Platos fríos

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Helados y polos

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Bundt cakes

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Mostrando entradas con la etiqueta TRADICIONAL. Mostrar todas las entradas
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Jericallas de Almendra. Postre tradicional Mexicano.

¿Habías oído hablar de las jericallas? Probablemente no, a menos que hayas visitado México. Yo he de confesar que hace unos meses ni siquiera sabía de su existencia.  Y te preguntarás, ¿y qué son? pues no son nada más ni nada menos que unos flanes dorados al horno.

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La receta tiene su historia, y pronto verás porqué la he elegido para el reto Cocina Typical Spanish de este mes, que cuyo hastag #TSviajero2019 hace referencia a recetas de lugares que hayamos visitado. Yo este año he estado en la Riviera Maya, y aunque he probado muchas recetas apetitosas, esta me cautivó por su historia, os cuento.
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Estofado de Ternera Guinness.

Ya hemos vuelto a la rutina. Ahora toca hacer balance y digerir tantas cosas como hemos visto en tan poco tiempo. Y para hacer boca, empezamos por un plato icónico.

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Sencillo a más no poder, un must que no podía faltar en mi recetario.
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Patatas a la Riojana de Karlos Arguiñano.

Aún tendremos días fríos, de esos que te piden un plato reconfortante como éste...



Cuando entra un buen chorizo en mi casa, (léase literalmente), lo que me viene a la cabeza son unas lentejas y unas patatas como éstas. Nunca se me hubiera ocurrido publicarlas, pero este mes, las chicas del reto Cooking The Chef nos proponían elaborar una receta de (ni más, ni menos) el mismísimo Karlos Arguiñano.

La Providencia quiso que hace dos semanas mi suegro viniera de una excursión por tierras manchegas, y me trajese embutido de Albacete, que mejor no podía estar. Las morcillas, las he dejado secar porque así me gustan más, pero el chorizo, que era dulce, yo lo vi en este guiso contundente nada más sacarlo de la bolsa.



Receta que me ha acompañado desde la infancia, ya que a mi abuela le gustaban las patatas con chorizo y en invierno las hacía a menudo, (aunque no las llamábamos "a la riojana", de eso me enteré después), y que he disfrutado como una enana fotografiando (dentro de mis limitaciones, claro), y degustando.

Es un plato relativamente moderno, ya que (siempre según wikipedia), las patatas entraron en nuestras cocinas a través de Napoleón allá por el siglo XIX, cuando sirvieron de alimento para los jornaleros y fue cosa de sentido común que los riojanos y alaveses utilizasen sus chorizos de orza para acompañarlas, formando un feliz matrimonio que dio como resultado esta receta sabrosa y reconstituyente.



A mi, no hay receta casera que me recuerde más las tardes pasadas con mi abuela viendo al gran Karlos cocinando. Un clásico que no se debe perder y que se merecía estar presente en mi recetario.
El enlace original lo tenéis aquí.

(Nota: la calidad del chorizo es fundamental para el buen resultado de este plato. Y un pequeño reposo también  lo mejora sustancialmente).

Tiempo: 1 hora.

Ingredientes (dos personas):

-3 patatas medianas.
-1 chorizo hermoso (dulce o picante), o medio de esos que vienen doblados por la mitad.
-1 pimiento italiano.
-1 cebolla pequeña o media grande.
-1 ñora (o dos si son pequeñas).
-unos dientes de ajo sin pelar.
-1 guindilla seca.
-laurel.
-aceite de oliva y sal.

Primero, en una olla o cacerola ponemos un chorro de aceite y sofreímos la cebolla y el pimiento verde cortados finos, hasta que transparente la cebolla. Añadimos los ajos sin pelar, la guindilla y el chorizo a rodajas y dejamos un par de minutos.

Añadimos las patatas troceadas, cascándolas para que espesen el guiso al cocer, damos unas vueltas rápidas y cubrimos de agua, añadiendo el laurel. Dejamos cocer a fuego bajo unos 40 min.

Mientras, ponemos la ñora en remojo en agua caliente. Cuando el guiso lleve media hora, escurrimos la ñora, desechamos las pepitas, raspamos la pulpa con la parte roma de un cuchillo, sacando toda la que se pueda, y añadimos al guiso, dejando hacer los últimos cinco minutos dando algunas vueltas con la cuchara de madera. Dejamos reposar al menos 10 minutos.

Listo. Nunca unas patatas fueron tan sabrosas, ni tan sencillas...

Mabel.


18

Arnadí (sin huevo y casi sin azúcar).

Que no se diga, también hay sitio para el postre...



Adoro las calabazas. Soy capaz de comerme una de tres kilos entera en tres o cuatro sentadas, aderezada simplemente con algo de azúcar y canela y asada. Es un ingrediente que antes utilizaba mucho en mi repostería casera.

Hoy os traigo la receta del arnadí remasterizada. Hace mucho tiempo, en los albores del blog, compartí aquí la receta tradicional de este dulce de origen árabe. Resulta una delicia para los amantes de la calabaza (como yo), pero lleva mucho azúcar. La receta original también utiliza yemas de huevo para amalgamar la masa y que coja cuerpo en el horneado. Esta versión es más ligera, y aunque menos dulce no por ello menos rica.



