga Marisa y de Rosalía, Reciclando Sabores. No dejéis de pasar por allí para ver otras estupendas recetas de aprovechamiento.



Ingredientes (para dos, pero es un poco a ojo):

-restos de la verdura del cocido. en mi caso patata, zanahoria, apio y napicol. En total como unos 200 gr.
-1 vaso (200 cl) de leche, en mi caso de soja.
-1 cucharada generosa de mantequilla.
-sal al gusto.

Tan sencillo como poner la verdura troceada en un cazo, regamos con la leche y trituramos a conciencia con la minipimer. Ponemos a calentar añadiento la mantequilla sin parar de remover con una cuchara. Cuando esté bien caliente y la mantequilla fundida, rectificamos de sal y servimos.

Yo la he acompañado con unos costrones de mi pan favorito, de la casa Rivita.

Y vosotras ¿cómo aprovecháis las sobras del cocido?

Mabel.


2

Crema de Pimiento Rojo y Gambas.

No hay nada mejor para combatir el frío que una buena crema de verduras calentita...



Y con su punto de cayena, hace entrar en calor al más friolero. Nos encanta la cayena, tanto que a veces se nos va la mano  (al menos a mi costilla, cuando le da por trajinar en los fogones). Este verano congelé pimientos rojos cuando estaba en plena producción. Poquitos, ya que mi congelador no da mucho de sí, pero los suficientes como para disfrutar al menos de tres recetas con ellos cuando llegara el frío. Ha tardado, sí, pero ha venido para quedarse.



En éstas que mi amiga Marisa, de Thermofan, había convocado un reto en el cual había que congelar frutas y/o verduras de verano para disfrutar ahora en otoño. Y qué mejor que una crema bien calentita para reconfortar cuerpo y alma.



Le he añadido unas gambas congeladas para darle más gracia, que en casa nos chiflan. Una patatita, un pellizco de estragón y un poco de ajo, y a disfrutar como enanos. Si le agregamos unos corruscos de pan frito, ya lo bordamos.



Espero que os guste. A nosotros nos ha encantado.

Tiempo: 40 min +/-

Ingredientes (para 2-3 personas):

-1/2 litro de caldo de pescado de buena calidad.
-1 patata mediana, pelada y troceada.
-1 taza de pimientos rojos troceados, congelados. Aunque puedes usar frescos, ¡claro!
-1/2 taza de gambas peladas descongeladas.
-3 dientes de ajo.
-aove.
-1 guindilla seca.
-estragón y sal.

Los pimientos los he usado directamente del congelador. Simplemente los lavé, troceé y puse en bolsas extrayendo todo el aire posible.



Primero, ponemos en una cacerola un chorro de aove y doramos los dientes de ajo, pelados y cortados en láminas. Cuando empiecen a dorarse, añadimos las gambas y la guindilla. Damos vueltas hasta que empiecen a dorarse las gambas.

Añadimos el pimiento. Dejamos el tiempo necesario, hasta que quede blando. Evidentemente, si usamos pimientos frescos este tiempo se reducirá considerablemente.

Añadimos la patata troceada, damos unas vueltas. Regamos con el caldo y sazonamos con el estragón y la sal. Dejamos cocer a fuego medio, hasta que esté bien deshecha la patata. A mi me tardó unos 20 min. Una vez apagado el fuego, intentamos desechar la cayena, si la enontráis...

Trituramos bien fino con la batidora, rectificamos de sal y a disfrutar.

Es perfecta para guardar de un día para otro. Yo, con el horario de locos que llevo ahora, así la he preparado, de víspera.

Sed felices.



2

Crema de Champiñones.

La crema de champiñones creo que me ha acompañado desde mi más tierna infancia. ¿Quien no ha comido repetidas veces aquella sopa de sobre que comercializaban sólo dos conocidas marcas, (y que hoy cualquier marca blanca fabrica), y de las cuales tan sólo había dos variedades (la de champiñones y la de espárragos)?



A nuestras abuelas les gustaban mucho este tipo de preparados, a saber: eran rápidas, fáciles de preparar y encima estaban aceptablemente buenas. Yo recuerdo, además, aderezar  mi sopa casi siempre con algún queso: desde taquitos de queso de bola (a la sazón traído de algún viajecito a Andorra, que por aquí no había), una buena cucharada de Philadelphia, o alguna punta de manchego rallado. Eso sí, quesera he sido siempre, y mucho.



Hoy día disfrutamos de tantos ingredientes y de tanta variedad de alimentos que considero una herejía comprar cremas de sobre. Yo desde luego no. Además están saturadas de sodio y de otra buena parte de ingredientes que yo no puedo distinguir, y queridas mías, cada vez soy más exigente en cuanto a lo que me llevo a la boca.

