Platos fríos

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Helados y polos

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Bundt cakes

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Jericallas de Almendra. Postre tradicional Mexicano.

¿Habías oído hablar de las jericallas? Probablemente no, a menos que hayas visitado México. Yo he de confesar que hace unos meses ni siquiera sabía de su existencia.  Y te preguntarás, ¿y qué son? pues no son nada más ni nada menos que unos flanes dorados al horno.

jericallas-almendra-postre-tradicional-mexicano


La receta tiene su historia, y pronto verás porqué la he elegido para el reto Cocina Typical Spanish de este mes, que cuyo hastag #TSviajero2019 hace referencia a recetas de lugares que hayamos visitado. Yo este año he estado en la Riviera Maya, y aunque he probado muchas recetas apetitosas, esta me cautivó por su historia, os cuento.
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Chocolate Caliente Dominicano.

Qué dura es la rentrée.



Por suerte, en mi maleta viajaba junto a mi el remedio para todos mis males. Cuando llegamos a Punta Cana, el guía nos ilustró acerca de las costumbres del país, así como de las bondades que se nos ofrecían, y entre ellas estaba el cacao.

En una de las excursiones nos dieron a probar el café y el cacao caliente. El primero, no me produjo especial emoción. En cambio, el cacao me hizo casi saltar las lágrimas. Los amantes del chocolate, me comprenderán sin duda... y aquí empezó mi búsqueda del cacao, ya que ese día no llevaba dinero encima. Al final, conseguí hacerme con uno en el duty-free del aeropuerto, al mismo precio que en los comercios, o lo que es lo mismo, a 9 $ la 1/2 libra (lo que viene siendo unos 8,22 € los 225 gr aprox), pero es que está buenísimo.



Me siento un poco Gollum con mi paquete de cacao, de hecho sólo lo comparto con mi costilla. Y ahora estoy preocupada por ver de dónde podré reponerlo cuando se me acabe... cualquier información será bienvenida, ;).

Bien, pues he de deciros que por mucho que busqué una receta para preparar cacao caliente a la taza no encontré alguna. Por suerte, en el mismo envase venía cómo disfrutar de una buena taza del mismo; y oye, esto levanta la moral más caída, y como siempre digo: resucita un muerto. Así que, aunque no tengáis a mano cacao dominicano, podéis disfrutar de un vaso de chocolate caliente al estilo antillano, utilizando cualquier cacao que sea 100% sin aditivos. No será lo mismo, pero el efecto dará el pego, ya que son las especias las que se encargan de proporcionar ese toque exótico.



Una bebida que levanta los ánimos y alegra los corazones. Si lo que buscas es recuperarte de un resfriado, te recomiendo mi chocolate mexicano, que es capaz de hacer entrar en calor a un yeti.

Tiempo: 10 min.

Ingredientes (por persona):

-200 cc de leche semi, o vegetal (al gusto).
-1 cucharada sopera de cacao en polvo 100% natural, preferiblemente dominicano.
-1 cucharada sopera de azúcar moreno.
-1 cucharadita de café de canela en polvo.
-1/2 cucharadita de café de nuez moscada en polvo.

Ponemos todos los ingredientes en un cazo de fondo grueso, y llevamos a ebullición, sin parar de remover con unas varillas para evitar que se nos pegue. Una vez empiece a borbotear, bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocer cinco minutos. Servimos y a disfrutar.

Está igual de rico frío como caliente.

¡Sólo para chocolatelovers!

Mabel.


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Tomates Rellenos a la Griega ...y un nuevo tour.

Hola a tod@s.

Ya estoy aquí con la segunda entrega de los paseos gastronómicos tomatiles. Hoy os traigo unos tomates rellenos al horno, plato griego por excelencia. Aunque mi versión es muy libre...




Mi pasión griega proviene de mi más tierna infancia, cuando leía historias mitológicas o nos daban el tema en clase de Historia. Creo que sólo sacaba sobresalientes cuando de este tema se trataba. Me embriagaba el halo misterioso de los templos griegos, su perfección arquitectónica y sus epopeyas.

La isla por excelencia que tod@s querríamos visitar es Santorini, pero yo he encontrado otro destino mucho mucho más romántico: Skópelos.

Puede que su nombre no os diga gran cosa, pero si os digo que aquí se filmó la peli Mamma mía, ¿a que la cosa ya cambia?