El arnadí es un postre típico de cuaresma y de semana santa en Valencia. Es tradicional de la zona de Xàtiva, pero podemos encontrarlo en hornos y pastelerías del centro de Valencia por esas fechas. La almendra en su composición y la canela nos revelan el origen árabe de este delicioso postre, que durante un tiempo cayó en el olvido pero hace algunos años a vuelto para quedarse.



He sustituido las yemas de huevo por mi compota de manzana sin azúcar, que ya os vaticiné que es estupenda para esta función en ciertos postres. Y el azúcar, dependerá de lo dulce que esté nuestra calabaza. La mía sí lo estaba, y sólo le he puesto dos cucharadas soperas de azúcar moreno. Tendréis que ir probando, pero os aseguro que no necesitará mucho más. Si utilizamos calabazas de la variedad dulce para asar (la típica acanalada que nos recuerda a Halloween), son más dulces y necesitaremos menos azúcar. En cambio, la variedad cacahuete es menos acuosa y menos dulce, yo la uso para recetas saladas.

Y os enseño cómo asarlas en el microondas, fácil y rápidamente. Este año no hay excusa para no probar el arnadí, seguro que no os deja indiferentes.

Tiempo: 1 hora y un día de reposo.

Ingredientes (para 6 raciones):

-700 gr (más o menos, yo usé media calabaza) de calabaza dulce para asar.
-125 gr de harina de almendra.
-2 cucharadas soperas de compota de manzana sin azúcar (casera o comprada).
-2 cucharadas soperas de azúcar moreno integral.
-ralladura de limón.
-canela en polvo.
-un puñadito de piñones.

Troceamos, sin pelar ni quitar las semillas, la calabaza en cuñas. La depositamos en un recipiente que sea apto para el microondas. Tapamos, si la tapa tiene orificio para el escape del vapor, y si no con papel film pinchado dos o tres veces con un cuchillo. Llevamos al micro a máxima potencia durante 10 min.



Pasado ese tiempo, comprobamos que la calabaza está cocida. De lo contrario ponemos 2 ó 3 minutos más.

Dejamos templar, retiramos semillas y piel y trituramos, dejamos enfriar por completo. Yo lo dejé de un día para otro.

Nota: con este sistema de horneado, no queda casi agua en la pulpa. No fue necesario escurrir el puré.

En un bol, ponemos el puré de calabaza, añadimos el azúcar y la ralladura de limón al gusto. Vamos incorporando, poco a poco, la almendra. Cuando esté toda, aligeramos la mezcla con la compota de manzana, mezclando muy bien. Probamos de azúcar, y si es necesario ponemos una cucharada más.

Colocamos en una fuente de barro, haciendo forma cónica. Pinchamos los piñones de forma decorativa y espolvoreamos con una pizca de canela. Llevamos al horno, a 150º, unos 45 minutos o hasta que  la superficie se seque y la punta empiece a dorarse.

Consumimos bien fresquito. Una delicia.

Si necesitas cualquier consulta, ponla en comentarios o mándame un email. Estaré encantada de ayudarte.

Mabel,



4

Sponge Cake (Pandispan Pufos).

Hoy os traigo una receta de ésas que a mí me gustan: buena, bonita y barata.

Las chicas de Resposteras por Europa nos llevan este mes a Rumanía. Como yo necesitaba una receta fácil y asequible, cuando vi esta propuesta no me lo pensé. El bizcocho esponja es muy típico en Rumanía, y de hecho la receta la encontré en un blog de cocina típica de allí. Así que me puse a ello sin demora.



El Sponge Cake o bizcocho esponja no lo había hecho nunca y me apetecía un montón probar. Pero en esta receta encima lo vi combinado con chocolate, estilo cebra, e intenté emularlo. No sé muy bien qué falló, pero mi masa resultó bastante más densa de lo deseable y me salió un bizcocho en dos colores, pero precioso igualmente.



La textura es tan delicada... y encima no lleva levadura ni ningún tipo de impulsor. Sólo resaltar que en la receta original decía que se horneaba en 30-35 min, y a mí me tardó cerca de 55. Por lo demás, totalmente recomendable.



También lleva en la receta original un poco de ron, que yo no le puse. Lo que sí le puse es una buena cantidad de azúcar glas por encima. Y mis invitados quedaron prendados del bizcocho. Es etéreo y ligero, se come sin sentir.



Tiempo: Algo más de una hora.

Ingredientes:

-4 huevos L.
-240 gr de azúcar.
-150 gr de harina.
-4 cucharadas soperas de aceite de girasol.
-1 pizca de sal.
-1 cucharadita de extracto de vainilla (Yo uso la de Vahiné, le echo un chorrito).
-2 cucharadas de cacao en polvo Valor.
-azúcar glas para espolvorear.
-papel de horno.

Primero encendemos el horno a 180º.

Con un pincel, engrasamos ligeramente un molde de cake y lo forramos con papel de horno, así se quedará pegado todo el papel al molde. Reservamos.

Montamos las claras a punto de nieve con la pizca de sal. Cuando van cogiendo cuerpo, vamos añadiendo poco a poco la mitad del azúcar. Dejamos bien firmes. Al final añadimos el chorrito de vainilla. Reservamos.

Batimos las yemas con el aceite y el resto del azúcar. Cuando estén cremosas, añadimos la harina cernida (con ayuda de un colador) e integramos bien.