Así que mi crema favorita de la infancia estaba en pendientes. Pero ya lo tengo solucionado, además la he aderezado con un topping la mar de sabroso, aunque podríamos dejarlo simplemente en unos taquitos de pan tostado, con o sin las nueces. Eso es lo de menos, lo importante es encontrar ese punto crujiente a la hora de degustar la crema. Y la leche de avellanas tiene un punto de sabor a fruto seco que le va divinamente a la crema, pero podéis sustituirla por cualquier otra leche, sea vegetal o no.



El queso es opcional, pero le aporta un extra de sabor. Yo, como he dicho siempre, soy una especie de ratoncillo y me vuelve loca el queso, pese al gran malestar que esto ocasiona a mi costilla, jijiji.

Tiempo: 20 minutos.

Ingredientes (para dos personas):

-4 champiñones gorditos, bien limpios y con sus tallos.
-1 patata pequeña.
-1 trozo de puerro, la parte blanca (unos 6 cm).
-1 cucharada de harina de centeno (puede ser de trigo o de la que queráis).
-1/4 litro de leche de avellanas.
-1/2 litro de agua.
-AOVE y sal.
-Opcional: dos lonchas de queso para fundir tipo tranchetes.

Para el topping:

-1 cucharada de nueces troceadas.
-1 cucharada de gomasio (sésamo tostado y molido).
-1 cucharadita de semillas de amapola.

En una cazuela, ponemos un chorro de AOVE. Picamos el puerro en tiritas y los champiñones en láminas, y los ponemos a sofreír en el aceite unos minutos. Cuando esté trasparente el puerro, añadimos la cucharada de harina y dejamos sofreír a fuego muy bajo sin dejar de remover un minuto.

Añadimos la leche y el agua y llevamos a ebullición. Añadimos la patata cortada muy pequeñita, y tenemos hirviendo cinco minutos.

Mientras, majamos en el mortero los ingredientes del topping hasta dejarlo bien menudo. Reservamos.

Pasado este tiempo, metemos el brazo de la minipimer y trituramos la crema muy fina. Volvemos a llevar a ebullición y dejamos cocer cinco minutos más. En el último momento añadimos las lonchas de queso y dejamos deshacer sin parar de remover la crema.

Servimos aderezada con el topping.

A mi esta receta me transporta literalmente a mi infancia...

Mil besos, Mabel.
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Crema de Guisantes con Hierbabuena al estilo de Jamie Olivier.

Hacía un montón de tiempo que no preparaba una crema de verduras. Además, he descubierto hace muy poco a Jamie Olivier. No, no es que no supiera quien es, pero vamos, que ni siquiera había leído una receta suya.



Lo que más me gusta de este cocinero es la importancia que le da al color; a que los platos sean apetecibles visualmente gracias a ésto. Cuando vi la propuesta de Pilar Monge para este mes en el reto color y sabor de temporada, tenía clarísima la receta que iba a preparar.



Mi versión de la crema es muy libre, ya que Jamie utiliza cebolla y ajo y yo los he sustituido por puerro. Pero, salvo por la técnica que cada cual tiene la suya, el plato es el que él prepara. Exquisito, bien calentito, aunque yo he prescindido de toda suerte de guarnición, que ni la sopa ni yo necesitamos.

Otra cosa a tener en cuenta es que si no os gustan los grumitos podéis pasar la crema por el chino, pero a mi sí me gustan, y la he triturado a conciencia, sin tamizarla después. Para mi está perfecta así.


Os recomiendo encarecidamente esta crema. Es sabrosa, ligera y muy adecuada para paliar este invierno incipiente que por fin parece que llega a nuestras latitudes. Además, es una forma creativa y distinta de tomar guisantes, que al menos a mí me encantan.

Y, como ya he dicho, con esta receta participo en el reto de Pilar Color y Sabor de Temporada.


Tiempo: 30 min.

Ingredientes (para 4 personas):

-600 gr de guisantes congelados.
-1 zanahoria mediana.
-1 trozo de puerro (de unos 6 cm), parte blanca.
-1 trocito de apio.
-un puñado de hierbabuena fresca.
-una cucharada de mantequilla.
-1 litro de caldo de pollo envasado de buena calidad (yo utilizo de Galllina Blanca).
-AOVE, sal.

Primero trocearemos, por separado, en brunoise (bien pequeñito) la zanahoria, el puerro y el apio.

En una cacerola ponemos un chorro de aove, la mantequilla, la zanahoria, el puerro y el apio. Dejamos estofar hasta que el puerro esté transparente, a fuego medio-bajo.

