LIFESTYLE

Restaurante La Font en Turís, un rincón a tener en cuenta.

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¡Hola corazones! Hoy os voy a hablar de un sitio con encanto, buena cocina y mejor trato: el restaurante donde celebré mis esponsorios (sí, lo sé. Os debo un post, pero es que no tengo aún las fotos oficiales).

El Restaurante La Font (Turís, C/ Miguel Hernández, 3) es un local de ambiente rústico muy cuidado. Lo regenta una encantadora mujer que responde al nombre de Teresa, ayudada por la familia. Tengo que decir que aquí no soy del todo imparcial, ya que esta señora tiene una gran amistad con mi suegro y nos tratan como clientes Vip, que os voy a decir yo.

En mi boda nos prepararon un menú espectacular. Bien elaborado, mejor presentado y riquísimo. Esta vez hemos ido a cenar un sábado cualquiera (bueno, cualquiera no, estamos en fiestas aquí, con los inconvenientes que esto conlleva: trabajo a tope, comedor lleno, comidas para llevar, etc) y hemos cenado a la carta. Platos en apariencia sencillos, pero que al llegar a la mesa complacen al comensal más exigente.

Especial mención en cuanto a los celíacos: se esfuerzan por proporcionar platos adecuados. En mi boda teníamos una nena con esta intolerancia, y la trataron muy bien. Sé que tienen clientes celiacos que vienen con frecuencia.

Ahora os voy a relatar el menú que disfrutamos:

Las croquetas de morcilla tienen fama aquí, había leído reseñas en varias guías de Valencia. Las incluímos en nuestro menú de boda para más señas. Empezamos la cena con este entrante.



Acompañamos el tapeo con unas almejas a la marinera. Mi suegro se tomó el caldo con cuchara.



Y, como colofón, unas gambas al ajillo que nos presentaron literalmente hirviendo en la mesa. Deliciosas, en su punto de sal y picante y con un aceite riquísimo (aquí cayó bastante pan, me temo).



Los platos fuertes de mi marido y mi suegro eran sepionet y conejo a la brasa, este último con un sabor muy delicado y nada pesado, teniendo en cuenta que el conejo suele tener un sabor bastante marcado. Yo me pedí un lenguado a la menier. Bien hecho y con una salsa de marcado sabor a limón. Totalmente recomendable.



¡Y los postres! Te vuelves majara decidiendo, aquí sí. La carta es embaucadora. Mis hombres se pidieron un perfecto de café que les encantó a ambos. Yo, más veraniega, me decidí por otro perfecto, sí, pero de frutas exóticas. Refrescante, delicioso y con un color que entraba por los ojos. Para repetir.



No pedimos vino, sólo cerveza. Servida muy muy fría (¡sí!). Y los panecillos súper crujientes. Pedimos dos por cabeza, que la cosa no era para menos. ¡Y unos cafés buenísimos!

El precio salió a unos 24 euros por persona, teniendo en cuenta que no pedimos vino. La relación calidad-precio más que buena.

No puedo dejar de mencionar la preciosa terraza que tiene, perfecta para tomar unos cubatitas, unos helados o unos zumos. Buen servicio y mejor ambiente, el mejor rincón de verano en varios kilómetros a la redonda. En el post bodil prometo enseñarosla con detalle.

Aquí os muestro a mis dos acompañantes:



También disponen de menú diario, a precio más que razonable. Y recordad: siempre es mejor reservar. Podéis pedir información al tel: 96 252 74 76.

Si os dejáis caer alguna vez por estas latitudes, no podéis dejar de venir aquí. Os trataran como a reyes, ¡palabrita de blogger!


Cualquier duda o consulta, no dudéis en preguntarme.

¡Mil besos!


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