Mezclamos con cuidado la mezcla de yemas con las claras hasta que esté todo bien integrado.

Dividimos la mezcla, a una de las mitades añadimos el cacao e integramos bien.

En el molde preparado, echamos un poco de mezcla blanca, encima un poco de la de chocolate, encima de blanca y así sucesivamente, terminando por la crema blanca.

Horneamos hasta que esté el centro hinchado. A partir del minuto 30 vamos comprobando con un palillo, ha de salir limpio.

Cuando esté frío, decoramos con azúcar glas.

Sencillo, delicioso y efectista.

Espero que os haya gustado.

Mabel.


16

Bajadera. Un dulce típico de Croacia.

Este mes las chicas de Reposteras por Europa nos llevan a un nuevo destino: Croacia. Mi elección, tras una criba no exenta de dificultades (los croatas son grandes golosos, y su repostería de lo más variada), me decidí por la Bajadera.



Este dulce en pequeño formato es un praliné de almendra o nueces y galletas, coronado por una capa de chocolate. Lo elegí por no necesitar horno ni sartén, creyendo (ingenua de mi) que sería de fácil elaboración. Cataplás, cataplasplisplás. No sólo no es precisamente fácil, sino que como reduje las raciones para que me salieran sólo tres o cuatro, no calculé bien los líquidos y me dio más de un quebradero de cabeza...a puntito estuve de tirarlo al cubo de la basura.



Al final, los astros se alinearon, metí las masas en el congelador y conseguí la textura necesaria para montar las capas. No quedó muy pulcro, pero de sabor está de escándalo.



He utilizado para la cobertura este fantástico chocolatín que venía de regalo en la revista Woman del mes de marzo. Al verlo fue cuando realmente me decidí por esta receta.



Os doy los ingredientes y la preparación, pero es mejor que la consultéis aquí, que es de donde yo la he sacado. Quise ir por libre y me pegué un batacazo monumental. Mi recomendación es que pongáis el traductor de google y la sigáis al dedillo... está muy bien explicada.



Un descubrimiento fantástico a medio camino entre el dulce de yema y el mazapán.

Ingredientes:

Para la masa clara:

-100 ml de agua.
-120 gr de azúcar.
-70 gr de mantequilla.
-180 gr de almendras o nueces molidas.
-180 gr de galletas hechas harina.

Para la masa oscura:

-100 ml de agua.
-100 gr de azúcar.
-50 gr de mantequilla.
-100 gr de chocolate negro.
-170 gr de almendras o nueces molidas.
-170 gr de galletas hechas harina.

Para la cobertura:

-25 ml de agua.
-25 gr de azúcar.
-100 gr de chocolate negro.
-60 gr de mantequilla.


Preparación:

Preparamos un almíbar con el azúcar, el agua y la mantequilla de la masa clara. Cuando esté listo, le añadimos la almendra y la galleta y revolvemos para integrar bien. Colocamos con cuidado en una bolsa hermética sacando todo el aire posible, cerramos, aplanamos y llevamos al refrigerador.

Con la masa oscura hacemos lo mismo, integrando el chocolate después de hacer el almíbar y ya fuera del fuego. Cuando esté deshecho, añadimos la almendra y la galleta y procedemos igual que lo anterior con otra bolsa.

Dejamos enfriar muy bien en la nevera.

Unas horas después, con ayuda de un cuchillo muy afilado rajamos las bolsas, partimos por la mitad las dos masas y las superponemos intercalando los colores. Para hacer esta operación ha de estar muy seca la masa, yo necesité meterla unas horas en el congelador.

Una vez superpuestas, las volvemos a llevar al congelador mientras preparamos la cobertura.

Ponemos en un cazo al baño maría los ingredientes de la cobertura. Cuando esté lista, sacamos el dulce del frío y lo cubrimos con el chocolate.

Antes de endurecer por completo, cortamos las porciones.

Reservamos en la nevera hasta el momento de servir.

Una auténtica delicia.

Mabel.


9

Pulla, Pan Dulce Finlandés.

¿Quién no ha soñado, alguna vez, en desayunar rodeado de nieve, con los renos pastando tranquilamente junto a la cabaña, y al calor de un buen fuego? Pues bien, hoy os traigo el que probablemente sea uno de los dulces preferidos de Papá Nöel.



El reto Reposteras por Europa nos lleva esta vez a Finlandia. Un destino cuanto menos, exótico. Y que levante la mano el que no haya soñado alguna vez viajar a la casa del señor del saco vestido de rojo... porque yo sí.



Ha tocado hacer un arduo trabajo de investigación. Y los finlandeses han resultado ser bastante golosos. Yo me he decidido por esta receta aromática y dulce, versión de una receta danesa pero adaptada por ellos.



La Pulla es un pan dulce que puede tener diversas formas de moldeado. Yo me he decidido por la trenza porque resulta de lo más vistosa, y el sabor es increíble. Tanto, que para nuestros paladares puede resultar un poco difícil. Me encanta el cardamomo, y combinado con la canela es una mezcla explosiva, Sí, sí, como os lo digo.

Aguanta un par de días en buen estado, pero es el primer día cuando ofrece todas sus cualidades. Una delicia diferente y aromática. En cuanto al levado, dependerá de la temperatura ambiente. Lo normal es que haya crecido la masa en una hora, pero a mí me tardo dos, ya que el día era especialmente frío. En esta ocasión no os puedo dar tiempos...

