Si hay algo que me gusta de verdad, eso es hacer mermeladas.
Acabo de caer en que no tengo muchas publicadas aquí. Y creo que tengo que empezar a remediar esto. No hay nada más rico que desayunar unas tostadas con un hilo de aove y una cucharada generosa de buena mermelada casera, ¿verdad? Pero la de hoy no es mermelada propiamente dicha, sino compota. La diferencia entre ambas no es sino la cantidad de azúcar presente en la receta, mientras que en las primeras suele suponer la misma cantidad de fruta que de azúcar (50/50, aunque yo siempre pongo menos), en la compota la presencia del azúcar es muy pequeña, sobre un 10% de azúcar frente al 90% de fruta. Incluso sin nada, como he hecho yo en esta receta.

Las manzanas son ricas en pectina, lo que nos permite prescindir de espesantes. Esta receta es una adaptación de
esta otra, que básicamente he preparado igual sólo que yo he prescindido del azúcar. Hay que tener en cuenta que su conservación no es muy larga, así que si queremos conservarla cierto tiempo no podéis saltaros el paso del baño maría al final. De esta forma podréis utilizar vuestra compota cuando queráis sin necesidad de guardarla en la nevera.
He utilizado manzanas golden, aunque las ideales son las granny smith por su mayor concentración de pectina. Pero podéis usar las que queráis, siempre que utilicéis el limón para compensar la menor cantidad de pectina de las demás variedades.
Tiempo: 1 hora y media.
Ingredientes (para 2 botes de 390 cc):
-7 manzanas golden, maduras pero muy firmes.
-1 cucharadita de café de canela en polvo.
-1 trocito de jengibre fresco, como de 1 cm.
-el zumo de medio limón.
Lavamos muy bien la fruta, la cortamos en cuartos sin pelar ni descorazonar y la colocamos en el fondo de la olla rápida. Añadimos el limón, la canela, el jengibre troceadito y cubrimos justo de agua. Cerramos la olla y lo tenemos, desde que empieza a silbar, con el fuego al mínimo 20 min.
Apagamos el fuego, descomprimimos la olla y la abrimos.
Con un colador y el mazo del mortero, vamos pasando cada pieza de fruta cocida, bien escurrida, y recogemos la pulpa en un bol limpio. Procedemos así con toda la fruta, desechando las pieles y corazones. De esta forma queda una textura perfecta, no muy fina pero sin impurezas.
Llenamos los botes hasta el borde, cerramos bien y ponemos en una olla, con un paño en el fondo para evitar romper los botes cuando borbotee. Llenamos de agua hasta cubrir los botes y tenemos, desde que empiece a hervir, unos 20 minutos.
Sacamos y dejamos enfriar boca abajo.
Al día siguiente ya podemos degustar.
¿Conoces más recetas para utilizar esta compota? ¿Me las cuentas?
Mabel.