Skópelos pertenece a las Espóradas, en pleno mar Egeo. Isla de preciosas playas de arena blanca, cubierta de un manto verde de pinos y salpicada de pequeñas iglesias que parece que hayan sido dejadas por la mano del propio Zeus... ¿Que no te lo crees? Pues sígueme.

Primero desembarcaremos del ferry que nos ha traído desde la península en la preciosa capital de la isla, que tiene el mismo nombre: Skópelos.



Podremos visitar localizaciones preciosas...





Pasearemos por la maravillosa playa que presenció el romance entre Sophie y Sky:





...y visitaremos la iglesia de Aghios Loannis, colocada sobre un risco imposible, en la cual debían contraer matrimonio la pareja protagonista.



También podemos recalar en algún hotel de la zona (tal vez el propio Villa Donna, que está de incógnito); quién sabe, a lo mejor nos dicen donde encontrar la fuente de Afrodita mientras degustamos algún vinito local...




Y, para redondear este día maravilloso, pararemos en alguna taberna con vistas al puerto:



en la cual nos servirán unos estupendos tomates rellenos como guarnición de algún pescado fresco de la zona, capturado esa misma mañana.



Ingredientes:

-2 tomates medianos por persona, maduritos.
-un puñado de arroz por persona (sobrará).
-unas cucharadas de bechamel.
-unas cucharadas de parmesano rallado.
-albahaca fresca.
-pan rallado para gratinar (opcional).

Coceremos el arroz durante 10 minutos. Refrescamos y reservamos.

Con una cuchara de vaciar melón, vaciamos los tomates hasta dejarlos huecos. Reservamos la pulpa. Salamos por dentro los tomates ya vacíos y dejamos reposar boca abajo en un colador para que suelten el agua unos 10 minutos.

Mezclamos el arroz con parte de la pulpa de los tomates troceada, parmesano al gusto y bechamel suficiente para que quede meloso. Salamos bien y perfumamos con albahaca muy picada. Rellenamos los tomates. Si nos gusta, rociamos con pan rallado.

Ponemos en el horno a 200º unos cuarenta o cincuenta minutos. Dejamos reposar un poco y servimos.



Espero que hayáis disfrutado tanto del paseo como de la receta...

¡Que aproveche!
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Ensalada Caprese... ¿me acompañas?

Feliz domingo a tod@s.

Si a ti, como a mi, se te atraganta el verano porque te ha tocado trabajar; para colmo estás con el aire acondicionado estropeado, y encima no tienes posibilidad de salir de tu entorno, entonces te propongo un paseito virtual con receta incluida.





Yo estoy todo el verano en el huerto, mis tomates me piden atención y ellos me compensan con un producto de una calidad excepcional. Voy a mostraros algunas recetas con tomates, sencillas a la par de resultonas, pero con un plus: un viaje virtual al lugar del que procedan. Hoy toca Capri.


Primero visitaremos las marinas:









Luego nos daremos un bañito en la playa, sofocos los justos, que hace mucho calor.






Nos daremos un paseito en mi barca, a disfrutar de la brisa marina:






Una vez en mi baladro, nos dirigiremos hacia la impresionante Gruta Azul, solo accesible en barco:





Y,  para rematar la jornada, pararemos en una posada a degustar una de las ensaladas más frescas y aromáticas que he probado:





Es la ensalada Caprese. Una sencilla combinación de tomate, mozzarella y albahaca que, imitando los colores de la bandera italiana, está de fábula. A mí me gustan las recetas así, minimalistas, así que no le he añadido nada que no necesitase. Tonterías las justas.



Ingredientes:


-un buen tomate maduro, si es valenciano mejor.

-queso mozzarella, no hace falta que sea de Buffala.
-albahaca de hoja grande.
-pimienta negra o al gusto, recién molida.
-un buen aceite de oliva virgen extra y sal.

Y una compañía agradable, que eso es fundamental...


¡Espero que os haya gustado!


¡Buen provecho!


NOTA: Todas las fotos las he tomado prestadas de diferentes webs. 
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YAKITORI.

Hola a tod@s.

Hoy habréis leído el título de la entrada, y algun@s de vosotr@s habréis pensado ¿jarrr? ¿De repente cocina japonesa? Pues sí, hoy toca japanese recipe.



Esta receta me evoca a mi más tierna infancia. Recuerdo que vi el nombre el plato en una revista en la sección "donde comer en Madrid", ya que parecía ser que en un restaurante oriental (no recuerdo el nombre), cocinaban el mejor yakitori de la capital.