¡Ah! y no hace falta que sea navidad para disfrutar de esta delicia.



Ingredientes (yo los he reducido para conseguir un rollo más pequeño):

-1 vaso de 150 ml de leche.
-1 vaso de 150 ml de azúcar.
-4 vasos de 150 ml de harina de fuerza.
-20 gr de levadura de panadero (algo menos de una pastilla)
-100 gr de mantequilla.
-1 yema de huevo.
-4 vainas de cardámomo.

Relleno:

-1/2 vaso de azúcar moreno.
-1 puñado de nueces.
-1 cucharada sopera de mantequilla.
-1 cucharadita de café de canela en polvo.

Ante todo, hay que procurar que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente y la mantequilla en pomada (deshecha pero no derretida).

Llevaremos a ebullición la leche con el interior de las vainas de cardámomo. Dejamos infusionar unos minutos y colamos la leche. Nota: si tenemos cardámomo en polvo, este paso no será necesario. Simplemente añadiremos el polvo a la leche y continuaremos con la receta.

Una vez templada (pero no fría) la leche, añadiremos la yema, el azúcar, la levadura y un par de cucharadas de harina. Dejamos reposar hasta que la mezcla espumee.

Una vez haya sucedido ésto, añadimos la mantequilla, mezclaremos bien y vamos añadiendo la harina gradualmente, sin dejar de amasar. Si es necesario añadimos un poco más, tiene que resultar una masa lisa que no se pegue a las manos. Colocamos en un bol y cubrimos con un paño,

Dejamos hasta que doble su volumen. Según la temperatura ambiente, esto puede tardar desde 1 hasta 3 horas.

Encendemos el horno a 190º.

Extendemos la masa, dejándola de un cm de grosor. Hacemos una masa con los ingredientes del relleno, y lo extendemos por la masa dejando un cm de borde por todos los lados. Enrollamos la masa y procedemos a cortar por la mitad el rollo a lo largo, dejando un pequeño punto de unión. Luego vamos trenzando los dos cabos, dejando la parte cortada hacia arriba. Una vez hecha la trenza, enroscamos a modo de corona uniendo los dos cabos. (Lo siento, no hice fotos del proceso, pero es muy muy sencillo).

Pintamos el roscón con la clara de huevo batida con un poco de leche. Dejamos reposar una hora, o hasta que vuelva a aumentar de tamaño. Yo no lo dejé reposar lo suficiente, hacía frío y le costó crecer. Un poco más de levado hubiera mejorado mi trenza sustancialmente.

Horneamos por espacio de 25-30 minutos, o hasta que haya tomado un precioso color dorado.

Dejamos templar y a disfrutar.


24

Como Hacer Mejillones en Escabeche Caseros.

Hoy os traigo un recetón. Y no porque sea difícil o laborioso, sino por lo fácil y resultón que es. Unos mejillones caseros que encontré, por pura casualidad, el otro día en Directo al Paladar.



Resulta que a mi costilla le encantan (nunca se harta de ellos) los mejillones en escabeche. Y lo cierto es, que me resultan mucho más económicos si los hago en casa. Y lo mejor, sabiendo la materia prima que llevarán.

Cierto que hay conservas de una buenísima calidad, pero el precio lo pagas. Haciéndolos en casa no sólo abarato costes, sino que me aseguro un producto sabroso, con aceite de oliva virgen, sencillo y sin apenas preparación.



Se pueden utilizar mejillones de esos que vienen congelados y sin sus conchas, la preparación resultará mucho más rápida. Pero yo prefiero los frescos, siempre que sea posible. Sólo tendremos que hacerlos al vapor con antelación y retirarles las conchas.



La cata ha sido favorable, lo único que quedan un poco más ácidos que los enlatados. Pero eso no es problema, no al menos en esta casa. La hora del vermut: unas patatas fritas, unas cervecitas o unos vinitos y un platito de mejillones con unas ricas aceitunas... ¿puede haber algo mejor?

Tiempo: 10 minutos, más un día de reposo.

Ingredientes (para unos 250 gr):

-1 kg de mejillones frescos, o una bolsa de 250 gr de mejillones congelados.
-100 cc de AOVE.
-100 cc de vinagre de vino blanco.
-3 dientes de ajo grandes.
-2 cucharaditas de café de pimentón de la Vera.
-2 hojas de laurel.
-una pizca de sal.

Si los mejillones son frescos, los haremos al vapor y les retiraremos las conchas. Reservamos.

En una olla de fondo grueso, ponemos el aceite y los dientes de ajo finamente picados. Ponemos a fuego bajo hasta que los ajos hayan tomado color. Añadimos el pimentón y removemos rápidamente, para evitar que se queme. En seguida añadimos el laurel y el vinagre y dejamos que recupere el hervor.

Añadimos los mejillones y dejamos unos dos minutos. Apagamos el fuego y dejamos enfriar en la misma olla,

Llevamos, una vez fríos, a la nevera y dejamos reposar hasta el día siguiente.

Aguantarán varias semanas en la nevera. El sabor ganará con el reposo.

A ver quien se resiste...
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Arroz al Horno.

Si hay un arroz que me encanta, es este.