Añadimos el caldo y llevamos a ebullición. Cuando hierva, añadimos los guisantes y esperamos a que vuelva a recuperar el hervor. Bajamos el fuego y dejamos hacer unos 10 minutos.

Apartamos del fuego y añadimos el puñado de hierbabuena y trituramos a conciencia, hasta que esté bien fino. Rectificamos de sal. Volvemos a llevar al fuego y volvemos a llevar al punto de ebullición. Apagamos el fuego y listo.

Como os decía, podéis pasarla por el chino antes del segundo hervor. Pero así a mi me gusta mucho más.

Adornamos con una ramita de hierbabuena y servimos. Deliciosa.

Un beso y buen provecho.

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Sopa Carmelita.

Es tiempo de platos de cuchara.




Las sopas de verduras nos reconfortan cuerpo y alma. Y nos llenan de nutrientes. Esta sopita está enriquecida y resulta un primer plato fantástico o una cena ligera.



El origen de la receta no esta muy claro. Lo único que he podido averiguar es que procede de Colombia, pero ahí se dispersan las pistas del posible punto de partida. Si tenéis más información acerca de la receta, por favor contádmela. Me encanta saber de dónde proceden mis preparaciones.

Mis tomates valencianos resultaron demasiado acuosos para la receta original, y tuve que tenerla cociendo casi una hora (tres veces más de lo que proponía la receta), pero ha quedado buenísima. La preparación la encontré en la Escuela de Cocina Telva, en un suplemento que regalaba la revista hace la tira de años, pero que pódeis encontrar en su web.




Por cierto, congela estupendamente. Yo, como somos dos en casa, preparé la receta y congelé tres cuartas partes. Para unas prisas tienes un primero rico y listo con un golpe de micro.

Con esta receta participo en el reto de Pilar Monge, Reto Color y Sabor de Temporada, que este mes está dedicado al tomate y a la manzana.




Tiempo: 30 min. (o 60 min si utilizamos tomates valencianos, vaya).

Ingredientes (para 8 raciones):

-1'250 gr de tomates muy maduros.
-100 gr de mantequilla.
-1 puerro.
-1 rama de apio (yo ne le puse).
-1 cucharada sopera de harina.
-1 latita de foie gras.
-1 litro de caldo de carne (puede ser comercial, yo usé de pollo).
-sal, pimienta negra molida, azúcar.
-1 loncha de jamón hecha tiritas.
-1 chorro de nata de cocinar.

Derretimos la mantequilla en una olla de fondo grueso, y sofreímos el puerro muy picadito junto con el apio también picadito. Lo dejamos un par de minutos, rehogamos la harina. Damos unas vueltas y añadimos el tomate pelado y troceado, lo salpimentamos y añadimos una cucharadita de azúcar. Lo dejamos estofar unos diez minutos.

Pasado este tiempo, añadimos la lata de foie gras y el caldo. Llevamos a ebullición y lo tenemos cociendo de quince a veinte minutos, o hasta que esté el tomate bien hecho. Pasamos la batidora y dejamos bien fino.

Servimos decorado con las tiritas de jamón y un chorrito de nata.

Está deliciosa. También podemos rizar el rizo y añadir unos picatostes, ay madre qué ricos...

Mabel.

25

Crema de zanahoria con nueces.

Ya hemos estrenado septiembre, como no, con receta de reciclaje.

El mes de agosto ha sido duro, muy duro. Yo no sé que ha pasado este año pero he tenido muchísimo trabajo. No me quejo, eso sería indecente, pero el verano casi acaba conmigo. ¡Si es que quiero llegar a todo y eso no es siempre posible! Definitivamente tengo que ponerme límites, algún día de éstos...




Eso se ha notado en las publicaciones del blog. Normalmente en agosto apenas llego a un post publicado, y este año ni siquiera os he puesto recetas con tomates, que es lo que producimos, aunque sí de pimientos. Y los dulces que tanto añoro, yo sólo quiero publicar golosinas y no tengo tiempo de prepararlas. Aunque a partir de ahora intentaré publicar menos salado y más dulce, que parece ser que mi cuerpo pide caña (de azúcar) después de tanto desgaste.



A lo que vamos, que me disperso. Hemos estrenado mes y con ello una nueva receta para Reciclando Sabores. Esta vez os enseño una manera de aprovechar el sabroso caldo de verduras que nos sobra cuando hacemos hervido. Aquí en Valencia es un plato de diario, y suele consistir en patata, judías verdes y cebolla hervidas juntas y aliñadas con aceite, vinagre y sal. Ocasionalmente se le añaden otras verduras (a mi me encanta con zanahoria) pero éstos son los ingredientes básicos.

