Le tenía ganas a esta especie de cheesecake vegana. Pero quería chocolate, y no se me ocurrió mejor manera de hacerla. Además, había comprado un paquete de cacao puro de sudamérica (no especifica de dónde), y tenía que darle un estreno digno. Bendito Amazon que hace que el mundo sea un lugar más cercano.
Os cuento: cuando volví de Punta Cana me traje un paquete de cacao puro. Nada que ver con lo que aquí llamamos cacao: aquel era mucho más claro, de textura más harinosa, casi como maicena. Ni el sabor ni el aroma eran comparables con el que podía encontrar aquí. Pero ese paquete se acabó. Y no encontré por ningún sitio la marca aquella que yo me traje, y me resigné.
Pero quiso la casualidad que comprase manteca de cacao pura online, porque quería empezar a experimentar con el chocolate casero. Y la marca tenía muchos más ingredientes en stock, entre ellos el cacao puro. Me dije, que si la manteca era tan tan aromática, el cacao no tendría que ser de mala calidad, y compré un paquete.
Es prácticamente el mismo que me traje de República Dominincana (mira que este año he estado en México, y no encontré cacao puro en polvo, aunque sí café en mil versiones), y tan contenta me puse que lo primero que he preparado con él ha sido esta tarta de chocolate, sencilla, aromática y pecaminosamente adictiva.
Lo cierto es que tenía un paquete de galletas empezado y ya se habían reblandecido, y había que darles salida. Además encontré unos dátiles en el fondo de la nevera, tan resecos que no se les podía ni hincar el diente. Así que esta tarta ha surgido de la necesidad: por un lado de probar ese cacao maravilloso, y por otro de aprovechar esos dos ingredientes, así que mi receta pasa directa al reto de mi querida Marisa, 1+-100, desperdicio 0.
No puedo sino recomendaros esta receta si sois amantes del chocolate, además es fácilmente adaptable a una versión sin gluten cambiando las galletas de la base por unas #singluten, porque el resto de los ingredientes son perfectamente aptos.
Tiempo: 40 min + 1 día de reposo en la nevera.
Ingredientes (para un molde de 18 cm):
para la base:
- 10 dátiles, deshuesados y puestos en remojo en agua caliente hasta que estén blanditos.
- 125 gr de galletas, yo he utilizado sin azúcar.
- 2 cucharadas soperas de aceite de coco.
Para el relleno:
- 150 gr de anacardos crudos remojados al menos cuatro horas.
- 4 cucharadas soperas de panela, miel, sirope de ágave o lo que utilices para endulzar.
- 60 gr de cacao puro en polvo 0% azúcar.
- 1 chorrito de extracto de vainilla, yo he usado una que me traje de México.
- 1 cucharadita de canela.
- 4 cucharadas soperas de aceite de coco tibio, para que esté líquido.
- 250 ml de leche de soja (o de avena).
- 1 cucharadita de las de café rasa de agar-agar.
Preparación:
Ponemos en un procesador de alimentos las galletas, los dátiles y el aceite de coco. Trituramos hasta conseguir una pasta.
En un molde desmontable de 18 cm, forrado con papel de horno, colocamos la mezcla y presionamos bien, hasta dejar una superficie uniforme y algo levantada en los bordes. Llevamos al congelador mientras seguimos con el resto de la receta.
En el procesador, echamos los anacardos escurridos, la panela o endulzante, el aceite de coco, el cacao y una cucharada o dos de la leche de soja. Trituramos bien, a mi me gusta que quede algo de textura, pero eso es a gustos, tiene que quedar hecho una crema. Sacar y reservar.
En un cazo de fondo grueso, ponemos el resto de la leche de soja, el agar-agar, la canela y la vainilla y batimos bien con unas varillas para que se integre el agar-agar antes de llevarlo al fuego. Luego lo calentamos y añadimos la mezcla de anacardos y cacao y calentamos suavemente, sin dejar de remover en ningún momento, hasta que empiece a espesar, unos dos minutos. Sacamos la base del congelados y vertemos de inmediato el relleno.
Cuando pase una media hora, o se haya entibiado lo suficiente, llevamos a la nevera al menos cinco horas, pero queda mejor de un día para otro.