Para mi siempre ha sido el rey de los arroces, con el permiso de las paellas de marisco. Y lo mejor es que es un plato esencialmente de aprovechamiento, ya que se solía elaborar con los restos del cocido, y se preparaba al día siguiente de tan contundente plato.

Yo suelo poner morcilla en la olla. No la consumo y la reservo para este apetitoso plato. Aunque lo habitual es añadir morcilla a los restos del cocido, según el número de comensales.



Lo tradicional es cocinarlo en fuente de barro. Pero yo tengo esta paella estupenda y sirve tanto para la inducción como para el horno, y me sale un arroz de rechupete.

Con esta receta participo en el reto de Marisa y Rosalía, Reciclando Sabores.



Tiempo: 20 + 20 min.

Ingredientes (para dos raciones):

-un puñado de carne sobrante del cocido, cortada en dados de unos 2 cm.
-una morcilla.
-un tomate, bien maduro.
-garbanzos sobrados del cocido, o un puñado de los de bote.
-una patata, sobrante del cocido o cruda.
-una cabeza pequeña de ajos.
-dos tacitas de arroz bomba.
- el doble de cantidad de arroz en caldo del propio cocido.
-AOVE, sal, colorante.

En la propia paella o fuente, ponemos a sofreír la carne con un chorrito de aove. Cuando tome algo de color, añadimos el arroz y damos unas vueltas.

Añadimos la patata cortada en rodajas de 1 cm. Damos unas vueltas y dejamos que se haga un poco. 

Añadimos la morcilla en trocitos, la cabeza de ajos, los garbanzos y el tomate a mitades. Regamos con el caldo, rectificamos de sal y añadimos el colorante. Llevamos al horno, precalentado a 200º, durante 20 minutos.

En invierno, es un plato muy agradecido y delicioso.

A disfrutar.

Mabel.

5

Lacitos de Hojaldre.

¿A quien no le apetecería uno de éstos?



Me encanta el hojaldre. Dulce o salado. Es tan fácil de preparar una receta utilizando el hojaldre comercial (ya sea congelado o refrigerado) y tan versátil. Esta receta la tenía yo en pendientes. Y gracias a Juanan he encontrado la fórmula.

¿Que quién es Juanan? Pues es el autor de Cuuking, y era el blog elegido de este mes para el Asaltablogs. Por falta de tiempo (o de organización) no he podido participar a tiempo. Pero me quedo con esta receta golosa y facilísima.



Los lacitos me transportan a mi infancia. No recuerdo una visita al horno de turno sin verlos expuestos en el mostrador. Y mi madre y mi abuela solían comprarlos, en casa nos gustan a todos.



Yo quizás me he pasado con la miel... soy así de espléndida. Pero para que mi marido diga "qué ricos te han salido" es que debo haberlo hecho bien.

Tiempo: 30 min.

Ingredientes (para 16 piezas):

-una lámina de hojaldre. Yo he usado la refrigerada de La Cocinera.
-2 cucharadas soperas de leche condensada.
-4 cucharadas soperas de miel.
-1 huevo y una cucharada de leche (para barnizar).
-azúcar glas para decorar (opcional).

Primero encendemos el horno a 180º. El hojaldre deberá estar unos 20 minutos a temperatura ambiente antes de manipularlo.

Mezclamos en un bol pequeño la leche condensada y la mitad de la miel. Con este engrudo o mezcla, barnizamos la mitad de la lámina de hojaldre, ya que la vamos a doblar sobre sí misma como si fuera un pliego. A continuación la doblamos.

Con un cuchillo bien afilado, hacemos ocho tiras de cada mitad. A su vez, partimos estas tiras por la mitad y habremos conseguido 16 tiritas.

Doblamos sobre sí mismas las tiras y las vamos depositando sobre la bandeja del horno cubierta con el propio papel del envase del hojaldre.

Batimos ligeramente el huevo y la leche y pintamos con un pincel de cocina los hojaldritos.

Horneamos unos 20 minutos, o hasta que se doren y se hayan hinchado bien.

Mientras se cuecen, calentamos en un bol la miel restante con dos cucharadas de agua. La removemos bien. Reservamos hasta que estén cocidos.

Recién sacados del horno, barnizamos con la miel aligerada. Yo los pinté de nuevo cuando se templaron.

Dejamos enfriar por completo durante varias horas. Yo los hice por la mañana para la merienda. Servimos, si queremos, espolvoreados de azúcar glas.

¡Un café con un par de lacitos y os sentís en el cielo!

Espero que os haya gustado y que lo probéis.

Mil besos, Mabel.
13

Coquetes d'embotit (cocas de embutido)

¡Hola!

Un almuerzo típico de los hornos de mi pueblo son las cocas de embutido o coquetes d'embotit. Pueden llevar chorizo, longaniza, morcilla o panceta, y también pimiento o cebolla. En fiestas, por agosto, nos encanta encargar las cocas para almorzar con los amigos después "dels bous al carrer". Dicho ésto, nada tienen que envidiar a los toros de muchas poblaciones bastante más grandes e importantes que ésta. ¡Estáis invitados!




Pero volvamos al tema. En verano ni se me ocurriría hacerlas porque no tengo tiempo. Pero llevaba ya la receta guardada en pendientes desde antes de las navidades. He de decir que nada tienen que envidiar a las del horno. Es más, como te las puedes tomar recién hechas, para mí éstas son mejores.





