PANES Y ROSQUILLETAS

PAN SIN GLUTEN.

12:14

Pan sin gluten pero no por ello sin sabor. Como lo prometido es deuda, os voy a mostrar cómo hice los panecillos, y la nena me dijo que le gustaban mucho =D.

Varias cosas: la harina sin gluten es completamente blanca, ya que proviene del maíz, y por lo tanto no se dora al cocer en el horno. No esperemos hogazas doradas y crujientes. Y otra cosita, no fermenta igual que la harina de trigo debido a la ausencia de gluten, de modo que el proceso es algo distinto. Voy a intentar desgranar cómo lo hice yo.

Ante todo, nos procuraremos un buen preparado harináceo sin gluten. En mercadona venden éste, que es el que yo he utilizado:
Hay otros muchos. Como no pretendo convertirme en una experta en alimentación celíaca, sino más bien contribuir a divulgar recetas que sean fáciles, asequibles y apetecibles, no voy a opinar sobre cual es mejor o cual peor. Yo tan sólo me limitaré a preparar recetas que puedan comer los celíacos, que para ello tengo a mi amiga que se está especializando en el tema, para corregirme si algún ingrediente no está permitido.

Esto es un aprendizaje, así que no hay que desanimarse si no salen bien al principio. Estamos acostumbrados a un tipo de alimentación y es normal no aclararse cuando te cambian los hábitos. ¡La cocina es un vasto terreno inexplorado y está esperando que la descubramos!

Ingredientes:

-una bolsa de preparado panificable sin gluten.
-un vaso de agua tibia.
-una cucharada de miel.
-sal.
-levadura prensada refrigerada, una porción.
-un huevo rebajado con agua para barnizar.

Preparación:

En un bol pondremos el agua tibia (esto es importante, si está muy caliente o muy fría la levadura no llevará a cabo su proceso de fermentación) y echamos la levadura deshaciéndola con los dedos. Añadimos una cucharada de miel (facilita la fermentación y mejora el sabor) y una pizca de sal. Mezclamos y vamos añadiendo un vaso de harina sin dejar de remover. Tapamos y dejamos fermentar una hora en un sitio templado. Al cabo de este tiempo, tiene que tener este aspecto:
Si no es así, es que la levadura no estaba activa y tendríamos que desechar la mezcla y empezar de cero. Una vez esté la mezcla de esta forma, iremos añadiendo harina  y mezclando, primero con un tenedor, luego con las manos, previamente mojadas para que la mezcla no se nos pegue demasiado (es muy pegajosa y antipática). Cuando lleguemos al punto que sea moldeable, elástica y no se nos pegue, estará en su punto.
Con las manos húmedas, moldearemos panecillos redondos del tamaño de una pelota de tenis. Los vamos colocando en una bandeja de horno con papel sulfurizado, dejando espacio entre ellos. Cortamos una cruz en cada uno con un cuchillo afilado.
Los barnizamos con un huevo batido. Yo lo hice así para conseguir un poco de dorado en la superficie. También se pueden pintar simplemente con agua.

Llevamos la bandeja al horno a 180º durante unos 30 minutos.
 A partir de los 20 minutos de cocción iremos controlando los panecillos. Cuando se haya dorado ligeramente el huevo estarán listos.

Con esta receta base iré experimentando recetas más enriquecidas, con nueces o semillas que toleren los celíacos. ¡Dadme tiempo! prometo enseñaros más variedad.

¡Que lo disfrutéis!

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