Lo cierto es que el caldo que resulta está riquísimo, ya que quedan concentrados en él todos los jugos de las verduras. En mi casa se lo bebían directamente. A mi marido no le va, así que he decidido reciclarlo, ya que es una base ideal para sopas y cremas. También he reciclado una patata sobrada del propio hervido (siempre pongo de más), que ayuda a espesar la crema. Si no tenemos patata, una cucharada de puré de patatas instantáneo nos saca del apuro. No está de más tener un sobre en la despensa para estos menesteres.

Además he enriquecido la crema con unas nueces fritas ¡es que me encantan los tropezones en las sopas! y la he decorado con un poco de zanahoria rallada en conserva. Pero sola está igual de rica.Además está igual de sabrosa tanto fría como caliente. Prometido.

Ingredientes (para dos personas):

-3 zanahorias medianas, cortadas en rodajitas.
-1 patata pequeña, ya hervida.
-150 ml de nata para cocinar.
-500 ml de caldo de verduras (si no hay suficiente, completar con agua mineral).
-un puñado de nueces troceadas.
-aceite.
-2 cucharadas de zanahoria rallada en conserva (opcional).
-sal.

Ponemos el caldo a hervir con la zanahoria y dejamos cocer media hora o hasta que esté tierna. Una vez cocida, añadimos la patata y trituramos finamente. Añadimos la nata y llevamos a fuego, suave, hasta que espese ligeramente y tenga una consistencia de crema (unos cinco minutos), siempre sin parar de remover con una cuchara de madera. Sacamos del fuego y dejamos reposar.

Mientras se templa, freímos las nueces en un poquito de aceite. Cuidado porque se queman con facilidad, reservamos.

Servimos la crema con un poco de zanahoria y unas nueces por encima. A disfrutar.

Con esta receta participo en el Reto Reciclando Sabores, no dejéis de pasar para ver estupendas recetas para aprovechar las sobras:




Espero que os haya gustado. Mil besos.


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Crema de pollo y calabacín.

Aquí os traigo la receta salada de calabacín que os prometí en la entrada anterior:


¿En qué casa no se ha cocinado alguna vez crema de calabacín? A mí me encanta, tanto fría como caliente. Además de ser un plato fácil de comer es una estupenda forma de consumir verduras, cosa que a veces se hace harto difícil, sobre todo si tenemos en casa un hater de los platos verdes, como es mi caso.

Sobraron un par de muslos de pollo de la paella. En mi casa la carne de la paella no siempre es consumida del todo, ya que las peleas suelen ser por los granos de arroz mas torraditos del fondo. Normalmente me la como yo, pero esta vez a mi tampoco me apetecía, y no esta la cosa para ir tirando...

Así que en esta ocasión os doy una receta completa, fácil y que seguro gustará a (casi) todos. ¡Hasta mi marido pejiguera se la comió sin rechistar!


Imprescindibles los corruscos de pan. Yo en lugar de usar pan frito lo he torrado en la sartén con un poco de mantequilla. Ricos y nada grasientos. Para repetir.

Ya me diréis si os ha gustado.

Tiempo: 30 min.

Ingredientes (dos raciones):

-2 muslos de pollo ya cocido deshuesados, o un filete de pechuga a la plancha.
-1/2 calabacín mediano.
-1 cebolla pequeñita.
-1 patata pequeña.
-1/2 bric de nata para cocinar (o leche evaporada, o sustituto vegetal).
-750 cc de agua mineral.
-1 cucharada generosa de mantequilla.
-un chorro de aceite de oliva virgen extra (AOVE).

Primero ponemos la mantequilla y el aceite en una cacerola. Sofreímos a fuego lento la cebollita picada hasta que esté transparente.

Añadimos el calabacín limpio, troceado y sin pelar. Damos unas vueltas. Cubrimos de agua y añadimos la patata pelada y troceada pequeñita y el pollo también troceado. Ponemos a cocer unos 15 minutos, tapado.

Pasado este tiempo, rectificamos de sal y trituramos con la batidora. Fuera del fuego incorporamos la nata y llevamos a la nevera.

Para servir, decoramos con un chorro adicional de nata, unos corruscos de pan torradito y un poco de cebollino picado, yo lo he usado seco.

Podemos tomar frío o caliente. Riquísimo.

Mil besos, corazones.


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Gazpacho Andaluz.

Si hay algo que apetezca con estos calores y que refresque de lo más, eso es un gazpacho.