He decidido hacer cuatro individuales. La receta es para dos, o incluso podéis hacer una sola bien grande. Pero así es más fácil repartirlas y quedan más cucas.

Os las muestro con la bandeja vintage que me ha recuperado mi hermana. Estoy encantada. Como sabe que me gustan las cosas con sabor añejo, como si fueran de la iaia (abuela en valenciano), me ha prometido guardar todo lo que le guste y que me pueda servir. Este es el comienzo de un nuevo rincón del desastre en mi casa...¿os suena?



Tiempo: 15 min de preparación + 60 min de levado + 30 min de cocción.

Ingredientes:

-+/- 500 gr de harina.
-200 cc de agua tibia.
-1 pastilla (25 gr) de levadura fresca.
-50 cc de AOVE.
-1 cucharadita de postre de sal.
-1 pizca de azúcar.
-embutido al gusto. Yo: 4 choricitos, bacon y rodajas de cebolla tierna.

Primero ponemos en un bol el agua y deshacemos la levadura en ella. Añadimos un pellizco de azúcar y un puñado de harina. Dejamos reposar cinco minutos. El azúcar se pone para favorecer el proceso de levado.

Añadimos la harina y vamos amasando. La cantidad es orientativa. Si nunca habéis hecho pan es algo complicadillo, será suficiente cuando la masa se despegue de las paredes del bol y no se pegue a las manos, pero siga siendo elástica. Una vez alcanzado este punto, amasamos unos tres minutos o hasta que la masa sea completamente uniforme y lisa.

Dejamos en el bol tapado con un paño limpio durante una hora a temperatura ambiente.

Pasado este tiempo, la masa habrá doblado su volumen. Nos enharinamos las manos y la dividimos en cuatro. Hacemos cuatro bolas y las colocamos aplastaditas en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Aplanamos, yo dejé un espesor como de dos centímetros, y colocamos el embutido a nuestro gusto. regamos con un hilo de aceite y espolvoreamos de sal. Encendemos el horno a 180º y esperamos unos cinco minutos hasta que se caliente. Comprobaréis que mientras siguen creciendo un poco.

Llevamos al horno durante 30 min, o hasta que se doren.

Voilá.

Deliciosas para tomar solas, o rellenas de fiambre. Para un almuerzo, un picnic o para cuando queráis.

¡Gracias por estar aquí!

3

MOUSAKKA DE ATÚN.


Buenos días y feliz lunes.


Hoy os muestro mi versión de una receta que me gusta mucho desde que tengo uso de razón: la mousakka.






Este plato de origen balcánico y de oriente medio de se caracteriza por estar compuesto de capas de berenjena y carne sofrita con tomate, y en las recetas originales va gratinado con una salsa hecha de queso feta y huevo (que no de bechamel), y la carne era preferentemente cordero.


La receta más conocida es la griega, que es la que os apunto, pero hay más variantes: vegetariana, con patata y berenjena, con pollo, y... ¡con atún! Cuando la vi no he podido por menos que probarla. ¿El resultado? riquísima, fácil y barata, no se le puede pedir más.





Aunque estemos en vísperas de nochevieja no está de más recordar algunos platos fáciles, sencillos y económicos, que no deja de ser fin de mes...






Os apunto las cantidades para cuatro personas. La que veis en las fotos es una ración individual, ya que ayer estaba sola y no es cuestión de que sobre nada.


Tiempo: 20 min + 30 min de horneado.


Ingredientes (cuatro personas):


-2 berenjenas grandes.

-3 latas de atún, bien escurrido de aceite.
-300 cc de tomate frito.
-400 cc de nata para cocinar.
-2 cebollas pequeñas o una grande.
-3 dientes de ajo.
-orégano, pimienta negra recién molida, sal.
-AOVE.
-opcional: queso rallado.

Primero salamos bien las berenjenas cortadas en rodajas de 1 cm y ponemos en un escurridor una hora, hasta que suelten el agua. 


Las secamos bien con papel de cocina y las freímos, escurriéndolas bien. 


NOTA: me acaban de regalar la olla GM, y yo las he preparado con ella. Quedan bien y nada aceitosas.


Ponemos en un chorro de AOVE a sofreír la cebolla bien picadita y los ajos en láminas hasta que quede pochada. Añadimos el atún  el tomate, rectificamos de sal y dejamos hasta que se reduzca un poco el sofrito.


En una fuente de horno, colocamos las berenjenas bien acomodadas cubriendo el fondo del molde, vertemos encima el sofrito, repartiéndolo bien.


En un bol batimos ligeramente la nata con pimienta negra recién molida, orégano y sal. Cubrimos el tomate con esta mezcla. Llevamos al horno a 180º durante 30-40 minutos.


NOTA: podemos sustituir la nata por bechamel, obtendremos una cobertura más consistente. También podemos añadir queso que funda bien, a nuestro gusto.

Dejamos reposar 15 minutos antes de servir.

A disfrutar.


¡Gracias por estar aquí!



2

TARTA DE GALLETAS DE MOKA Y CHOCOLATE... la de toda la vida.

¿Os gustan las tartas? ¿y las tartas de galletas? Pues entonces seguro que os gusta ésta:



Ayer recibí un mensajito de mi sobrina María. Hoy es el cumpleaños de mi hermana, cosa que ya sabía, lo que no sabía era la fiesta sorpresa que le había preparado la hija. Claro, todo cumple necesita una tarta, y... ¿quien tenía que prepararla sino yo?