En mi mente infantil imaginaba los comensales vestidos con kimonos, envueltos en una atmósfera mística y degustando estos platillos, que debían de saber muy raros, pero que sonaban tan bien: yakirori, tepanyaki, wasabi, sushi...

He ido a algún que otro restaurante de cocina japonesa, y no sólo me encanta la comida, sino que me gusta muchísimo su estética. Pero, ay, mi chico es muy muy tradicional, muy ibérico, y he tenido que desistir.

Pero eso no quita que me lo prepare para mí misma, ¿no? 

El yakitori es, literalmente, un pincho de pollo con verdura. La receta original va adobada con la salsa teriyaki, que viene a ser una mezcla de mirin, salsa de soja, sake, azúcar y, ocasionalmente, jengibre. Pero yo tenía un aceite de oliva aromatizado con salsa de soja y jengibre y con él me he apañado. Un día de éstos preparo la salsa original, pero de momento con ésta el plato sale de 10.

Ingredientes (por persona):

-6 dados hermosos y regulares de pechuga de pollo.
-6 tomates cherry.
-7 dados de pimiento verde, de carne gruesa.
-aceite de oliva, salsa de soja, jengibre, una pizca de azúcar.


Ponemos los dados de pollo a marinar en la mezcla de la salsa, que prepararemos mezclando (a ojo), el aceite, un chorro de salsa de soja, jengibre (puede ser rallado o en polvo) y una cucharadita de azúcar. Lo tendremos de esta guisa al menos una hora.
Vamos insertando los ingredientes, alternados y empezando por el pimiento, en dos brochetas de madera.



Ponemos la plancha o, en su defecto, una sartén muy grande de fondo grueso, a fuego medio. Cuando esté caliente, hacemos las brochetas, girando continuamente, hasta que se doren (sin quemarse).  Tardarán unos 10 minutos. Durante la cocción, vamos rociando con la salsa del marinado.



Listo. La carne queda sabrosa e increíblemente jugosa. Casi equivale a un viaje a Kioto...

¡Buen provecho!


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FRITTATA DE CALABACÍN Y RÚCULA... y un paseo por Bolonia.

Hola a tod@s.


Hoy os enseño mi versión de la frittata, algo que viene a ser como una tortilla pero que se cuaja en el horno, y que es muy típica en Italia. Cuando estuvimos en Bolonia, la compramos un par de veces en la sección de comidas para llevar del supermercado local, y la cocinaban con diversos rellenos.

Está entre las quichés y las tortillas, aguanta muy bien para el día siguiente y en bocata está de vicio. Normalmente se cocina con queso, pero yo he usado yogur. 

Ingredientes para dos personas:

-2 huevos.
-1 calabacín mediano.
-1 puñado de rúcula.
-1 yogur natural desnatado.
-aceite de oliva y un limón.

Primero sofreímos el calabacín  troceadito en aceite de oliva. Cuando esté hecho añadimos la rúcula y le damos unas vueltas para que se haga también.



Aparte, batimos el yogur con un chorrito de zumo de limón y los dos huevos, probamos de sal y añadimos las verduras. Mezclamos bien, ponemos en un recipiente pincelado con aceite (que sea antiadherente) y llevamos al horno a 200 º unos 30 minutos o hasta que se hinche por el centro y los bordes se hayan dorado.



Podemos servirlo así o cortado en cuñas, como yo lo he servido.

Ahora os invito a que me acompañéis de tiendas por Bolonia, ¿os apuntáis?

Triunfando como la Coke:



Quesos para todos los gustos, y fruterías llenas de colorido...


Me pierden las flores...


Auténticas panaderías-boutique:



Y más flores bellas...


Espero que os haya gustado el paseo... Y para recuperar fuerzas no olvidéis la frittata.

¡Buen provecho!
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CONEJO CON CARACOLES... o la crónica de mis vacaciones de pascuas.

¡Hola a tod@s!

Se acabó lo bueno. Las pascuas ya pasaron, otro año más. Yo cada vez disfruto más pasándolas en familia. Este año no ha sido menos, una de mis cuñadas tiene una casita en un pueblo de Castellón, Lucena del Cid. Un rincón precioso a las faldas del Penyagolosa.



Pueblo abrupto, colgado literalmente de la montaña. Pasear por sus calles era un ejercicio digno de las olimpiadas...


Eso sí, con unos rincones preciosos...