Podemos decorar con cacao espolvoreado y lo que más os guste: frutas, bayas, almendras laminadas... lo que se os ocurra. Yo en ese momento no tenía más que unas avellanas, unas pasas y flores secas.
¡Cuando pasen dos días está increíble! Es perfecta para hacer con bastante antelación, ya que aguanta prácticamente una semana en la nevera.
¿Os gustan las tartas de cacao?
Mabel.
Querida Mabel: menuda tarta más preciosa y quién iba a decir que es de reciclaje.
ResponderEliminarCuando uno prueba algo y no encuentra de nuevo el mismo sabor, es un poco decepcionante, pero por suerte, lo has conseguido.
Las fotos son preciosas y el corte de la tarta invita a pedir un buen trozo.
Gracias por traerla a 1+/100.
Besos mil.
lo del cacao me resigné, pero ha sido un feliz hallazgo! Lo de las fotos, he creado mis primeros presets y seguimos en constante aprendizaje autodidacta. La tarta es muy muy golosa y perfecta para compartir.
EliminarMIl besos.
Me enamoré de esta tarta cuando la vi en tu perfil de Instragram y estaba esperando la receta como agua de mayo. Encima leo que es una receta de aprovechamiento así que mi amor crece aún más.
ResponderEliminarMe tienes en vilo con ese cacao. Voy a curiosear en Amazon, pero si no lo encuentro te voy a preguntar ¿eh?
¡Besos mil!
Jeje, es de reciclaje sólo si tu quieres, las galletas pueden ser recién compradas, ¿eh?. El cacao es de la casa SevenHills, la encontraras fácilmente por este nombre en Amazon. Mi próxima compra es el polvo de acai, que le tengo ganas.
EliminarLa tarta es una golosina muy recomendable.
Besos mil.
Estás hecha una aventurera viajera. Te comprendo perfectamente cuando buscas un recuerdo gustativo lo difícil que es a veces, pero la alegría cuando por fin lo vuelves a probar, es, cómo volver atrás en el tiempo (ver mis recetas de cagaos canarios y de mostillo) la tarta me ha encantado, todo, la base de datiles, el relleno, la decoración, tus fotos, que sea de reciclaje, que lo compartas con el reto de Marisa, TODO. Cuando vuelva por Valencia quiero una 😉.
ResponderEliminarUn besazo enorme para ti y tu costillo
Aventurera todo lo que la agenda y el bolsillo me permita, querida Pilar. Ahora tenemos una edad y menos compromisos, y vamos poco a poco tachando sueños de la lista.
EliminarSI vuelves por Valencia, (por favor que no sea antes de diciembre, que voy a full), avisa que eso hay que celebrarlo, aunque no haya tarta, mi costillo se acuerda mucho de vosotros.
Besazos.
Se ve tan bien :-)
ResponderEliminarUn saludito
Mil gracias. Otro para ti!
EliminarHola! Una buena tarta a primera hora de la mañana es bien, ojalá pudiera desayunarme un trocito ahora. Te ha quedado fantástica con el chocolate, y me la estoy imaginando una delicia pura. Besos.
ResponderEliminarHola SIlvia!! me la zampé yo sola, y luego he tenido una semana de acné juvenil pero son daños colaterales asumidos, jajaja. Mil gracias por pasarte por aquí.
EliminarBesos.
Impresionante que una cosa tan rica sea además una receta de aprovechamiento, me la apunto para hacerla en cuanto pueda, gracias por compartirla, saludos.
ResponderEliminarBueno, es de aprovechamiento al menos en parte. Ya sabes, si se te quedan blandas unas galletas o duros unos dátiles, no tienes excusa ;)
EliminarSaludos.
Gracias a ti, voy a verlo.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEs una pasada. Está hecha con cosas naturales, como dátiles, cacao y nueces. No lleva nada de azúcar ni harina, así que es buena para veganos y celíacos. Y lo mejor es que no hace falta cocinarla. Solo tienes que batir los ingredientes, ponerlos en un molde y meterlos en la nevera. Un sabor a chocolate increíble. Si eres fan del chocolate, tienes que probar esta tarta.
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