Espeso en plan cremita, o bien aguado como una limonada, lo cierto es que no debería faltar en ningún frigorífico en los meses de estío. En mi casa siempre había una marmita bien llena, que mi abuela se encargaba de reponer en cuanto era necesario. Para hacer el gazpacho se necesitan tomates muy maduros y rojitos. Un truco: mi abuela utilizaba tomate troceado de bote de buena calidad, y no se complicaba la vida. Siempre es una opción cuando no hay tiempo o buenos tomates a mano. Y el ajo, siempre a vuestro gusto. Yo le pongo dos pero si fueran tres no pasaría nada... ya lo dijo Julio Iglesias en una ocasión: España me sabe a ajo. Más razón que un santo tiene el buen señor.



Inexplicablemente, a mi costilla no le gusta. Dice que el salmorejo sí, pero esto al parecer tiene demasiados matices. Tanto mejor, así me lo zampo yo solita.

Hay quien lo pasa por el chino o tamiz para dejarlo más fino, y eliminar así los posibles hilillos de la piel del pimiento. Pero yo siempre lo he tomado tal cual, con su buen toque de minipimer y punto. Ahí os lo dejo, vosotras decidís.



Una curiosidad más: es un estupendo remedio para la resaca. El zumo de tomate alivia mucho los síntomas cabeceros matutinos... os lo dice una gran experta. Todos sabemos que en veranito las terracitas nos pierden a todos. Sed agradecidos y apuntad mi consejo.

Por cierto, para mi gusto está más rico dos días después, siempre muy frío.

Ingredientes (4 raciones):

-600 gr de tomate pelado, despepitado y a trozos.
-1/2 cebolla de tamaño mediano, o una pequeña.
-1/2 pimiento verde, o uno pequeño.
-1 pepino.
-1 trozo de unos 10 cm de pan, mejor del día anterior.
-un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
-2 dientes de ajo.
-sal, pimienta si nos gusta.
-300 cc de agua mineral.

Ponemos en un bol todas las verduras troceadas y desprovistas de piel junto con el pan desmigado, los ajos fileteados y el agua. Llevamos al frío al menos dos horas.

Pasado este tiempo, trituramos a conciencia y aliñamos al gusto con el aceite, la sal y la pimienta si gusta. Volvemos a enfriar preferentemente unas 12 horas.

Servir tal cual. Podemos regular el espesor a nuestro gusto, pero para servir tipo cremita estas medidas van bien.

Ya os digo que mi abuela le hubiera echado un litro de agua y a beber como cosacos...

Mil besos amores.
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Vichyssoise.

¡Qué fresquita!



Cómo apetece un cuenco de esta cremita... además de refrescante está buenísima.

La vichyssoise es un puré de puerros y patatas, cocidos en mantequilla y caldo de pollo. Queda sabrosa y se sirve muy fría, con lo que resulta muy adecuada en estos días sofocantes que estamos teniendo (¡y los que nos quedan!).



Es una preparación relativamente moderna. Surgió en los años cuarenta y su origen no está del todo claro. Una versión la atribuye a un chef francés del Hotel Ritz, en Nueva York, quien se inspiró en un plato tradicional galo. Otra, asegura que su creador era oriundo de Vichy, de ahí la denominación final del plato.

Sea cual fuere su origen, lo cierto es que ha perdurado hasta nuestros días y que constituye, en días de calor, una estupenda colación (además de refrescante, que para el caso es lo que de verdad nos interesa).

¿Qué? ¿Nos animamos?

Tened en cuenta que debe reposar al menos medio día en la nevera, tanto mejor si la preparamos de víspera.

Ingredientes (4 raciones):

-50 gr de mantequilla.
-750 cc de caldo de pollo.
-3 puerros.
-2 patatas.
-200 cc de nata para cocinar.
-sal, pimienta.
-cebollino para decorar.

En la mantequilla, ponemos a pochar en una cacerola los puerros bien troceaditos, utilizando sólamente la parte blanca. Cuando esté blandito, incorporamos las patatas, cortadas al sesgo, para que suelten todo el almidón. Cubrimos con el caldo de ave, salamos y dejamos cocer tapado 20 minutos a fuego lento.

Después, incorporamos un chorro de nata, trituramos bien la preparación y volvemos a llevar a ebullición, sin parar de remover. Apagamos el fuego cuando empiece a hacer borbotones.

Llevamos al frigo al menos medio día.

Para servir, rectificamos de sal, repartimos en copas o cuencos y coronamos con el resto de la nata batida y cebollino picado. Yo no encontré fresco y tuve que utilizar cebolleta desecada.

¿Qué me decís? Rica y súper refrescante...

¡Mil besos, amores, y gracias por estar aquí!
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