Y con un entorno muy fotogénico, además de rutas de senderismo, afición que me pierde...






Y no sólo es un bonito lugar, sino que elaboran unos embutidos deliciosos. Y del pan ni os hablo, estoy segura que el horno al que acudíamos hizo el agosto con nosotros (eramos doce tragaldabas, abuelos y niños incluidos)...  Encima me entero que el plato típico es el conejo con caracoles. ¡Con lo que me gusta a mí el conejo! No tuve ocasión de probarlo allí, pero en cuanto he llegado a casa he investigado un poco, y he elaborado una versión muy libre para enseñárosla a tod@s vosotr@s. Y para mi propio deleite, faltaría más...

Ingredientes (para cuatro personas):


-1/2 conejo troceado.

-1/2 kg de caracoles (yo usé congelados).
-200 cc. de tomate triturado.
-1cebolla, finamente cortada.
-1 diente de ajo, trinchado.
-1/2 vaso de vino tinto.
-1 puñadito de almendras o nueces o avellanas.
-1/2 cucharadita de cacao en polvo.
-1 cucharada de pan rallado.
-sal, aceite de oliva y tomillo.

Primero doramos el conejo en aceite. Retiramos. En el mismo aceite sofreímos la cebolla. Añadimos el ajo. Cuando esté sofrito, añadimos el conejo y los caracoles. Regamos con el tomate y el vino.



Sofreímos el tomate. Dejamos hasta que el vino se haya evaporado. Cubrimos de agua. Salamos y añadimos una pizca de tomillo. Ponemos a cocer a fuego medio. Mientras, hacemos un majado con el cacao, los frutos secos y el pan rallado y lo añadimos a la cazuela. 


Dejamos hacer unos cuarenta minutos o hasta que el conejo esté tierno. Voilá.


Preparamos una barra de pan por cabeza y a disfrutar....

¡Buen provecho!





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SPAGUETTI A LA ARRABIATA.

Hola a tod@s.
Hoy he preparado unos espaguetis riquísimos que probamos el pasado viernes en Bolonia, antes de coger el vuelo de regreso a casa. He de decir que al ver el plato, tan simple, nos quedamos un poco desalentados. Pero al degustarlos, tuvimos que reconocer que están muy ricos. Eso sí, allí los hacen picantes de veras, supongo que para contrarrestar las bajas temperaturas del enero boloñés. 



Yo he utilizado un aceite de oliva con guindilla y cardámomo de Borges, el cual forma parte de un lote de aceites aromatizados de dicha casa que me regalaron, muy gentilmente, unos amigos por navidad. Vosotros podéis simplemente utilizar aceite de oliva virgen extra y sofreír dos guindillas junto con los ajos, para aromatizar la salsa, desechándolas antes de añadir el tomate, sino queréis sudar como cochinillos segovianos, jejeje...

También he utilizado pasta italiana que me traje de allí. No tiene nada que ver con la nuestra, es más consistente y su textura en crudo más harinosa. Y definitivamente más sabrosa. Pero si no la encontráis podéis usar la que tengáis a mano, faltaría más.

Ingredientes (para dos personas):

-150 gr de espaguetis.
-4 tomates de pera, maduritos (unos 300gr).
-un buen puñado de hierbabuena fresca.
-aceite aromatizado de guindilla.
-2 dientes de ajo, picados.
-azúcar, sal.
-queso curado en polvo, para servir, al gusto.

Primero escaldamos los tomates un minuto en agua hirviendo. Previamente les habremos hecho unos cortes en la piel.
Los escurrimos y los pelamos. 
Troceamos y trituramos los tomates. Reservamos.

En el aceite, sofreímos los ajos. Cuando estén empezando a dorarse, añadimos el tomate.
Dejamos hacer lentamente. A los 15 minutos de cocción, añadimos el puñado de hierbabuena bien picadita.
Añadimos también una cucharada de azúcar y sal. Tapamos y dejamos hacer hasta que esté a nuestro gusto, a mí me gusta algo acuosa...

Aparte, ponemos a hervir en agua salada la pasta, según las instrucciones del fabricante. Ha de quedar algo enterita (al dente).

Ya sólo queda escurrirla bien y distribuir en los platos, cubrimos con la salsa de tomate y si queremos con un hilo de aceite de oliva virgen extra (yo siempre le pongo).
Servimos y acompañamos de queso rallado para condimentar al gusto de cada uno....

Espero que os guste.

¡Buen provecho!

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