Lo que pasa es que para preparar una tarta de bizcocho con relleno, necesito dos días. Uno, para hacer el bizcocho y que se asiente, y otro para el relleno y el resto de parafernalia.




Recordé que hacía mil que no preparaba una tarta de galletas, ¡craso error! Gustan a todo el mundo, no necesitan horno, sus ingredientes resultan más que asequibles y las puedes hacer del sabor que prefieras. ¿Necesitamos más razones para prepararlas más a menudo? Tanto cheesecakes, pancakes, cronuts, cupcakes y demás preparados yankees y tenemos una receta como ésta, preparada desde tiempos inmemoriables (toma ya, jajaja), al alcance de la mano.




Yo he decidido hacerla de moka porque hace mil que no lo pruebo. La receta original la encontré aquí, pero yo he empleado galletas napolitanas de Cuétara, mis favoritas desde que tengo uso de razón. No cunden tanto pero están....¡mmmm!

Por cierto, estas tartas mejoran con el reposo, ¡aunque no sé si llegará a sobrar para el día siguiente!

Tiempo: 1 hora y media (para no ir con prisas) más el enfriado.

Ingredientes (para 8-10 raciones):

-un paquete de galletas Napolitanas.
-250 gr de mantequilla blanda.
-4 cucharadas soperas de azúcar glas.
-2 yemas de huevo.
-2 cucharaditas de café soluble.
-1 vaso de leche.
-200 ml de nata para montar (35% mg)
-1 tableta de chocolate para fundir.
-toppers al gusto.

Primero preparamos la moka. Batimos con varillas la mantequilla, una cucharada de café disuelta en un poquitín de leche, las yemas y dos cucharadas de azúcar. Tiene que quedar una crema lisa y brillante.

Mezclamos en un bol el resto de la leche, la cucharada de café y una de azúcar y vamos mojando muy levemente las galletas y formando las capas. Yo la hice con 20 galletas por capa. Untamos con la crema y volvemos a repetir. Así hasta tres capas de crema y cuatro de galleta. 

Preparamos la cobertura: derretimos el chocolate con dos cucharadas de nata al baño maría. NOTA: se puede hacer al microondas, pero es más tedioso ya que hay que controlar que no se queme. Además queda mejor al baño maría. 

Untamos toda la superficie con el chocolate. Dejamos endurecer.

Montamos la nata restante, bien fría, con el resto del azúcar. Decoramos el borde con la manga pastelera y añadimos toppers al gusto. O sólo con la nata. Queda igual de rico y seguro que de bonito también.

Unas tres horas de frigo y a disfrutar.

¡Mil besos y gracias por estar aquí!


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HOJALDRES RELLENOS DE MINCE MEAT... ¡ya estamos de vuelta!


¿Cómo habéis pasado el mes de agosto? ¿Cuántas cositas me he perdido? ¡Espero que no muchas!




Por fin mis quehaceres me han dado un respiro. No voy a ir de víctima, no. Bien es cierto que he tenido muchíiisimo trabajo, pero también he tenido momentos de relax (escasos, sí, pero los ha habido)


No sabéis la de vueltas que le he dado para elegir la receta con la que os saludaría hoy. Quería hacer tantas cosas... pero aún no dispongo de todo el tiempo que me gustaría... y me he tenido que conformar con algo sencillo. 





La verdad es que cuando me di de bruces, en un súper cualquiera (en concreto en el Mas y Mas), con este mejunje, creo que tenía clarísimo que debía utilizarlo como receta de vuelta al cole... Es un preparado muy típico en Reino Unido durante las navidades, tiene un sabor intensísimo y es el ingrediente principal de los Mince Pies (receta aquí) que se preparan por esas fechas, que por cierto en cuanto tenga algo más de tiempo los prepararé para vosotr@s.

Este mince meat tiene un sabor buenísimo: entre sus ingredientes hay grosellas, manzanas, pieles de naranja y de limón, pasas y un sinfín de especias... ¡vamos, que no necesita nada más para alegrar unos sencillos pastelitos de hojaldre! Un sabor más acorde con el tiempo otoñal que tenemos ya a la vuelta de la esquina... además ya apetece ir encendiendo el horno, para preparar hojaldritos y otras golosinas aptas para las meriendas.






Y, antes de mostraros la receta, he de contaros algo... ¡nos casamos! Sí sí... después de 7 años de noviazgo, que celebraremos el próximo 23 de este mes, por fin vamos a formalizar la relación... la culpa la tiene Granada, ya que una noche cuando estuvimos de viaje en febrero, paseando por las estrechas callejuelas del Albaycín a mi chico le dió la locura... y ¡decidimos casarnos en un año justo!

Ya os adelanto que muchas de las recetas que voy a hacer serán dulces, cómo no... ¡para expresar el momento maravilloso que estoy viviendo! También iré desgranando mis preparativos, que no sabéis la ilusión que me hace contároslos.





(Tiempo: 20 min. más 20 min. de horneado)

Ingredientes (para 6 pastelitos):

-2 láminas de hojaldre congelado.
-un tarro de mince meat (aquí información del producto)
-1 huevo batido con un chorro de leche.
-azúcar glas y en granillo.

