Nada menos que una Red Velvet, una de mis tartas preferidas.
Y no solo porque sea de chocolate, que también, sino por ese color maravilloso que es la que le da nombre. Ya tengo en el blog un bundt cake red velvet, pero en esta ocasión quise hacer la versión primigenia, (o al menos, es lo que he averiguado, cualquier información adicional será más que bienvenida), añadiendo remolacha rallada a la masa para conseguir el color rojo. Roja roja, no ha quedado la miga, pero sí de un color granate subido. En las fotos no se aprecia, pero el color era muy bonito y nada artificial.
Cada vez intento utilizar menos ingredientes artificiales en la cocina, y los colorantes no suelen ser muy naturales que digamos. Así, utilizo mucho la cúrcuma en algunos guisos, el azafrán de hebra en los arroces, y la remolacha se ha utilizado desde siempre para dar color a las cebolletas en vinagre. También el té negro se usa para teñir huevos, (os debo los huevos de té chinos, que son deliciosos), y más ejemplos que ahora no me vienen a la cabeza.
Pero volvamos a la Red Velvet. He visto versiones con remolacha cocida y con remolacha cruda, pero he leído que la remolacha cruda dota de un color más intenso al bizcocho tras el horneado. Además, las verduras crudas, ya sean ralladas o en puré, añadidas a las masas de bizcocho siempre aportan una jugosidad extra. La receta que he seguido es ésta, con muy pocas variaciones. Lo único, que en casa el queso no es bien recibido, así que he optado por rellenar y cubrir la tarta con una crema Chantilly, que siempre cae bien a casi todo el mundo. Y digo casi, porque llevé esta maravilla a casa de unos amigos y había quien no simpatizaba con la vainilla... si es que nunca puedes hacer feliz a todos. Eso sí, las niñas la devoraron con fruición, y con esto ya me bastó.
Con esta receta, que repetiré porque es una delicia, participo en el reto de Pilar, Color y Sabor de Temporada, que este mes estaba dedicado a la remolacha y a las fresas. Y aunque estuve tentada de cortar un trozo para que veáis el interior, me contuve, ya que cuando llevo las tartas cortadas, aunque sean para la foto, me montan un pollo quepaqué.
Ingredientes:
para el bizcocho:
- 200 gr de remolacha, pelada y troceada.
- el zumo de 1/2 limón.
- 100 ml de leche entera.
- 1 cucharada de vinagre de sidra.
- 125 gr de mantequilla en pomada (a temperatura ambiente).
- 175 gr de azúcar.
- 3 huevos L
- 250 gr de harina.
- 10 gr de cacao puro en polvo 0% azúcar.
- 1 pizca de canela.
para la cobertura:
- 500 ml de nata para montar muy fría.
- 6 cucharadas soperas de azúcar glas.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
Preparación:
-Encendemos el horno a 160º.
-Ponemos en un bol la leche y el vinagre. Dejamos reposar 10 min.
-Ponemos en el vaso de la batidora, la remolacha, la leche cortada, el zumo de limón y la canela. Trituramos hasta que la remolacha quede totalmente deshecha.
-Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que quede blanquecina. Añadimos los huevos y batimos bien. Añadimos el puré de remolacha y batimos hasta integrar.
-Añadimos la harina cernida en un colador junto a la levadura, el cacao y la pizca de canela. Removemos con las varillas a mano lo justo para que quede la masa bien homogénea, sin sobrebatir.
-Vertemos en un molde engrasado con un poco de mantequilla. Horneamos hasta que al pinchar con una brocheta, esta salga limpia. A mi me tardó 45 min, pero cada horno es un mundo.
-Dejamos enfriar totalmente, mejor de un día para otro.
-Una vez frío, cortamos por la mitad con un cuchillo de sierra, reservando algunas migas para decorar la superficie.
-Para la cobertura, batimos la nata con el azúcar y la vainilla hasta que quede bien firme. Rellenamos el bizcocho y tapamos ligeramente los laterales, para que se aprecien las dos capas.
-Decoramos con las migas reservadas y servimos.
Y listo. Se puede hacer para el mismo día, pero el bizcocho ha de enfriarse por completo para evitar que se desmorone al cortarlo por la mitad. Y huelga decir que los sabores se intensifican con un día de reposo.
¿Queréis un trocito?
Mabel.
Que genial!! Me encanta la idea de usarla para dar el color del red velvet, y como además es dulce, le aporta ese toquecito. Besos
ResponderEliminarPara mi ración doble, me encanta esta tarta, tiene un sabor espectacular. Te ha quedado preciosa. Besos :)
ResponderEliminarMabel, te ha quedado preciosa y no dudo que riquísima. Yo también he hecho una tarta con remolacha y la jugosidad que da a la masa me encanta, usé remolachas cocidas y da un color rojizo pero no intenso, aunque mi intención tampoco era una red velvet la verdad.
ResponderEliminarLas fotos están lindísimas también. Besos!!
Espectacular. Tienes una mano para la repostería y desde que adaptas a tu forma más sana de comer, alucino.
ResponderEliminarquiero un trozo.
BS
Una de las mias tambien!!! Viva las red velvet!
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