Y, trabajando entre frutas de temporada como son los melocotones, albaricoques, nectarinas y paraguayos, era casi un crimen no hacerla.
Los albaricoques me transportan a la niñez, como la mermelada de ciruelas que me hacía mi abuela (bueno, la hacía para todos), a los que ni siquiera les quitaba el hueso para elaborarla. Pero los albaricoques no los hacía en mermelada, sino más bien los devorábamos a mordiscos. Esa textura aterciopelada, un punto ácida y muy sabrosa, inconfundible, nos encantaba. Teníamos un albaricoquero en el campo, y los comíamos directamente de él.
Siempre me he considerado afortunada de tener dos abuelas con casitas en el campo en las que veranear. Si bien frecuentaba más la de mi abuela materna, quien tenía un pequeño jardín en el que había prácticamente de todo, en la de mi abuela paterna también había alicientes: un enorme cerezo que daba sus ricas frutas, una garrofera gigante que tenía un banco de obra alrededor del tronco donde nos sentábamos en las calurosas tardes de estío (y también trepábamos a sus ramas, como no), higueras y demás frutales de secano.
No recuerdo bien si los albaricoques los comía en casa de una abuela o de la otra, la verdad. Pero sí que recuerdo esos momentos tragaldabas, y llevaba dos años queriendo preparar esta mermelada, ya que la temporada del albaricoque es corta y nunca llego a tiempo. Pero esta vez sí que si. Yo he aderezado la fruta con el toque fresco del jengibre, y ha sido todo un acierto. Por cierto, con esta receta participo en el reto Cocina Typical Spanish, que este mes la anfitriona es Rosa del blog Un toque de canela, y ella ha elegido como tema las conservas bajo el hastag #tetengoenelboteTS
Os aseguro que merece mucho la pena.
Ingredientes (para tres botes de 400ml):
- 1,200 gr de albaricoques enteros.
- 500 gr de azúcar.
- 1 trozo de 2 cm de jengibre fresco.
- El zumo de 1 limón.
Preparación:
Los albaricoques tienen la piel muy fina, así que no será necesario pelarlos. Lo que sí que hago yo es escaldarlos para que la piel quede limpia.
Ponemos una olla con agua a hervir, y cuando llegue al punto de ebullición echamos los albaricoques, enteros, y los escaldamos 1 minuto. Sacamos y los ponemos a escurrir.
Con un cuchillo afilado, cortamos los albaricoques por la mitad, separamos las dos mitades que quedarán enteras, y retiramos el hueso.
Depositamos los albaricoques en un bol grande, añadimos el jengibre picado, el zumo de limón y cubrimos con el azúcar. Dejamos reposar unas horas, para que se disuelva bien en azúcar en los jugos de la fruta.
Ponemos en una olla de fondo grueso todo el contenido del bol. Llevamos a ebullición y bajamos el fuego al mínimo, removiendo de vez en cuando, durante una hora. La fruta se irá deshaciendo por sí sola.
Preparamos los botes, vertemos la mermelada directamente del fuego y cerramos bien con ayuda de un paño. Dejamos enfriar los tarros poniéndolos boca abajo.
Una vez fríos, los hervimos por espacio de veinte minutos en una olla cubiertos de agua.
Así nos durarán meses. Una vez abiertos, los conservamos en la nevera.
¿Gustas?
a mi también me traen un montón de recuerdos de infancia las ricas mermeladas caseras, y es que como lo hecho en casa no hay nada.
ResponderEliminarQue deliciosa debe de estar esta rica mermelada que has hecho
Un gran beso guapa
Rosa
Las mermeladas siempre van ligadas a las abuelitas, ¿verdad?
EliminarGracias por elegir este tema apasionante.
Besos.
Que buena esta mermelada, me encanta para rellenos de tartas de chocolate y de manzana!! bueno, y a cucharadas también!! Bs.
ResponderEliminarjajaja, de hecho la idea es preparar una Sacher, que aún no me he atrevido con ella.
EliminarBesos Julia.
Qué rica, Mabel. Yo también distingo la mermelada de melocotón de la de albaricoque. Las dos me gustan, pero son diferentes y el toque de jengibre se e antoja delicioso.
ResponderEliminarMuchas gracias por animarte a participar con esta cosa tan rica con sabor a recuerdos de infancia.
Un beso.
El primer bote cayó sin piedad, los otros los he escondido cual tesoro pirata, que ahora estou muy liada y no tengo tiempo, pero en breves quiero preparar una tarta.
EliminarBesos mil.
Mi mermelada favorita!! Y ese toque que le diste de jengibre...deben estar de 10, la tengo que hacer porque no hay nada como una mermelada casera. Besos.
ResponderEliminarEs que soy fan incondicional del jengibre, ya se lo pongo casi a todo, jajaja. En serio, le da un toque genial, ácido y fresco.
EliminarBesos.
Menudo color más bueno que tiene esta mermelada, en una ocasión la hice y me encantó, quizás este verano repita, pero con tus truquitos! besos
ResponderEliminarAprovecha que los albaricoques no duran mucho en el mercado, de hecho aquí ya no nos quedan. Es una mermelada icónica que tenía que hacer.
EliminarBesos.
Con el toque de jengibre tiene que estar buenísima !!!!
ResponderEliminarbesos
¡Lo está! ¡Besos mil!
EliminarMabel, los albaricoques me transportan a la infancia y me ha marcado eso porque nunca me gustan los que compro.Teníamos árbol porque en mi zona se cultivan mucho. Cogerlos maduros y comerlos. Eso no es comparable con nada.
ResponderEliminarTengo la mermelada en el blog desde hace años y con eso de innovar, no la he repetido. Ya me vale.
Deliciosa la tuya y unas fotos de lujo.
Besos.
Qué te voy a contar. Aquí los he tenido a diario, en el almacén, pero como se cogen algo verdes para llegar al mercado en condiciones, pierden mucho. De hecho, esta mermelada la hice con albaricoques de Murcia que he comprado en el mercado, más caros que los de mi pueblo. Pero la mermelada lo merecía.
EliminarEs una exquisitez, ¿verdad? y llena de recuerdos.
Mil besos, a ver si puedo pronto recuperar el ritmo del blog.
Qué bonitos recuerdos Mabel. Esta mermelada tiene pinta de estar de lujo, más hecha con buenos productos.
ResponderEliminarUn placer regresar a tu cocina tras mi parón
¡Besos mil!
Seleccioné los mejores albaricoques que vi para hacerla. Pero es que las mermeladas son para mi, así que no me duele comprar la mejor fruta. El resultado lo vale.
EliminarAhora la que está de parón soy yo, aún tengo una semana de lío... gracias por volver por aquí, preciosa.
Besos.
Me encnata, la de albaricoque y melocotón, las dos. Es una delicia de mermelada, para mi la de albarocoques de las mejores. Un beso :)
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