Partimos cada lámina de hojaldre, previamente descongelado, en 6 trozos iguales. Colocamos sobre un papel de hornear.

Ponemos una cucharada de mince meat sobre un cuadrado de masa, sin llegar a los bordes. Cubrimos con otro cuadrado. Los bordes los sellamos con un tenedor y hacemos cuatro cortes en la superficie.

Barnizamos con el huevo y espolvoreamos de azúcar en granillo.

Llevamos al horno, precalentado a 200º, durante 20 minutos. Sacamos y dejamos enfriar.

Antes de servir, espolvoreamos con azúcar glas ayudándonos de un colador.





Perfectos para degustar con un café a media tarde...

¡Mil besos y gracias por estar aquí!
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Salmorejo Cordobés... ¡empieza la temporada tomatera!

¡Hola amores!


Os confieso que esta receta la preparé nada más llegar de Andalucía, a primeros de marzo. Pero como hacía bastante frío, y el salmorejo fuera de su hábitat necesita un entorno caluroso, pues como que no hizo mucha gracia en casa.






Pero, ¡ay!, después del frío llega el calor. ¡Y vaya si llega! y con él la primera cosecha de tomates. Este año es el primero que plantamos tomates de pera, pero el que sabe sabe, y esta primera muestra está sabrosísima, muy dulce. Ni que decir tiene que no quedó ni el cebollino...


La receta original demanda un tipo de pan local que yo, desde luego, no he utilizado. He puesto media barra de pan de pueblo de mi horno habitual, del día anterior, aún tierna. Con estas cantidades salen dos o tres raciones, en mi caso dos justitas, tragaldabas que es una...

Os aconsejo utilizar tomates bien maduros, con el color subido pero no blandos. Y para acompañar, unas tiritas de jamón y un huevo duro rallado. Claro que también está muy rico con unos picatostes, unas virutas de queso o simplemente sólo.





Importante tomarlo bien fresquito. Esto es obvio, pero por si las moscas.


Yo le añado un diente de ajo bien grande, porque nos encanta. Pero no lo necesita, así que si no gusta u os repite no se lo pongáis. Además ha de quedar una cremita espesa y fina. Ni gota de agua, a diferencia del gazpacho. El topping tiene que poder flotar encima.






INGREDIENTES (para dos o tres raciones):


-12 tomates de pera, del tamaño de un huevo.

-1/2 barra de pan, del día anterior pero no dura.
-150 cl de aceite de oliva virgen extra.
-1 diente de ajo (opcional).
-sal.
-virutas de jamón, huevo duro, queso o picatostes para adornar.

Ponemos una cacerola con un litro de agua a hervir. Damos un tajo a la piel de los tomates y los escaldamos unos segundos. Sacamos inmediatamente. Los pelamos y partimos en dos, depositándolos en un tupper.


Añadimos el pan a trocitos, roto con las manos, y el aceite. Salamos y añadimos el diente de ajo troceado. Metemos el brazo de la batidora y trituramos a conciencia. Ha de quedar bien fino.


Llevamos al frigo bien tapado al menos tres horas. Para servir, ponemos en cuencos o platos hondos y adornamos con el topping a nuestro gusto. Yo he usado jamón de Trévelez, huevo duro rallado y cebollino.






¿Se os ocurre un primero más sencillo y apetitoso?


¡Abrazos mabeleros!


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Tabulé.


Definitivamente las fechas tope no son lo mío.






Estoy últimamente axfisiada con los límites, no llego a nada. Por eso, aunque no haya llegado a tiempo para el Reto Cocinamos con Reina, he decidido igualmente publicar esta receta, y compartirla con todos vosotros.


Este mes le tocaba el turno a la comunidad de Ceuta Y Melilla, y la receta era el cuscús. Yo os ofrezco la preparación del Tabulé.






El tabulé (taboulleh, tabbula) es una receta típica del Líbano, donde se prepara con trigo tipo bulgur, y es consumida en los calurosos meses del verano.


En zonas del magreb, el bulgur es sustituido por cuscús, dando como resultado esta receta nutritiva y refrescante.






En este artículo de The Guardian explican con todo lujo de detalles la auténtica preparación del tabulé. Yo la he seguido a mi manera, y he empleado mi propia mezcla de especias. Os invito a probarlo.


Ingredientes (para dos personas):


-1/2 vaso de cuscús.

-el doble de cantidad de agua fresca (o algo más).
-1 tomate en rama.
-1/2 cebolla tierna.
-1 lima.
-1/2 manojo de cilantro.
-1/2 manojo de perejil.
-aceite de oliva virgen extra, sal.
-canela molida, pimienta negra molida, comino molido.

Ponemos el cuscús una media hora en remojo en el agua fresca. Pasado este tiempo, ponemos en un colador fino y enjuagamos bien. Escurrimos perfectamente y depositamos en un bol.


Mezclamos con el resto de ingredientes: el tomate y la cebolleta partidos muy finamente, el perejil y el cilantro cortados pequeñísimos a tijera, el zumo de la lima y un buen chorro de aceite, las especias al gusto y ponemos al punto de sal.






Llevamos al frigo al menos una hora. Mejora con un día de reposo.


Esta ensalada resulta muy refrescante y apetitosa los días de mucho calor. Además está riquísima.


Espero que os haya gustado y os animéis a probarla.


¡Abrazos mabeleros!
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